18/07/2023
Felicidades, has superado la primera gran barrera: conseguir una entrevista de trabajo. Este es sin duda un logro significativo en tu búsqueda de empleo, pero es crucial entender que el proceso no termina al salir de la sala. Tanto si sientes que la entrevista fue un éxito rotundo como si crees que pudo ir mejor, la fase posterior es tan importante como la preparación previa y la ejecución durante el encuentro. Mantenerse activo y estratégico en este periodo de espera puede marcar una diferencia real en el resultado final.

La espera puede ser una de las partes más desafiantes y desesperantes de la búsqueda de empleo. La incertidumbre sobre si has sido seleccionado o no puede generar ansiedad. Sin embargo, en lugar de sucumbir a la preocupación, es mucho más productivo centrarse en acciones concretas que te mantengan ocupado y, al mismo tiempo, refuercen tu candidatura y tu aprendizaje continuo. Exploremos algunas de las acciones fundamentales que debes considerar implementar después de cada entrevista.

Ten Claros los Siguientes Pasos del Proceso
Es completamente normal que, debido a los nervios o a la concentración en dar las respuestas adecuadas durante la entrevista, algunos detalles sobre las etapas siguientes del proceso de selección se te escapen. La presión del momento puede hacer que olvides preguntar o retener información crucial. Sin embargo, saber qué esperar es fundamental para gestionar tu propia ansiedad y planificar tus próximos movimientos.
Antes de la entrevista, como parte de tu preparación, deberías tener una lista de preguntas para el entrevistador, y una de ellas debe ser sobre los siguientes pasos. Pregunta si habrá más rondas de entrevistas, con quién serán (si es posible saberlo), si hay pruebas adicionales (técnicas, psicotécnicas, etc.), cuál es el plazo aproximado para la toma de decisiones o la notificación del avance, y por qué medio se comunicarán contigo (correo electrónico, llamada telefónica). Esta información te proporciona un marco temporal y de expectativas.
Aun así, es importante recordar que los procesos de selección a menudo están sujetos a variables externas que pueden alterar los plazos previstos inicialmente. Retrasos internos en la empresa, cambios en las prioridades o la necesidad de entrevistar a más candidatos de los esperados son solo algunos ejemplos. Entender esto te ayudará a no tomarte los posibles retrasos como algo personal o como un indicio negativo sobre tu candidatura. El resultado no siempre es achacable a ti como candidato.
Sigue Interesado, con Mesura
Una vez finalizada la entrevista, es fácil sentirse agotado, como después de correr una maratón. Sin embargo, no hacer ningún tipo de seguimiento para reiterar tu interés y agradecer la oportunidad es un error que muchos candidatos cometen. Mantener una comunicación profesional y mesurada demuestra tu entusiasmo por la posición y la empresa.
Hay una línea muy fina entre mostrar interés y resultar insistente o apremiante. La clave está en ser profesional, respetuoso con los tiempos y canales indicados por la empresa, y agregar valor con tu comunicación post-entrevista. Aquí te presentamos algunas formas de hacer seguimiento:
Carta de Agradecimiento
El envío de una carta o correo electrónico de agradecimiento es una práctica que, sorprendentemente, aún no es tan común como debería. Agradecer la oportunidad y el tiempo dedicado por el entrevistador puede diferenciarte de otros candidatos. Esta comunicación debe ser breve, profesional y enviada preferiblemente dentro de las 24 horas posteriores a la entrevista. No se trata de halagar de forma desmedida, sino de expresar gratitud, reafirmar tu interés en la posición y, si lo consideras oportuno y breve, mencionar algún punto clave de la conversación que te haya parecido relevante o que quieras aclarar ligeramente.
Llamada Telefónica
Utilizar la vía telefónica para hacer seguimiento puede ser eficaz, pero también es el método potencialmente más invasivo. Solo deberías considerar esta opción si durante la entrevista se te indicó explícitamente que podías llamar para hacer seguimiento o si el entrevistador te proporcionó su número directo para este fin. Si no se abrió este canal, un correo electrónico suele ser la opción más apropiada y menos intrusiva.
Conectar con la persona que te entrevistó a través de redes sociales profesionales como LinkedIn es una práctica habitual hoy en día. Puede que este proceso de selección no culmine con tu contratación, pero hacer crecer tu red de contactos profesionales siempre es beneficioso. Antes de enviar una solicitud de conexión, asegúrate de personalizar el mensaje, recordando brevemente quién eres y la fecha de la entrevista. No conviertas la solicitud de conexión en un mensaje de seguimiento sobre el puesto; el objetivo principal es ampliar tu red. Al igual que con la llamada, el entrevistador podría haber indicado su preferencia sobre este tipo de conexión. Si te dijo que no usa mucho esa red o que prefiere otro medio, respeta esa indicación.
Es fundamental entender que los tiempos de respuesta de las empresas pueden ser más largos de lo que a ti te gustaría. Existen múltiples factores internos que pueden demorar un proceso de selección, y no siempre es posible para el reclutador comunicar las causas exactas de estos retrasos. La paciencia es clave, pero una paciencia activa, respaldada por un seguimiento profesional y mesurado.
Evalúa tu Desempeño en la Entrevista
Después de una entrevista, especialmente si sientes que no fue perfecta, lo último que quizás te apetezca es repasarla. Sin embargo, evalúa tu actuación es uno de los pasos más valiosos para tu crecimiento profesional y tu éxito en futuras entrevistas. Hazlo cuanto antes, mientras los detalles están frescos en tu memoria.
Cada entrevista es una oportunidad de aprendizaje. Analiza qué preguntas te resultaron difíciles de responder y por qué. ¿Fue por falta de preparación sobre la empresa o el puesto? ¿Fue porque no supiste articular bien tus ideas o experiencias? Identificar estas áreas te permitirá investigar, practicar y prepararte mejor para la próxima ocasión. También te ayuda a detectar qué competencias te cuesta más demostrar y buscar formas de fortalecer tanto la competencia en sí como la manera de comunicarla.
Pero la evaluación no debe centrarse únicamente en los errores o las respuestas que no salieron como esperabas. Es igualmente importante reconocer y valorar las respuestas que consideras que fueron muy buenas. Interioriza esas ideas clave, esa forma de estructurar tus respuestas, para que fluyan de manera natural en futuras conversaciones. Recuerda, memorizar respuestas palabra por palabra no es efectivo; lo importante es tener claros los mensajes principales y poder adaptarlos a la conversación.
Actualiza a tus Referencias
Si el proceso avanza y la empresa está seriamente interesada, es muy probable que te pidan referencias de personas con las que has trabajado anteriormente. Aunque la práctica de las cartas de referencia formales está un poco desfasada, contactar a personas que puedan hablar sobre tu desempeño profesional sigue siendo una etapa común, especialmente en las fases finales del proceso.
Es crucial que, antes de proporcionar los datos de tus referencias, te pongas en contacto con ellas. Informales sobre la empresa, la posición a la que has postulado y el tipo de responsabilidades que tendrías. Explícales que es posible que reciban una llamada o un correo electrónico de la empresa y confirma que están dispuestas a dar referencias por ti. Esto les permite estar preparadas y, lo que es más importante, les da contexto para poder enfocar sus comentarios de manera que resalten aquellas habilidades y experiencias tuyas que son más relevantes para el puesto en cuestión. Preparar a tus referencias es un gesto de cortesía hacia ellas y una estrategia inteligente para tu candidatura.
Intenta tener una lista de al menos tres referencias, idealmente de diferentes roles o niveles (por ejemplo, un antiguo jefe, un colega senior, un cliente o colaborador con el que tuvieras una relación profesional significativa). Asegúrate de tener sus datos de contacto actualizados (teléfono, correo electrónico) y de haber obtenido su permiso explícito antes de compartir su información con la empresa.
Entiende los Tiempos del Proceso de Reclutamiento
Como mencionamos antes, los procesos de selección rara vez se ajustan exactamente a los plazos ideales. Los reclutadores a menudo intentan dar una estimación de tiempo generosa, pero incluso así, los retrasos pueden ocurrir por multitud de razones ajenas a tu control. Repeticiones de entrevistas, reestructuraciones internas, cambios en la descripción del puesto, la necesidad de incluir a otros candidatos de última hora, o simplemente la carga de trabajo del equipo de contratación o los gerentes de contratación, son factores que pueden alargar la espera.
Esperar es difícil, pero culpar a la falta de profesionalidad o a supuestos "planes macabros de espera" no es productivo. La comunicación sobre los retrasos no siempre es fácil o posible para el reclutador, a veces por políticas internas o porque ellos mismos no tienen claridad sobre los nuevos plazos. La paciencia y la comprensión, sin dejar de mantenerte proactivo en tu búsqueda general, son las mejores actitudes.
Sigue con tu Rutina de Búsqueda de Empleo
Este es quizás el consejo más importante y, a menudo, el más difícil de seguir. Es natural que, después de una entrevista que sentiste que fue muy bien, pongas todas tus esperanzas en esa única oportunidad. Sin embargo, detener tu búsqueda de empleo en este punto es uno de los errores más comunes y que más frustración puede generar si el resultado no es el esperado.
Mantenerte ocupado con tu plan de búsqueda - seguir revisando ofertas, aplicando a otros puestos, haciendo networking, mejorando tu currículum o tus habilidades - es la mejor estrategia. Primero, te ayuda a gestionar la ansiedad de la espera al mantener tu mente enfocada en acciones productivas. Segundo, si finalmente no consigues el puesto por el que te entrevistaste, ya estarás inmerso en otras oportunidades y el golpe será menos duro, ya que tu búsqueda no se detuvo. Tercero, si consigues el empleo, tener otras posibilidades en el horizonte (aunque no estés activamente persiguiéndolas con la misma intensidad) puede incluso fortalecer tu posición al negociar el salario o las condiciones.
La rutina de búsqueda de empleo debe ser una constante en tu carrera profesional, no solo cuando estás desempleado o buscando un cambio activamente. Estar siempre al tanto del mercado laboral, de las tendencias en tu sector y de las oportunidades, te mantiene preparado para el futuro. Aprender a gestionar los "noes" es parte del proceso; cada rechazo, aunque doloroso, es una oportunidad para aprender y ajustar tu estrategia.
Preguntas Frecuentes Después de la Entrevista
- ¿Cuánto tiempo debo esperar antes de hacer seguimiento? Generalmente, se recomienda enviar la carta o correo de agradecimiento dentro de las 24 horas posteriores a la entrevista. Para un seguimiento adicional sobre el estado del proceso, espera el plazo que te indicaron en la entrevista. Si no te dieron un plazo, una semana o diez días después de la entrevista suele ser un periodo razonable antes de enviar un correo electrónico cortés preguntando por el estado del proceso.
- ¿Es aceptable llamar por teléfono para hacer seguimiento? Solo si el entrevistador te invitó explícitamente a hacerlo. En la mayoría de los casos, un correo electrónico es el método preferido y menos intrusivo.
- ¿Qué hago si no me responden después del seguimiento? Si ha pasado el plazo indicado (o un tiempo prudencial si no te dieron uno) y no has recibido noticias, y ya enviaste un seguimiento, puedes intentar un último contacto breve por el canal que te parezca más apropiado (generalmente correo). Sin embargo, si después de este segundo intento no hay respuesta, es probable que debas asumir que tu candidatura no avanzó y centrar tus energías en otras oportunidades.
- ¿Cuántas referencias debo tener preparadas? Es recomendable tener al menos tres referencias profesionales listas, con sus datos de contacto actualizados y habiéndoles informado previamente.
- ¿Debo dejar de buscar empleo mientras espero una respuesta? ¡Definitivamente no! Mantener activa tu rutina de búsqueda es crucial para gestionar la espera, tener alternativas y estar siempre preparado.
La etapa post-entrevista es tan estratégica como la entrevista en sí. Implementar estas acciones no solo puede influir positivamente en la decisión de la empresa al mantenerte visible y demostrar tu interés, sino que también te empodera durante el periodo de espera, convirtiéndolo en un tiempo de aprendizaje y preparación continua para las próximas oportunidades. Tu búsqueda de empleo es un viaje constante, y cada entrevista es un hito del que siempre se puede extraer valor, independientemente del resultado inmediato.
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