¿Cuánto ganan las Lloronas?

Las Plañideras: Historia de Llorar Profesionalmente

02/05/2019

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La muerte es un evento universal que, en la mayoría de las culturas, está acompañado por rituales de duelo y despedida. El lamento y las lágrimas son expresiones naturales de la tristeza ante la pérdida de un ser querido. Sin embargo, a lo largo de la historia y en diversas civilizaciones, surgió una figura peculiar: la de la persona contratada específicamente para llorar en los funerales. Estas figuras, conocidas principalmente como plañideras, han desempeñado un papel significativo en los ritos funerarios, a menudo con una intensidad y un propósito que van más allá de la simple manifestación de dolor personal.

El oficio de la plañidera, aunque pueda parecer extraño en la actualidad para muchas personas, tiene raíces profundas y una historia que se extiende por miles de años y a través de continentes. No se trata simplemente de simular tristeza, sino de cumplir una función social y ritual, ayudando a la comunidad o a la familia a procesar el duelo colectivo y a honrar al difunto de una manera particular.

¿Cómo se llaman las mujeres contratadas para llorar en los funerales?
existido mujeres que eran llama- das para llorar en los entierros: las plañideras. La palabra deriva de plañir, o lo que es lo mismo, gemir, sollozar o llorar. A su vez, este vocablo proviene del latín plangere, llorar, lamen- tarse aparatosamente, golpear en señal de dolor.
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Orígenes Milenarios: De Egipto a Roma

La historia de las plañideras es tan antigua como las primeras grandes civilizaciones. Sus rastros más remotos nos llevan al antiguo Egipto, una sociedad profundamente preocupada por la vida después de la muerte y los ritos asociados al fallecimiento. En el arte funerario egipcio, se pueden observar representaciones de mujeres que acompañan el cortejo fúnebre con gestos de dolor explícito.

El origen mítico de esta práctica en Egipto a menudo se vincula con la figura de la diosa Isis, quien lloró amargamente la muerte de su esposo Osiris, asesinado por su hermano Seth. Este lamento divino habría servido como modelo para las primeras plañideras. Su función era crucial: no solo expresaban dolor, sino que, en algunos casos, se creía que personificaban a las diosas Isis y Neftis, quienes desempeñaban un papel protector y lamentador en el viaje del difunto al más allá. Las que asumían este rol a menudo seguían reglas estrictas, como tener el cuerpo afeitado o no tener hijos, y a veces llevaban tatuajes para identificarse.

Las plañideras egipcias eran conocidas por sus demostraciones ostentosas de dolor. Esto incluía despeinarse el cabello, emitir fuertes lamentos, golpearse el pecho descubierto, y cubrir sus cuerpos con suciedad, mostrando un comportamiento que hoy consideraríamos descontrolado, pero que en su contexto era una expresión ritualizada de la pena. Las inscripciones en tumbas y pirámides documentan estas procesiones fúnebres seguidas por multitudes, entre las que destacaban estas mujeres.

El término 'plañidera' proviene del latín plangere, que significa 'sollozar'. Esta raíz etimológica ya nos indica la naturaleza central de su oficio: el lamento. La práctica se extendió desde Egipto a otras culturas del Mediterráneo antiguo, incluyendo Grecia y Roma.

En el rito judío, aunque de manera diferente, también existían figuras similares. El profeta Jeremías, al describir la desolación de Judea, menciona a 'lamentatrices' que Dios manda traer. Este uso hebreo influyó en otras naciones.

Los romanos adoptaron y formalizaron la práctica. A la plañidera principal que encabezaba el lamento se le llamaba praefica. Estas mujeres usaban velos y, de manera notable, llevaban pequeños vasos llamados lacrimatorios. En estos recipientes recogían las lágrimas que derramaban. Los lacrimatorios se consideraban objetos de gran valor simbólico y se colocaban cuidadosamente dentro de las urnas que contenían las cenizas del difunto. La ausencia de lacrimatorios en la urna de una persona pobre era una señal clara de que nadie había llorado por ella en sus exequias, lo que subraya el estatus y la importancia que se le daba al lamento profesional en la sociedad romana.

¿Cómo se llaman las que contratan para llorar en un velorio?
El significado de plañidera según la RAE es: “mujer llamada y pagada que iba a llorar a los entierros”.Nov 8, 2024

A lo largo de los siglos, y con la llegada del cristianismo, la imagen de mujeres llorando se mantuvo en el arte religioso, como en las representaciones de María Magdalena o la Virgen María. Sin embargo, también hubo intentos de desincentivar o prohibir los coros de plañideras, quizás para evitar la estigmatización de las mujeres como inherentemente 'lloronas', un término que, curiosamente, aún se usa en México para referirse a ellas.

La función principal de las plañideras, más allá de la simple actuación, era la de inducir o amplificar el llanto en los asistentes. Sus lamentos servían para 'contagiar' la emoción, facilitando la catarsis del duelo colectivo. Este rol, ligado a la expresión pública de la emoción, se consideraba más apropiado para las mujeres, ya que históricamente a los hombres se les presuponía una mayor fortaleza y una menor propensión a mostrar emociones consideradas 'débiles'.

Las Plañideras en la Actualidad: Un Oficio que Perdura

Aunque el oficio de la plañidera ha disminuido significativamente en muchas partes del mundo occidental, todavía existen lugares donde esta tradición perdura, a veces adaptada a los tiempos modernos, y en ocasiones, convirtiéndose en una forma de sustento.

Uno de los ejemplos más notables en la actualidad se encuentra en China. En el gigante asiático, las 'lloronas profesionales' son una realidad, y su trabajo puede ser sorprendentemente lucrativo. Se dedican a asistir a funerales y entierros de personas que a menudo no conocen, con el objetivo de llorar de la manera más ruidosa y emotiva posible. Este lamento profesional forma parte de los rituales funerarios tradicionales en ciertas regiones del país, donde una demostración pública y sonora de dolor se considera una forma importante de honrar al difunto y asegurar que tenga una transición adecuada al más allá.

Las cifras sobre los ingresos de estas profesionales son llamativas. Según algunos reportes, una llorona profesional en China puede ganar alrededor de 300 yuanes (aproximadamente 150.000 pesos colombianos) por tan solo 30 minutos de llanto fingido. Se estima que algunas de las más solicitadas pueden llegar a ganar sumas anuales de hasta 200.000 yuanes, lo que equivaldría a más de 96 millones de pesos colombianos al año, o cerca de 8 millones mensuales. Esto demuestra que, en ciertos contextos, llorar profesionalmente puede ser un negocio muy rentable.

Estas profesionales suelen ser mujeres y su vestimenta tradicional incluye ropa negra, velos y a menudo portan amuletos o rosarios, entonando cantos o rezos evangélicos mientras lamentan. La tradición es lo suficientemente arraigada como para que haya casos documentados de mujeres que han ejercido este oficio durante décadas y han logrado, con su trabajo, comprar casas para sus familias o financiar la educación de sus hijos, como el ejemplo de una mujer en la provincia de Henan.

En México, el oficio de las plañideras, también conocidas como lloronas, chillonas o mariquitas, aún tiene registro de existencia, aunque se considera un oficio en extinción. La práctica ha evolucionado, y en algunos casos, se ha desplazado hacia el ámbito del espectáculo o la representación cultural. Un ejemplo es el concurso de Plañideras que se celebra anualmente en el Festival del Día de Muertos en San Juan del Río, Querétaro. En este evento, las participantes realizan actuaciones teatrales de lamento por alguna celebridad fallecida, destacando sus habilidades dramáticas ante un público que lo ve como una función.

¿Cómo se llaman las que contratan para llorar en un velorio?
El significado de plañidera según la RAE es: “mujer llamada y pagada que iba a llorar a los entierros”.Nov 8, 2024

Sin embargo, también existen plañideras en México que continúan ejerciendo el oficio de manera profesional en funerales privados, obteniendo ingresos para su subsistencia. La historia de María González Parra, quien siguió el oficio familiar tras la muerte de su madre plañidera, ilustra cómo esta tradición aún se mantiene viva, impulsada a veces por la necesidad económica y el peso de la herencia familiar.

En Europa, aunque la práctica ritualizada ha desaparecido en gran medida, quedan vestigios o adaptaciones modernas. En España, por ejemplo, los coros de mujeres que lloran y se lamentan en algunas procesiones de Semana Santa, especialmente en el Santo Entierro, pueden considerarse una herencia cultural de las plañideras.

De manera más pragmática y adaptada al mercado moderno, en Inglaterra surgió una empresa que ofrece 'figurantes' para funerales. Estos 'asistentes' son contratados para aumentar el número de personas presentes en un funeral, especialmente si el fallecido no era muy popular, se había mudado recientemente o la familia simplemente desea una asistencia multitudinaria para dar la impresión de un gran apoyo. Estos figurantes no solo lloran, sino que también se informan sobre la vida del difunto para poder conversar con otros asistentes, fingiendo que realmente lo conocían y compartiendo anécdotas, haciendo que parezca que la asistencia es genuina y numerosa.

Comparativa: Plañideras a Través del Tiempo y Culturas

AspectoAntiguo EgiptoAntigua RomaChina (Actual)México (Actual)Inglaterra (Actual)
Nombre(s)Plañideras (personaificando a Isis/Neftis)Plañideras, Praefica (líder)Lloronas profesionalesPlañideras, Lloronas, Chillonas, MariquitasFigurantes profesionales
Época/LugarAntigüedadAntigüedadModernoModerno (en extinción)Moderno
Propósito PrincipalLamento ritual, personificación divina, contagio de dueloLamento ritual, contagio de duelo, símbolo de estatus (lacrimatorios)Lamento profesional, honrar al difunto, mostrar respetoLamento profesional (a veces, espectáculo cultural)Aumentar asistencia, dar apariencia de popularidad
Características NotablesDemostraciones ostentosas, atuendos específicos, reglas ritualesUso de velos, recolección de lágrimas en lacrimatoriosAltos ingresos potenciales, atuendo tradicional, cantos/rezosTransición hacia espectáculo, concursos, subsistencia económicaFingen conocer al difunto, se informan sobre su vida
Género PredominanteFemeninoFemeninoFemeninoFemeninoMixto (aunque el texto sugiere figurantes en general)

Más Allá del Llanto: ¿Por Qué Contratarlas Hoy?

La persistencia del oficio de la plañidera, o sus adaptaciones modernas, responde a diversas necesidades sociales y culturales. En sociedades donde la expresión pública del duelo es importante, o donde el estatus del difunto se mide, en parte, por la magnitud del cortejo fúnebre, las plañideras cumplen una función práctica.

Contratar plañideras o figurantes puede ser una forma de:

  • Asegurar que haya una demostración visible de dolor y respeto, especialmente si la familia inmediata no puede o no desea expresar su pena públicamente con intensidad.
  • Cumplir con tradiciones culturales o religiosas que dictan la importancia del lamento en los ritos funerarios.
  • Aumentar la asistencia a un funeral, lo que puede ser importante para la familia por razones de prestigio social o simplemente para no sentir que su ser querido se va solo.
  • Facilitar la catarsis colectiva, ya que el lamento profesional puede ayudar a otros asistentes a liberar sus propias emociones.

En algunos casos, como en México, la práctica también se ha convertido en una forma de preservar una tradición cultural, aunque sea a través de representaciones teatrales o concursos, manteniendo viva la memoria de este oficio único.

Preguntas Frecuentes sobre las Plañideras

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre estas fascinantes figuras:

¿Cómo se llaman las mujeres contratadas para llorar en funerales?
Se les conoce principalmente como plañideras. En México, también se les llama lloronas, chillonas o mariquitas. En China, se refieren a ellas como lloronas profesionales.

¿Qué significa llorar en un velorio?
Su uso siempre ha sido variable dentro del ritual fúnebre, abarcando desde la posibilidad de contagiar o provocar por imitación el llanto en los deudos para efectuar una catarsis del duelo, hasta para realzar la importancia social de un difunto.

¿Dónde existen las plañideras en la actualidad?
Aunque su práctica ha disminuido, todavía existen plañideras profesionales en países como China y México. Históricamente, estuvieron presentes en el antiguo Egipto, Roma, Grecia y en el rito judío.

¿Cuánto pueden ganar las lloronas profesionales?
Según informes de China, pueden ganar alrededor de 300 yuanes por 30 minutos de llanto. Algunas pueden llegar a ganar hasta 200.000 yuanes al año, lo que equivale a sumas considerables en moneda local.

¿Por qué se contratan plañideras?
Se contratan por diversas razones, incluyendo cumplir con tradiciones culturales o religiosas, asegurar una demostración pública de dolor, aumentar la asistencia al funeral, facilitar la catarsis de los asistentes y, en algunos casos, como medio de subsistencia para las propias plañideras.

¿Es este un oficio solo para mujeres?
Históricamente, sí, el oficio de la plañidera ha estado asociado predominantemente a las mujeres, en parte debido a los roles de género históricos y la percepción de que las mujeres eran más propensas a expresar emociones abiertamente. Aunque en la actualidad podrían existir casos aislados, la tradición y la mayoría de los ejemplos documentados se centran en mujeres.

Conclusión

Desde las orillas del Nilo hasta las calles de las ciudades modernas, la figura de la plañidera es un testimonio de la complejidad de los rituales humanos en torno a la muerte y el duelo. Este oficio, que combina la actuación, la tradición y, en algunos casos, la necesidad económica, ha evolucionado a lo largo de milenios, adaptándose a diferentes culturas y contextos sociales.

Ya sea personificando diosas antiguas, recogiendo lágrimas en lacrimatorios o ganando un sustento considerable en el mundo actual, las plañideras y lloronas nos recuerdan que la expresión del dolor, incluso cuando es asistida profesionalmente, ha sido y sigue siendo, en ciertas partes del mundo, una parte integral del proceso de despedida.

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