¿Qué hacen las mujeres en la mina?

El Trabajo de las Mujeres Mineras

08/09/2023

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La imagen tradicional del minero suele ser la de un hombre descendiendo a las profundidades de la tierra. Sin embargo, en las últimas décadas, este panorama ha comenzado a cambiar significativamente. Cada vez más mujeres se incorporan al sector minero, desempeñando roles que antes les estaban vedados. Pero, ¿qué hacen exactamente las mujeres en la mina? ¿Es su trabajo igual al de los hombres? La realidad es compleja y diversa, marcada por la necesidad, la adaptación y la persistencia frente a las desigualdades.

¿Qué hacen las mujeres en la mina?
MUJERES EN INTERIOR MINA Generalmente los jefes de cuadrilla son varones. Las mujeres no participan en toda la cadena productiva: localización de la veta, perforación, selección y comercialización del mineral. Tampoco realizan trabajos específicos como lo hacen los varones8, por ejemplo, perforar con equipos pesados.

Históricamente, las mujeres en muchas regiones mineras estaban confinadas a tareas en la superficie, como las palliris, recolectoras de mineral de los desechos. La entrada al interior de la mina, considerada un espacio masculino y peligroso, estaba prohibida, a menudo por supersticiones o por la simple exclusión de género. Sin embargo, factores como la muerte, el abandono o la enfermedad de sus esposos, la falta de otras oportunidades laborales y la urgente necesidad de sustento familiar, impulsaron a muchas mujeres a ocupar el lugar de sus parejas, heredando incluso sus áreas de trabajo (parajes) y adquiriendo estatus de socias en cooperativas mineras.

Índice de Contenido

Roles Diversos en la Mina

Una vez dentro del ámbito minero, las mujeres desempeñan una variedad de tareas que, si bien pueden parecer similares a las de los hombres en algunos aspectos, a menudo se diferencian en la práctica y la retribución. En el interior de la mina, suelen trabajar en cuadrillas, equipos compuestos mayoritariamente por varones. Aunque forman parte de la fuerza laboral subterránea, rara vez participan en toda la cadena productiva, que incluye la localización de la veta, la perforación con equipos pesados, la selección inicial del mineral y la comercialización.

Su labor se centra más en tareas de apoyo o ayuda. Pueden encargarse de triturar el mineral con herramientas manuales como martillos y combos, separar el mineral de la roca tras las voladuras, acarrear materiales, llenar estanques de agua, cuidar las herramientas o asistir al perforista. Estas ocupaciones, aunque físicamente demandantes, son vistas a menudo como menos especializadas que las realizadas por sus compañeros varones.

La desigualdad se manifiesta claramente en la distribución de las ganancias. A pesar de asumir múltiples ocupaciones y responsabilidades, las mujeres mineras en cuadrillas suelen recibir una retribución menor que los hombres. La justificación interna, según testimonios, radica en la percepción de que su trabajo no es comparable debido a la menor fuerza física o la falta de experiencia y conocimiento técnico en ciertas tareas. Esta disparidad económica es un factor clave que influye en sus decisiones laborales.

El Trabajo en Superficie: Relaves y Desmontes

Ante las diferencias salariales, la discriminación, la peligrosidad inherente al trabajo subterráneo y la persistencia de creencias de que el interior de la mina "no es para mujeres", muchas mineras optan por dejar las galerías y trasladar su labor a la superficie. Es aquí donde el trabajo en los relaves (también llamados bubbles en algunos lugares, tanques donde se procesan los desechos con agua) y los desmontes (montañas de roca y tierra descartada) se vuelve fundamental para ellas.

En los relaves y desmontes, el trabajo de las mujeres consiste principalmente en rescatar el mineral (como estaño) de los desechos generados por la explotación en el interior de la mina. Es una labor de reciclaje minero, minuciosa y agotadora. Las palliris, de pie durante nueve a diez horas diarias, seleccionan y separan las rocas que aún contienen restos de mineral. En los relaves, lavan y procesan los residuos con herramientas manuales, a menudo fabricadas por ellas mismas, como cepillos y cedazos.

Aunque los ingresos derivados de este trabajo son menores en comparación con la explotación directa de la veta en interior mina, tiene una ventaja para muchas mujeres: es un trabajo individual. No dependen de la dinámica de una cuadrilla mayoritariamente masculina ni de la distribución desigual de ganancias. El fruto de su esfuerzo directo es para ellas. Sin embargo, las condiciones son extremadamente duras. Están expuestas a vientos fuertes, frío intenso (temperaturas bajo cero a gran altitud), y riesgos de accidentes o enfermedades de altura. A pesar de ser considerado por algunos como "trabajo liviano" al no usar maquinaria pesada, las propias mineras desmienten esta idea, destacando las largas horas, el esfuerzo físico y las inclemencias del tiempo.

El Fenómeno del Trabajo Minero Itinerante

Lo que distingue a muchas mujeres mineras es lo que se ha denominado el trabajo minero itinerante. No se establecen de forma permanente ni en el interior ni en la superficie, sino que se desplazan constantemente entre ambos espacios. Este movimiento no es aleatorio, sino que obedece a diversos factores, muchos de ellos ligados a las desigualdades y condiciones laborales.

Las diferencias en la retribución, la sensación de ser poco valoradas en el interior, la búsqueda de autonomía económica (incluso si implica menores ingresos totales), la necesidad de evitar los peligros de las galerías, y hasta las variaciones climáticas influyen en esta itinerancia. Por ejemplo, en los duros meses de invierno, cuando el trabajo en los relaves se vuelve casi imposible por el congelamiento, muchas mujeres se ven forzadas a buscar empleo en el interior de la mina como ayudantes o sacando material residual (llamp'u). De igual manera, en épocas secas, si el agua en los relaves disminuye, pueden volver al interior. Cuando las condiciones en superficie mejoran, regresan.

Este ir y venir constante las diferencia de los mineros varones, quienes tienden a permanecer en el interior de la mina, considerado su espacio principal de trabajo. Mientras los hombres se especializan en la extracción directa de la veta, las mujeres desarrollan un conocimiento amplio de la mina en su totalidad, tanto dentro como fuera, adaptándose a las circunstancias. Sin embargo, esta misma itinerancia y la concentración de varones en el interior limitan las oportunidades de las mujeres para capacitarse, especializarse en tareas mejor pagadas y participar plenamente en todo el ciclo productivo.

Tensiones y Desafíos Cotidianos

La presencia de mujeres y su particular forma de trabajar en la mina no está exenta de tensiones. Existe fricción con los mineros de interior, quienes a veces perciben que las mujeres en superficie obtienen mineral de buena calidad sin incurrir en los costos y riesgos del trabajo subterráneo. Esto ha llevado a que, en algunas cooperativas, se exija a las mineras de superficie mayores aportes económicos a la organización (por ejemplo, un 8% de sus ingresos frente al 5% de los mineros de interior), lo que ellas consideran injusto y una subvención a los insumos de la mina.

Otro foco de tensión se da con las esposas de los mineros, a quienes a veces se denomina "amas de casa". La proximidad de las mineras a sus maridos en el interior de la mina puede generar inquietud y críticas hacia el grupo de mujeres mineras. A pesar de que el trabajo es la principal motivación, las dinámicas sociales y de género tradicionales persisten.

¿Qué empresas trabajan en la minera Escondida?
Otras empresas que forman el Comité Ejecutivo de Seguridad de Escondida – BHP son: Finning, Maxam, Metso Outotec, Geotec, Viggo, Tattersall, FAM, Vulco, United, Bailac, Rema Tip Top, FLSmidth, Conymet, Vecchiola, Prosegur, Cerro Alto y JCM Ingeniería.

Además, como se mencionó, la desvalorización de su trabajo en superficie como "liviano" es una fuente de resentimiento. Las mineras de relaves y desmontes defienden la dureza de su labor, comparando las largas horas y las condiciones ambientales extremas con el trabajo en interior.

Comunidad, Entorno y Visión de Futuro

A pesar de las dificultades y tensiones, el espacio de la mina, y en particular la cooperativa, se convierte para muchas mujeres en un ámbito de integración social y construcción de comunidad. El trabajo minero itinerante les permite interactuar con diferentes grupos y espacios. Momentos compartidos como el almuerzo, el regreso a casa o la participación en eventos deportivos refuerzan los lazos de compañerismo y confianza. La ayuda mutua y la reciprocidad, como compartir productos agrícolas de sus comunidades de origen, son prácticas comunes que les ayudan a soportar la dureza del trabajo.

La relación con el entorno geográfico también es particular. El cerro que alberga la mina, como el "Tata Chorolque" en Bolivia, es visto como una deidad, un dador de beneficios al que se le rinden ofrendas. Mientras que los mineros de interior pueden tener una conexión más directa con las deidades subterráneas ("el Tío"), las mujeres que trabajan en superficie desarrollan un vínculo más afectivo y reverencial con el cerro mismo y su paisaje. Lo ven como una fuente de vida y sustento, y su permanencia en el lugar está ligada no solo a lo económico, sino también a los lazos sociales y familiares que han construido. Dejar la mina implica no solo perder ingresos, sino también la red de apoyo, la escolaridad de los hijos y enfrentarse a la inseguridad percibida en las ciudades.

En un contexto de auge y posterior caída de los precios de los minerales, la visión de futuro de las mujeres mineras a menudo difiere de la de los hombres. Mientras algunos mineros pueden ver la actividad como un legado para sus hijos, muchas mujeres, especialmente madres solas o con responsabilidades familiares, priorizan utilizar los ingresos, incluso los obtenidos en épocas de bonanza, para asegurar la educación superior de sus hijos o adquirir bienes como una casa o un terreno fuera del entorno minero. Esta visión a largo plazo implica a veces sacrificar sus propias aspiraciones o bienestar inmediato por el de su familia, renunciando a posibilidades de ascenso o participación política que sí persiguen los varones.

Además de su contribución económica y social, el trabajo de las mujeres en los relaves tiene un impacto ambiental positivo. Al rescatar el mineral de los desechos, contribuyen a reducir la cantidad de material contaminante que se acumula, mitigando en parte los efectos negativos de la minería a gran escala.

Comparativa de Roles en la Minería

AspectoTrabajo Interior (Mujeres)Trabajo Interior (Hombres)Trabajo en Superficie (Mujeres)
Tareas TípicasAyudante (triturar, separar, acarrear, limpiar, asistir)Perforación, localización de veta, selección, tareas con equipo pesadoPalliri (seleccionar roca con mineral), relave (lavar desechos)
Estructura de TrabajoEn cuadrillas (mayoritariamente masculinas)En cuadrillasIndividual o en pequeños grupos de mujeres
RetribuciónMenor que los hombres en la misma cuadrillaMayor, ligada a la explotación directa de la vetaMenor que trabajo interior, directa del esfuerzo individual
CondicionesPeligrosas (accidentes), subterráneasPeligrosas (accidentes), subterráneasDuras (frío, viento, altitud, largas horas), a cielo abierto
PermanenciaA menudo temporal o itineranteTiende a ser más estableA menudo temporal o itinerante (ligado al clima, precios)
EspecializaciónLimitadaMayor, en tareas de extracción y maquinariaEn rescate y procesamiento de desechos

Preguntas Frecuentes

¿Por qué las mujeres empezaron a trabajar en el interior de la mina?
Principalmente por necesidad económica, a menudo tras la muerte o abandono de sus esposos mineros, y la falta de otras opciones laborales. En algunos casos, heredaron el lugar de trabajo de sus parejas fallecidas.

¿El trabajo de las mujeres en la mina es idéntico al de los hombres?
No, no es idéntico. Aunque participan en el entorno minero, las mujeres suelen desempeñar roles de ayudantes en el interior, sin acceso a tareas de perforación o manejo de equipos pesados clave en la extracción directa. Gran parte de su trabajo se concentra en la superficie, rescatando mineral de los desechos.

¿Las mujeres mineras ganan lo mismo que los hombres?
Generalmente no. Incluso trabajando en cuadrillas en el interior, su retribución suele ser menor que la de sus compañeros varones. El trabajo en superficie también genera ingresos menores que la explotación directa de la veta por los hombres.

¿Qué significa el "trabajo minero itinerante"?
Se refiere a la práctica de las mujeres mineras de desplazarse entre el trabajo en el interior de la mina y el trabajo en la superficie (relaves, desmontes). Este movimiento se debe a factores como la diferencia salarial, la percepción de seguridad, la discriminación y las condiciones climáticas.

¿El trabajo en la superficie es realmente "liviano"?
Las propias mineras que trabajan en relaves y desmontes rechazan esta idea. Describen su trabajo como muy duro, con largas horas de pie, exposición a frío extremo, vientos y altitud, además de los riesgos de accidentes y enfermedades.

Conclusión

La presencia de mujeres en el sector minero, especialmente en cooperativas, es una realidad creciente que rompe con las barreras históricas. Sin embargo, su incorporación no ha significado automáticamente la igualdad. El trabajo minero itinerante es una manifestación de esta complejidad, donde las mujeres se mueven entre el interior y la superficie, adaptándose a las condiciones y desigualdades existentes.

Sus roles, a menudo centrados en tareas de ayuda en interior o en el rescate de mineral de los desechos en superficie, las diferencian de la labor principal de extracción de los hombres. Esta distinción se traduce en menores ingresos y limita su acceso a la especialización y a puestos de decisión dentro de las organizaciones. A pesar de enfrentar tensiones internas y condiciones laborales precarias, las mujeres mineras construyen redes de apoyo vitales, desarrollan un vínculo único con su entorno y, con una visión a largo plazo, invierten en el futuro de sus familias. Su labor en los relaves, además, aporta un beneficio ambiental al recuperar material que de otra forma contaminaría. La historia de las mujeres en la mina es una de resiliencia, adaptación y lucha continua por el reconocimiento y la equidad en un sector aún dominado por dinámicas masculinas.

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