28/07/2008
El trabajo con la lana es una actividad milenaria que ha vestido a la humanidad a lo largo de los siglos. Aunque se extiende por diversas etapas, desde la crianza del animal hasta la confección final, una de las fases más emblemáticas y físicamente exigentes, especialmente en contextos rurales como el uruguayo, es la extracción de la fibra del animal. Este proceso recibe un nombre específico y define a un grupo de trabajadores con roles muy marcados: la esquila.

La esquila, en su definición actual, es un proceso laboral coordinado por un equipo bajo la dirección de un capataz o “maquinista”. Su tarea principal es cortar la lana de los ovinos, ya sea con métodos manuales o mecánicos. Sin embargo, el trabajo no termina ahí; el equipo también se encarga de seleccionar y acondicionar esta lana, preparándola para las siguientes etapas fabriles como el lavado, hilado y tejido.

Orígenes Históricos y Evolución del Oficio
Inicialmente, el corte de lana era una tarea integrada en las labores cotidianas del campesinado. La transformación que elevó la esquila a la categoría de tarea diferenciada y organizada, tal como la conocemos hoy, se gestó con la Revolución Industrial. La creciente demanda de lana por parte de la industria textil, particularmente la inglesa a fines del siglo XIX y principios del XX, impulsó la búsqueda de nuevas tierras y mano de obra.
Uruguay y Argentina, con sus vastas llanuras, clima templado, suelos aptos y un modelo de propiedad latifundista, se convirtieron en escenarios ideales para el desarrollo de la ganadería ovina extensiva. En Uruguay, el stock ovino experimentó un crecimiento exponencial, pasando de menos de un millón de cabezas en 1852 a 26 millones en 1908. La lana se consolidó como un producto de exportación fundamental, representando más de un tercio del valor total exportado a fines del siglo XIX.
Previo a la mecanización, la esquila se realizaba con tijeras manuales. Un esquilador experimentado podía cortar la lana de 40 a 50 ovinos por día. Las comparsas de aquella época podían ser muy numerosas, llegando a contar con 50 o 60 esquiladores. La introducción de la máquina de esquila, si bien aumentó drástividadmente la productividad individual, redujo el tamaño de las comparsas. A pesar de esta reducción, la actividad continuó siendo una fuente significativa de empleo en el medio rural y las ciudades del interior durante gran parte del siglo XX.
Sin embargo, el siglo XXI trajo consigo un marcado declive en el stock ovino uruguayo. De 13 millones de cabezas en el año 2000, se pasó a apenas 6 millones en 2018. Esta caída, y la consiguiente disminución en la producción de lana y el empleo asociado, se vincula a cambios tecnológicos más recientes y, fundamentalmente, a la competencia por la tierra. El avance de los agronegocios (cereales y oleaginosos) y del complejo forestal-maderero-celulósico ha desplazado a la ganadería ovina de vastas extensiones de territorio.

La Comparsa de Esquila: Una Maquinaria Humana
La organización del trabajo en la esquila gira en torno a la figura del Maquinista. Este no es solo un trabajador, sino un pequeño empresario cuya actividad principal es estacional (la zafra de esquila). Su éxito depende de su reputación para conseguir contratos con los productores ganaderos y de su capacidad para reclutar y coordinar a los trabajadores necesarios para formar la comparsa. El maquinista es quien negocia el precio por animal esquilado con el propietario de la majada, basándose en la prolijidad del trabajo y el comportamiento del equipo.
La comparsa se estructura alrededor de la máquina de esquila, que suele tener entre cuatro y seis tijeras mecánicas. Por cada tijera, hay un esquilador, y se suman otros roles esenciales para el funcionamiento del equipo. Una comparsa típica puede tener entre doce y catorce trabajadores, cada uno con una función específica:
- Esquiladores: Son el eje central. Requieren fuerza física y gran pericia para esquilar entre 90 y 120 animales diarios, cuidando el vellón y sin herir a la oveja. Su ingreso depende directamente del número de animales esquilados.
- Agarradores: Responsables de buscar al animal en el corral, levantarlo y llevarlo hasta el esquilador. Es un puesto de gran exigencia física. Se les paga por animal agarrado.
- Velloneros: Recogen el vellón recién cortado, entregan una ficha o “lata” al esquilador por cada oveja (un sistema tradicional de conteo y pago) y transportan el vellón a la mesa de clasificación.
- Acondicionadores: Realizan una primera clasificación de la lana en la mesa, separando las partes de menor calidad (puntas, barrigas, etc.) del vellón principal.
- Embolsador: Trabaja dentro de una bolsa grande de plástico, recibiendo el vellón acondicionado y compactándolo en círculos, pisándolo para maximizar el espacio. Es un trabajo muy pesado e insalubre debido al polvo y la suarda (grasa natural) de la lana.
- Barredor o “benteveo”: Mantiene el piso del galpón limpio de restos de lana y orines para asegurar la calidad de la lana y la comodidad de los esquiladores.
- Cocinero: Prepara las cuatro comidas diarias, mantiene el fuego y el agua caliente, controla las provisiones y se encarga de la limpieza de utensilios. Es el único que generalmente cobra por día y recibe pago incluso en días de lluvia.
El sistema de pago es diferencial, basado en la productividad (por animal) para esquiladores y agarradores, o por cada cien animales esquilados para otros roles (excepto el cocinero). Esto significa que el ingreso de los trabajadores, que se desempeñan en una temporada de dos a tres meses, depende en gran medida de los días efectivos de trabajo, condicionados por el clima, y del tamaño de las majadas (las majadas pequeñas implican más tiempo de traslado y armado de campamentos).
Históricamente, los pagos por animal esquilado han variado. Para dar una idea, en 2001 se pagaba el equivalente a 18 centavos de dólar por animal, mientras que en 2019 ese monto ascendió a 47 centavos de dólar. Comparado con el Salario Mínimo Nacional de Uruguay (u$90 en 2001 y u$437 en 2019), se evidencia que, si bien hubo un aumento en el pago por animal, la precariedad asociada a la estacionalidad y las condiciones de trabajo sigue siendo un desafío.
Impacto de los Cambios Tecnológicos
La cadena de valor de la lana ha experimentado diversas transformaciones tecnológicas a lo largo del tiempo. La introducción de la máquina de esquila a principios del siglo XX fue un hito, duplicando la productividad por esquilador pero, a su vez, reduciendo la necesidad de mano de obra y transformando al maquinista en un empresario con capital.
Otro cambio relevante provino de la competencia de las fibras sintéticas. A mediados del siglo XX, estas fibras comenzaron a competir con la lana en el mercado textil. Hoy en día, la lana representa un porcentaje muy pequeño del consumo mundial de fibras. Para competir, la cría ovina se reorientó hacia razas que producen lanas de menor micronaje (más finas), como la Merino, lo que también impactó el proceso de esquila y acondicionamiento.

El Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), fundado en 1966, ha sido clave en la promoción de cambios técnicos. Introdujo el acondicionamiento de la lana en el galpón de esquila (antes se hacía en la industria), trasladando esta tarea y sus costos. También impulsó el método de esquila Tally-Hi, de origen australiano, que casi duplicó la productividad del esquilador. Este método, que implica sentar al animal y esquilarlo con pasadas largas para obtener un vellón entero, requirió capacitación y fue promovido exigiendo su aplicación a las comparsas.
En las últimas dos décadas, las comparsas más grandes han adoptado la enfardadora para compactar la lana, eliminando el puesto del embolsador y facilitando el transporte. Más recientemente, aunque de forma parcial, se está adoptando la esquiladora eléctrica individual. Este cambio, impulsado por la electrificación rural, regulaciones de transporte (que prohibieron el traslado de trabajadores en los mismos camiones que llevaban la máquina central) y la reducción del costo de estas máquinas, ha modificado la logística de las comparsas.
Más Allá de la Esquila: El Mundo de la Lana
Aunque la esquila es un trabajo fundamental, el ciclo de la lana implica muchas otras etapas y características interesantes. La lana es una fibra natural, principalmente de ovejas, que actúa como una cubierta protectora para el animal, aislándolo del calor y el frío. Como material de vestimenta, ofrece propiedades similares: es ligera, cómoda, duradera y puede adaptarse a diversas prendas, desde vestidos finos hasta abrigos pesados.
La calidad de la lana reside en sus fibras. Son más finas, suaves y rizadas que el pelo común, compuestas de queratina. Su superficie escamosa es única; una membrana transparente repele el agua, pero si se daña, el agua penetra, las fibras se hinchan y, al secarse, las escamas se enganchan, provocando que la lana se encoja o afieltre. Las fibras internas son elásticas y permiten que la lana se estire y recupere su forma original, lo que le confiere resistencia a las arrugas y sus cualidades aislantes. La lana es altamente absorbente pero absorbe la humedad lentamente; puede retener hasta un 30% de su peso en humedad sin sentirse húmeda al tacto, lo que explica por qué abriga incluso mojada. Su gran porosidad, con un 80% de aire atrapado, la convierte en un excelente aislante térmico.

Existen diferentes tipos de lana según su uso y origen. Se clasifican en lanas para vestimenta (más finas) y lanas para alfombras (más gruesas). También se distingue la lana de ovejas vivas (vellón o fleece), superior a la obtenida de animales muertos (pulled wool), y la suave lana de cordero. La lana Merino, de ovejas de la misma raza, es considerada la más fina del mundo. Existen sistemas de clasificación como el “sistema de sangre”, el “sistema de conteo” y el más preciso “sistema de micrones”, que mide el diámetro de la fibra.
Proceso de Fabricación Textil de la Lana
Una vez esquilada, la lana sigue un proceso industrial para convertirse en tela:
- Clasificación (Grading and Sorting): En la fábrica, la lana se clasifica por finura, longitud y color, a menudo por expertos con gran sensibilidad táctil.
- Apertura y Lavado (Opening and Scouring): La lana se pasa por máquinas para eliminar tierra y arena suelta, y luego se lava en soluciones alcalinas suaves para quitar grasa (suarda) y sudor. La grasa recuperada se purifica en lanolina.
- Cardado y Peinado (Carding and Combing): Cilindros con dientes metálicos enderezan las fibras en una lámina (sliver). Para las lanas peinadas (worsteds), se realiza un peinado adicional para eliminar fibras cortas y alinear las restantes; las lanas cardadas (woolens) no se peinan para mantener su textura más difusa.
- Mezclado y Hilado (Roving and Spinning): Las fibras se estiran en una hebra más fina (roving) y luego se tuercen en máquinas para formar el hilo de lana.
- Tejido o Tricotado: El hilo se utiliza para crear telas mediante tejido (en telares) o tricotado (tejido de punto).
- Acabado de Telas (Fabric Finishing): Las telas pasan por procesos como el tundido (para superficies lisas), el perchado (para levantar pelusa), el batanado o enfurtido (encogimiento para mayor resistencia), el teñido, el planchado y, a veces, tratamientos para hacerlas impermeables, antimanchas o lavables a máquina.
Reflexiones sobre el Oficio y su Futuro
A pesar de la disminución del stock ovino, la producción de lana y la esquila siguen siendo actividades económicas relevantes y fuentes de empleo en Uruguay. Sin embargo, los trabajadores de la esquila enfrentan condiciones a menudo precarias: trabajos estacionales, largas semanas fuera de casa, alojamiento, alimentación y descanso deficientes, y una labor físicamente muy exigente.
Los avances tecnológicos, si bien aumentaron la productividad, no se han traducido necesariamente en una mejora sustancial de las condiciones laborales o los ingresos de los trabajadores. La precariedad laboral sigue siendo un rasgo dominante para gran parte de ellos.
Cualquier esfuerzo por mejorar la situación de estos trabajadores debe considerar políticas regulatorias sobre salarios y condiciones de vida, la posibilidad de extender la temporada de trabajo mediante esquilas en otros momentos del año (zafras de preparto o cordero pesado), y el fomento de la diversificación de tareas para ofrecer empleo más estable a lo largo del año.
| Año | Pago por animal (equivalente en USD) | Salario Mínimo Nacional (equivalente en USD) |
|---|---|---|
| 2001 | 0.18 | 90 |
| 2019 | 0.47 | 437 |
Preguntas Frecuentes sobre el Trabajo con Lana en Uruguay
- ¿Cómo se llama el trabajo de quitar la lana a las ovejas?
- Este trabajo se llama esquila.
- ¿Qué es una comparsa de esquila?
- Es el equipo de trabajadores, coordinado por un maquinista, que se encarga de esquilar, seleccionar y acondicionar la lana de una majada.
- ¿Cuántos trabajadores forman una comparsa?
- Generalmente, una comparsa tiene entre 12 y 14 trabajadores, incluyendo esquiladores, agarradores, velloneros, acondicionadores, embolsador, barredor y cocinero.
- ¿Qué es el método Tally-Hi?
- Es una técnica de esquila originaria de Australia que busca aumentar la productividad y obtener un vellón entero, sentando al animal y realizando pasadas largas con la tijera.
- ¿Por qué ha disminuido el stock ovino en Uruguay?
- La disminución se debe principalmente a la competencia por el uso de la tierra por parte de los agronegocios (cultivos) y el complejo forestal, que han desplazado a la ganadería ovina.
- ¿Cómo se paga a los trabajadores de la esquila?
- Generalmente se paga por animal esquilado (a esquiladores y agarradores) o por cada cien animales esquilados (a otros roles), excepto al cocinero, que suele cobrar por día.
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