¿Cuándo se aplica el principio de buena fe?

Buena Fe Laboral: Clave en tu Empleo

19/05/2019

Valoración: 3.95 (2429 votos)

En el complejo entramado de las relaciones laborales, donde conviven derechos y obligaciones tanto para el empleador como para el trabajador, existe un pilar fundamental que sustenta la confianza y la armonía: el principio de la buena fe. Este concepto, aunque pueda parecer abstracto, tiene implicancias muy concretas en el día a día de cualquier empleo y está consagrado en la legislación laboral para garantizar un trato justo y leal entre las partes.

¿Cuándo se aplica el principio de buena fe?
La buena fe es aplicada en diversas ramas del derecho. En el derecho civil, por ejemplo, a efectos de la prescripción adquisitiva de un bien, en virtud del cual a quien lo ha poseído de buena fe se le exige un menor tiempo que a aquel que lo ha hecho de mala fe.

El principio de la buena fe no es exclusivo del derecho del trabajo, sino que es un principio general del derecho que rige diversas áreas, como los contratos civiles y comerciales. Sin embargo, en el ámbito laboral adquiere una relevancia particular debido a la naturaleza de la relación, que implica una interacción personal y continuada en el tiempo bajo una estructura de dependencia económica y jurídica.

Índice de Contenido

¿Qué dice la Ley sobre la Buena Fe Laboral?

La Ley de Contrato de Trabajo (LCT) en Argentina, Ley N° 20.744, es clara al respecto. Su Artículo 63 establece de manera contundente:

Las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su conducta a lo que es propio de un buen empleador y de un buen trabajador, tanto al celebrar, ejecutar o extinguir el contrato o la relación de trabajo.

Esta disposición legal es crucial porque no limita la exigencia de buena fe a un momento específico, sino que la extiende a lo largo de todo el vínculo laboral: desde las negociaciones previas a la contratación (celebrar el contrato), pasando por el desarrollo diario de las tareas y la convivencia en el lugar de trabajo (ejecutar el contrato), hasta el momento de la finalización de la relación (extinguir el contrato).

La norma no sólo impone un deber genérico, sino que lo califica, refiriéndose a la conducta “propia de un buen empleador y de un buen trabajador”. Esto implica que la buena fe no es una mera declaración de intenciones, sino que exige un comportamiento activo y leal, basado en la confianza mutua, la colaboración y la consideración de los intereses legítimos de la otra parte.

La Buena Fe como Principio Fundamental del Derecho Laboral

Dentro del conjunto de principios que rigen el Derecho del Trabajo, la buena fe ocupa un lugar destacado. Aunque el principio tutelar o protector sea quizás el más conocido por su objetivo de nivelar la desigualdad inherente entre empleador y trabajador, la buena fe actúa como un complemento indispensable. Un trabajador protegido por la ley también debe actuar con lealtad y honestidad, al igual que un empleador, en el ejercicio de sus facultades, debe hacerlo con razonabilidad y respeto.

Otros principios importantes del derecho laboral incluyen:

  • Principio Tutelar o Protector: Busca proteger al trabajador, considerado la parte más débil de la relación.
  • Principio de Continuidad de la Relación Laboral: Favorece que los contratos de trabajo sean estables y de duración indeterminada.
  • Principio de Supremacía de la Realidad: Prioriza lo que efectivamente sucede en la práctica sobre lo formalmente documentado.
  • Principio de Razonabilidad: Exige que las decisiones y acciones de las partes sean lógicas, justas y no arbitrarias.
  • Principio de Irrenunciabilidad de los Derechos: Impide que el trabajador renuncie voluntariamente a derechos que le otorga la ley.

La buena fe se interrelaciona con estos principios. Un empleador que actúa de mala fe, por ejemplo, podría estar buscando una forma de eludir la continuidad de la relación o de desconocer derechos irrenunciables. Un trabajador que incumple sus deberes con dolo o culpa grave también falta a la buena fe, afectando la confianza necesaria para mantener el vínculo.

Manifestaciones de la Buena Fe en la Relación Laboral

El deber de obrar de buena fe se traduce en una serie de comportamientos esperados y en la prohibición de otros. No se trata solo de no engañar o mentir, sino de actuar con honestidad, transparencia y lealtad, incluso en aquellas situaciones no expresamente detalladas en el contrato o la ley, pero que surgen de la lógica de una relación de colaboración.

Deberes del Empleador derivados de la Buena Fe:

Un buen empleador, actuando de buena fe, debe cumplir con una serie de obligaciones que van más allá del simple pago del salario. Algunas de estas, aunque consagradas en otros artículos de la LCT, son claras manifestaciones de este principio:

  • Deber de Seguridad (Art. 75 LCT): Garantizar condiciones de trabajo seguras y salubres para proteger la integridad psicofísica del trabajador.
  • Deber de Ocupación (Art. 78 LCT): Proveer trabajo efectivo y adecuado a la calificación del trabajador, salvo impedimentos fundados.
  • Deber de Diligencia e Iniciativa (Art. 79 LCT): Realizar los trámites necesarios para que el trabajador acceda a los beneficios de la seguridad social y otros derechos.
  • Deber de Protección (Art. 77 LCT): Proteger la vida y bienes del trabajador, especialmente si reside en el establecimiento.
  • Igualdad de Trato (Art. 81 LCT): Evitar discriminaciones arbitrarias entre trabajadores en situaciones idénticas.
  • No Abuso de las Facultades de Dirección y Organización (Art. 65, 66, 68 LCT): Ejercer el poder de dirección y organización de manera funcional, sin perjudicar moral o materialmente al trabajador y respetando su dignidad.
  • Deber de Información: Aunque no explícito en un solo artículo, implica comunicar al trabajador información relevante sobre su situación laboral, cambios significativos, etc.

Deberes del Trabajador derivados de la Buena Fe:

De igual manera, un buen trabajador, actuando de buena fe, debe cumplir con sus obligaciones con lealtad hacia su empleador:

  • Deber de Diligencia y Colaboración (Art. 84 LCT): Prestar el servicio con puntualidad, asistencia regular, dedicación y cuidado de los elementos de trabajo.
  • Deber de Fidelidad (Art. 85 LCT): Guardar reserva sobre información confidencial de la empresa a la que tenga acceso.
  • Cumplimiento de Órdenes e Instrucciones (Art. 86 LCT): Acatar las directivas del empleador o sus representantes sobre el modo de ejecutar el trabajo, siempre que sean razonables y legales.
  • Deber de no Concurrencia (Art. 88 LCT): Abstenerse de realizar negocios que puedan competir o afectar los intereses del empleador, salvo autorización.
  • Responsabilidad por Daños (Art. 87 LCT): Responder por daños causados al empleador por dolo o culpa grave.
  • Auxilios Extraordinarios (Art. 89 LCT): Prestar ayuda en caso de peligro grave o inminente para la empresa o las personas.

Estos deberes, tanto del empleador como del trabajador, son manifestaciones concretas de la exigencia de obrar con lealtad y honestidad a lo largo de la relación.

¿Cuál es un ejemplo de actuar de buena fe?
Actuar de buena fe (bona fide) significa comportarse de manera abierta, honesta y justa. Por ejemplo, al celebrar un contrato, esto implica que las partes se informen mutuamente sobre información importante y relevante que la otra parte no podría razonablemente descubrir por sí sola.

Ejemplos Prácticos del Principio de Buena Fe

La buena fe se observa en acciones cotidianas. Por ejemplo, un empleador actúa de buena fe al informar claramente las condiciones de contratación, pagar el salario en tiempo y forma, y proporcionar un ambiente de trabajo seguro. Un trabajador demuestra buena fe al cumplir su horario, realizar sus tareas con esmero, comunicar a tiempo una ausencia justificada o informar sobre situaciones que puedan afectar la empresa.

Pensemos en un ejemplo que ilustra cómo la falta de transparencia puede violar la buena fe. Si un trabajador tiene una condición de salud preexistente que podría afectar significativamente su capacidad para realizar una tarea específica, la buena fe podría implicar un deber de informar al empleador antes de aceptar un puesto, especialmente si la condición representa un riesgo para él mismo o para terceros en el entorno laboral. De la misma manera, un empleador que, al contratar, indaga sobre aspectos no relevantes para la tarea o utiliza información personal (como una condición de salud revelada) para discriminar en lugar de evaluar la aptitud para el puesto y posibles adaptaciones, estaría actuando de mala fe.

Otro ejemplo: la renuncia al empleo. La LCT establece que la renuncia debe ser una manifestación clara e inequívoca del trabajador (Art. 58). Un empleador que intenta interpretar el silencio o la inactividad del trabajador como una renuncia implícita estaría actuando de mala fe y en contra de la normativa protectora del trabajador. La renuncia debe ser expresa y formal.

La buena fe también es fundamental al momento de la extinción del contrato. Por ejemplo, un empleador que inventa una causa de despido para no pagar indemnización, o un trabajador que simula una enfermedad para justificar una ausencia prolongada, ambos están violando el principio de la buena fe.

Tabla Comparativa: Deberes de Buena Fe

Deber de Buena FePara el EmpleadorPara el Trabajador
Transparencia y ComunicaciónInformar condiciones de trabajo, cambios relevantes, situación previsional.Informar sobre situaciones que afecten su capacidad laboral o cumplimiento de deberes.
Lealtad y ColaboraciónNo competir deslealmente, proteger bienes e información, facilitar el cumplimiento de deberes.No competir con el empleador, guardar secreto profesional, colaborar en tareas necesarias.
Respeto y ConsideraciónTrato igualitario, respeto a la dignidad, no abuso de poder, proteger privacidad.Respeto a superiores y compañeros, acatar instrucciones razonables.
Cumplimiento de ObligacionesPagar salario, cumplir normas de seguridad, otorgar licencias y beneficios.Cumplir horario, realizar tareas con diligencia, cuidar herramientas de trabajo.
No PerjuicioNo causar daño moral o material injustificado, no alterar condiciones esenciales sin causa justificada y procedimiento legal.No causar daños por dolo o culpa grave, no perjudicar intereses del empleador.

La Buena Fe y la Extinción del Contrato

El principio de la buena fe tiene un peso significativo al momento de finalizar el vínculo laboral. Un despido con causa, por ejemplo, debe basarse en un incumplimiento grave del trabajador que, además de violar un deber contractual o legal, implica una falta a la buena fe que justifique la ruptura de la confianza. De igual modo, si un empleador incumple gravemente sus obligaciones (como no pagar salarios, no registrar la relación, o someter al trabajador a condiciones indignas), el trabajador puede considerarse despedido por culpa del empleador (despido indirecto), y este accionar del empleador constituye una violación flagrante de la buena fe.

La LCT, en su Artículo 242, al referirse a la justa causa de despido, menciona que el incumplimiento debe ser de tal gravedad que no consienta la prosecución de la relación. Esta gravedad, en muchos casos, está directamente relacionada con la afectación de la confianza mutua que el principio de buena fe busca preservar.

Preguntas Frecuentes sobre la Buena Fe Laboral

¿Qué significa obrar como un 'buen empleador' o un 'buen trabajador'?
Implica ajustar la conducta a un estándar de honestidad, lealtad, diligencia, colaboración y respeto mutuo que va más allá de las obligaciones mínimas. Es actuar de manera esperable en una relación de confianza y cooperación.
¿Puede la falta de buena fe ser causa de despido?
Sí, un incumplimiento grave de los deberes derivados de la buena fe, tanto por parte del empleador como del trabajador, puede constituir justa causa para la extinción del contrato, ya sea por despido directo (iniciativa del empleador) o indirecto (iniciativa del trabajador).
¿Qué relación hay entre la buena fe y el deber de información?
La buena fe impone a ambas partes un deber de transparencia. El empleador debe informar sobre aspectos relevantes del empleo y el trabajador debe comunicar circunstancias que afecten su capacidad o el desarrollo de sus tareas, siempre dentro de los límites de la razonabilidad y el respeto a la privacidad.
¿El período de prueba también exige buena fe?
Sí, el principio de buena fe rige desde el inicio de la relación, incluyendo el período de prueba (Art. 92 bis LCT). Aunque las partes pueden extinguir el contrato sin causa durante este lapso, deben hacerlo sin incurrir en conductas abusivas o discriminatorias que violen la buena fe, como contratar sucesivamente trabajadores a prueba para el mismo puesto permanente.
¿La buena fe aplica si el contrato no está formalizado por escrito?
Sí, el principio de buena fe rige la relación de trabajo, independientemente de su forma (Art. 21 LCT). El hecho de la prestación de servicios bajo dependencia presume la existencia de un contrato de trabajo (Art. 23 LCT), y a esa relación le son plenamente aplicables los principios y normas de la LCT, incluida la buena fe.

Conclusión

El principio de la buena fe laboral es más que una formalidad legal; es el cimiento sobre el cual se construye una relación de trabajo sana, productiva y duradera. Exige a ambas partes, empleador y trabajador, un compromiso constante con la honestidad, la lealtad, la colaboración y el respeto. Su cumplimiento no solo evita conflictos y litigios, sino que fomenta un ambiente de trabajo positivo y basado en la confianza mutua. Comprender y aplicar este principio es esencial para navegar con éxito el mundo del trabajo, garantizando que tanto tus derechos como tus obligaciones sean ejercidos dentro de un marco de integridad y justicia.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Buena Fe Laboral: Clave en tu Empleo puedes visitar la categoría Empleo.

Subir