¿Cómo responder a la remuneración pretendida?

28/07/2024

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Una de las frases más recurrentes y que a menudo genera más incertidumbre al postularse a una oferta de empleo es aquella que solicita “No omitir remuneración bruta pretendida” o similar. Esta pequeña línea puede ser determinante en el proceso de selección, ya que la cifra que indiques puede influir directamente en si eres contactado para una entrevista o no. ¿Por qué las empresas ponen tanto énfasis en esta información y cómo puedes responder de manera estratégica para aumentar tus posibilidades de éxito?

Si nuestra primera reacción es simplemente pensar “hay que poner lo que quiero ganar”, si bien esto es cierto en esencia, es una respuesta incompleta. Ignorar el contexto y la estrategia puede llevarnos a ser descartados prematuramente o, en el peor de los casos, a aceptar un salario por debajo de nuestro valor real. Comprender la lógica detrás de esta pregunta y prepararse adecuadamente es fundamental en la búsqueda laboral moderna.

Índice de Contenido

¿Qué Significa "Remuneración Pretendida" y Por Qué la Preguntan?

La remuneración pretendida se refiere al monto salarial que un candidato aspira a recibir por ocupar una determinada posición. Cuando un selector o una empresa incluyen esta solicitud en un aviso laboral, no es un simple formalismo. Detrás de esta pregunta hay razones muy concretas y pragmáticas.

Principalmente, las empresas tienen un presupuesto asignado para cada puesto. Esto significa que, antes de publicar una oferta, ya saben cuál es el rango salarial que están dispuestas a ofrecer. Al pedir la remuneración pretendida, buscan filtrar a los candidatos desde el inicio. Si tu expectativa salarial está significativamente por encima de su presupuesto, es muy probable que descarten tu postulación para no perder tiempo en un candidato cuyas expectativas no podrán satisfacer.

Considera el ejemplo de una posición para la que la empresa tiene un presupuesto máximo de $100.000 brutos mensuales. Si reciben dos CVs de candidatos igualmente calificados, uno que pide $110.000 y otro que pide $90.000, es casi seguro que contactarán al segundo y no al primero. Esto se debe a que la expectativa del segundo candidato entra dentro del rango posible para la posición.

Ahora bien, si ese candidato que pidió $90.000 es seleccionado, ¿cuál será su salario final? ¿Los $100.000 que la empresa estaba dispuesta a pagar o los $90.000 que el candidato pidió? No hay una respuesta única. Algunas empresas mantendrán el presupuesto original y le ofrecerán los $100.000, entendiendo que ese es el valor del puesto en su estructura salarial. Otras, sin embargo, podrían aprovechar que el candidato pidió menos y ofrecerle los $90.000. En este último caso, no haber investigado el valor real del puesto o del mercado le jugó en contra al candidato.

Por lo tanto, la pregunta sobre la remuneración pretendida no solo es un filtro de presupuesto, sino también una forma de evaluar si el candidato tiene una noción realista del valor de su trabajo en el mercado laboral y si sus aspiraciones encajan con la escala salarial de la empresa.

La Clave Está en la Preparación: Antes de Dar una Cifra

Responder a la pregunta sobre la remuneración pretendida, ya sea en el CV o en una entrevista, requiere una preparación previa. No se trata de adivinar, sino de basar tu respuesta en información sólida y en una valoración honesta de tu perfil.

Investiga el Mercado Laboral

Este es, sin duda, el paso más importante. Antes de definir tu cifra, investiga cuánto se está pagando por posiciones similares en tu sector, en tu región o ciudad, y en empresas de tamaño parecido. Existen diversas herramientas y recursos en línea (buscadores de sueldos, informes salariales, etc.) que pueden darte una idea del promedio del mercado. También puedes consultar con colegas de tu sector o investigar si existe un convenio colectivo aplicable que establezca escalas salariales mínimas. Tener esta información te permite proponer un monto o un rango salarial que sea competitivo y realista, evitando quedar fuera por pedir demasiado o subvalorarte.

Valora Tu Perfil Profesional y Experiencia

Tu valor en el mercado no depende solo del puesto, sino también de lo que tú aportas. Considera tus años de experiencia, tus habilidades técnicas y blandas, tu formación académica, tus certificaciones, y especialmente, tus logros concretos en puestos anteriores. ¿Has liderado proyectos exitosos? ¿Has generado ahorros o aumentado ingresos? ¿Has implementado mejoras significativas? Cuantifica tus logros siempre que sea posible. Por ejemplo, como mencionaba el texto, si lograste aumentar las ventas un 15% en tu trabajo anterior, ese es un dato valioso que justifica una expectativa salarial acorde a tu capacidad de generar resultados.

No Te Bases Únicamente en Tus Necesidades Personales

Si bien es natural que busques un salario que te permita cubrir tus gastos y mejorar tu calidad de vida, basar tu pretensión salarial únicamente en tus necesidades personales (hipoteca, alquiler, deudas, etc.) no es un argumento válido ni estratégico en una negociación laboral. La empresa está interesada en el valor que tú aportas a su negocio, no en tus finanzas personales. Enfoca tu justificación en tu experiencia, tus habilidades, tus logros y el valor de mercado del puesto.

Conoce Tu Salario Actual (Si Aplica)

Si ya estás empleado, tener claro tu salario actual te sirve como punto de referencia. Generalmente, buscarás una mejora salarial al cambiar de empleo, a menos que otros factores (como la oportunidad de crecimiento, el interés en el proyecto o los beneficios adicionales) compensen un salario inicial similar.

Cómo Responder la Pregunta en la Entrevista

La pregunta sobre las expectativas salariales puede surgir en diferentes momentos: en el formulario de postulación, en el primer contacto telefónico, o durante la entrevista. La forma de responder puede variar ligeramente, pero la base de la preparación es la misma.

No Evites la Pregunta

Intentar eludir la pregunta o responder con un vago “lo que ustedes consideren” o “estoy abierto a ofertas” suele ser contraproducente. Puede transmitir inseguridad o falta de preparación. Es mejor abordarla con confianza, demostrando que has pensado en ello y que conoces tu valor.

Propón un Rango Salarial

Una estrategia efectiva es ofrecer un rango salarial en lugar de una cifra exacta. Esto te da margen para negociar y muestra flexibilidad. Basado en tu investigación y valoración, puedes decir algo como: “Según mi investigación del mercado para este tipo de posición y considerando mi experiencia y logros, mi expectativa salarial se encuentra en un rango de X a Y brutos anuales/mensuales”. Asegúrate de que el rango sea realista y que la cifra mínima sea aceptable para ti.

Considera el Paquete Completo

El salario base es solo una parte de la compensación total. Las empresas ofrecen a menudo otros beneficios que tienen un valor económico significativo y que pueden hacer que una oferta sea atractiva aunque el salario base no sea exactamente el que esperabas. Estos pueden incluir:

  • Teletrabajo o modelo híbrido.
  • Flexibilidad horaria.
  • Seguro médico privado.
  • Cheques de comida, transporte o guardería.
  • Planes de pensiones o jubilación.
  • Oportunidades de formación y desarrollo.
  • Bonos por rendimiento.
  • Vacaciones adicionales.

Cuando te pregunten por tus expectativas, puedes mencionar que estás considerando el paquete de compensación total. Si te hacen una oferta, evalúa el conjunto antes de dar una respuesta definitiva.

Destaca Tu Interés en el Puesto y el Desarrollo Profesional

Para equilibrar la conversación sobre dinero, reitera tu interés en la posición, la empresa y las oportunidades de crecimiento. Puedes decir algo como: “Más allá del salario, lo que realmente me motiva de esta oportunidad es [menciona algo específico del puesto o la empresa]. Estoy convencido/a de que puedo aportar un gran valor y crecer profesionalmente aquí. Estoy seguro/a de que podremos llegar a un acuerdo salarial que sea justo para ambas partes.” Esto muestra que tu motivación va más allá de lo económico.

Ejemplos Prácticos de Respuestas

Aquí tienes algunas formas de responder, adaptándolas a tu situación:

  • “Basándome en mi experiencia de [X años] en [área/industria] y lo que he investigado sobre el mercado para este rol, mi expectativa salarial se sitúa en un rango de [X] a [Y] brutos anuales.”
  • “Estoy buscando una oportunidad que me permita [menciona objetivo profesional]. En cuanto a la compensación, creo que un rango entre [X] y [Y] brutos anuales sería acorde a mi perfil y a las responsabilidades del puesto, aunque estoy abierto a discutir el paquete de compensación completo.”
  • “Actualmente mi remuneración es de [X] brutos anuales. Busco una mejora acorde a mi trayectoria y a lo que puedo aportar a [nombre de la empresa]. Considero que un salario en el rango de [Y] a [Z] brutos anuales reflejaría ese valor.”
  • “Me entusiasma mucho la oportunidad de trabajar en [nombre de la empresa] por [menciona razón específica]. Respecto a las expectativas salariales, estoy flexible y me gustaría entender el rango presupuestado para este puesto y los beneficios asociados antes de dar una cifra exacta, aunque mi investigación sugiere que un rango de [X] a [Y] es común para roles similares con mi experiencia.” (Esta última opción es útil si quieres ganar tiempo o si la empresa aún no ha revelado su rango).

¿Y Si la Oferta Inicial es Baja? El Arte de la Negociación

Recibir una oferta por debajo de tus expectativas no significa el fin del camino. La mayoría de las ofertas son negociables. Aquí es donde tu preparación previa sobre el valor de mercado y tus propios logros es crucial.

Negocia con Datos y Confianza

Si la oferta es inferior a lo que esperabas, expresa tu entusiasmo por el puesto y la empresa, pero explica con argumentos sólidos por qué consideras que la oferta debería ser revisada. Utiliza los datos de tu investigación de mercado, destaca tus logros pasados y cómo se alinean con lo que la empresa necesita. Por ejemplo: “Agradezco mucho la oferta. Estoy muy interesado en unirme a [nombre de la empresa]. Sin embargo, basándome en mi experiencia de [X años] y los resultados que he obtenido, como [menciona un logro cuantificable], y considerando el rango salarial promedio para este puesto en el mercado según mi investigación, esperaba una cifra más cercana a [tu rango o cifra deseada]. ¿Existe alguna flexibilidad en el presupuesto para este puesto?”

Explora Alternativas Más Allá del Salario Base

Si la empresa indica que el salario base no es negociable o tiene poca flexibilidad, pregunta si hay otras formas de compensación o beneficios que puedan mejorar la oferta total. Puedes proponer:

  • Un bono por firma (signing bonus).
  • Un bono por rendimiento o participación en objetivos.
  • Una revisión salarial en un plazo determinado (por ejemplo, a los 6 o 12 meses) ligada a tu desempeño.
  • Más días de vacaciones.
  • Mayor flexibilidad (teletrabajo, horario).
  • Ayuda para formación o desarrollo profesional.

Preguntar por estas alternativas muestra que eres flexible y estás interesado en el crecimiento dentro de la empresa a medio y largo plazo.

Cuándo Decir No y Cómo Hacerlo Profesionalmente

Si después de negociar, la oferta final sigue estando muy por debajo de tus expectativas o no te convence el paquete total, es válido rechazarla. Hazlo de manera profesional y educada. Agradece el tiempo y el interés que te dedicaron y explica brevemente que, aunque la oportunidad es interesante, las condiciones no se ajustan a lo que buscas en este momento. Dejar una buena impresión, incluso al rechazar una oferta, puede abrirte puertas futuras.

Entendiendo los Términos: Salario, Remuneración y Compensación Total

A menudo se usan indistintamente, pero hay matices importantes:

  • Salario: Generalmente se refiere al pago fijo y periódico (mensual, quincenal) que recibe un empleado por su trabajo, antes de impuestos y deducciones. Es la parte base de la compensación.
  • Remuneración: Es un término más amplio que incluye el salario base más otras compensaciones financieras directas, como comisiones, bonos, propinas, pago por horas extras, viáticos, etc.
  • Remuneración Total o Compensación Total: Este es el concepto más amplio. Incluye la remuneración directa (salario, bonos, etc.) más la compensación indirecta o beneficios no monetarios, como seguro médico, plan de jubilación (401k, pensión), tiempo libre pagado, subsidios de transporte o comida, oportunidades de formación, flexibilidad laboral, etc. Es el costo total para la empresa de emplearte y el valor total que recibes como empleado.

Cuando te preguntan por la “remuneración pretendida”, usualmente se refieren a la remuneración bruta mensual o anual (salario base más algunas compensaciones directas esperadas), pero es útil tener en mente el concepto de compensación total al evaluar una oferta.

Otras Preguntas Comunes en Entrevistas

Además de la remuneración, hay otras preguntas frecuentes para las que debes prepararte:

  • ¿Por qué está interesado en trabajar con nosotros?: Investiga a fondo la empresa (misión, valores, productos/servicios, cultura) y conecta tu interés con aspectos específicos que te atraen y donde crees que puedes aportar valor. Demuestra que no es una postulación genérica.
  • ¿Por qué cree que deberíamos contratarle?: No solo listes tus habilidades. Explica cómo tus habilidades, experiencia y logros resuelven un problema o satisfacen una necesidad específica de la empresa o del puesto. Conecta tu perfil con los requisitos de la oferta.
  • ¿Cómo se ve de aquí a 5 años?: Muestra ambición y ganas de crecer, pero de forma realista y alineada con el tipo de oportunidades que la empresa podría ofrecer. Investiga sobre posibles trayectorias profesionales en roles similares dentro de la organización. No tiene que ser un plan rígido, sino mostrar que piensas en tu desarrollo profesional y esperas lograr ciertas metas.

Manejar con éxito la pregunta sobre la remuneración pretendida es una habilidad crucial en la búsqueda de empleo. Requiere investigación, autoevaluación y confianza. Al prepararte, basar tu respuesta en datos y estar dispuesto a negociar considerando el paquete total, aumentas significativamente tus posibilidades de obtener una oferta que no solo se ajuste a tu valor, sino que también te satisfaga profesional y económicamente.

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