06/05/2016
Enfrentarse a un despido puede ser una situación estresante y llena de incertidumbre. De repente, te encuentras preguntándote qué sucederá con tu sustento, tu futuro profesional y, quizás lo más inmediato, a qué tienes derecho a recibir de tu empleador. Conocer tus derechos laborales es fundamental para navegar este proceso con seguridad y asegurarte de que se cumplen todas las obligaciones por parte de la empresa.
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Este artículo busca esclarecer los conceptos clave que debes entender si te despiden, basándose en la información proporcionada, centrándonos en el marco legal español. Hablaremos de qué es el finiquito, qué es la indemnización, en qué se diferencian y cuándo te corresponden, así como tu situación respecto a las prestaciones por desempleo.

- ¿Qué es el Finiquito y la Indemnización?
- Tipos de Despido Procedente y Tus Derechos
- Tabla Comparativa: Derechos Según el Tipo de Despido Procedente
- Situación tras el Despido: Prestaciones por Desempleo
- Obligaciones de la Empresa al Despedir
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
- Consideraciones Finales: La Importancia del Asesoramiento
¿Qué es el Finiquito y la Indemnización?
Dos términos que a menudo se confunden al hablar de la finalización de un contrato de trabajo son el finiquito y la indemnización. Aunque ambos implican pagos por parte de la empresa al trabajador, se refieren a conceptos distintos y no siempre se tiene derecho a recibir ambos.
El Finiquito: Lo que Siempre te Corresponde
El finiquito es, básicamente, la liquidación de todas las cantidades que la empresa te adeuda en el momento en que finaliza la relación laboral. Es el pago de lo que te falta por cobrar por el trabajo ya realizado y los derechos generados pero no disfrutados hasta la fecha del despido. Es crucial entender que tienes derecho a recibir el finiquito independientemente del tipo de despido (procedente o improcedente) o de la causa de la finalización del contrato. Siempre que haya una deuda pendiente por parte de la empresa hacia ti como trabajador, esta debe ser saldada en el finiquito.
El contenido del finiquito puede variar ligeramente según las circunstancias específicas de cada trabajador y empresa, pero generalmente debe incluir:
- El total de salarios pendientes de pago hasta la fecha efectiva del despido. Esto abarca los días trabajados en el último mes que aún no han sido abonados.
- Las horas extras realizadas y no remuneradas hasta el momento del cese.
- La compensación económica correspondiente a las vacaciones generadas y no disfrutadas hasta la fecha de finalización del contrato. Si tenías días de vacaciones pendientes, la empresa debe pagártelos.
- Pagos correspondientes a conceptos adicionales que pudieran estar contemplados en tu contrato o convenio, como comisiones, incentivos, bonus, etc., devengados y no pagados.
- Cualquier otro concepto económico derivado de la relación laboral que esté pendiente de liquidación.
Es fundamental que el documento del finiquito sea claro, detallado y especifique cada uno de estos conceptos. La empresa debe entregarte este documento, junto con el pago correspondiente, en el momento de la finalización de la relación laboral, que suele coincidir con la entrega de la carta de despido. En algunos casos, como en el despido objetivo con preaviso, podría entregarse durante ese período.
La Indemnización: Compensación por el Despido
A diferencia del finiquito, la indemnización no es un pago por el trabajo realizado o derechos generados, sino una compensación económica que la empresa está obligada a darte en ciertas situaciones para resarcir los daños o perjuicios que te causa el despido. La obligación de pagar una indemnización y su cuantía dependen directamente de la causa del despido y de si este se considera procedente o improcedente.
Visto así, la diferencia es clara: el finiquito liquida deudas por trabajo hecho, la indemnización compensa el hecho del despido en sí mismo, cuando la ley así lo establece.
Tipos de Despido Procedente y Tus Derechos
La información proporcionada se centra en gran medida en el concepto de "despido procedente". Es importante aclarar que un despido se considera procedente cuando la terminación del contrato por parte del empleador está justificada y amparada por la ley, cumpliendo con los requisitos legales del Estatuto de los Trabajadores. Aunque la empresa puede realizar un despido que ella considera procedente, es un juez quien, en caso de reclamación por parte del trabajador, determina finalmente si el despido es procedente, improcedente o nulo.
Según la causa, el despido procedente puede clasificarse en:
Despido Disciplinario Procedente
Este tipo de despido ocurre cuando el trabajador comete una falta grave y culpable que justifica la extinción inmediata del contrato. Ejemplos de faltas graves pueden ser el incumplimiento reiterado de las obligaciones, el abuso de confianza, el acoso o la comisión de un delito en el lugar de trabajo. Si un despido disciplinario es declarado procedente (ya sea porque el trabajador no reclama o porque un juez así lo dictamina tras una reclamación), la consecuencia principal, desde el punto de vista económico, es que el trabajador no tiene derecho a recibir indemnización por despido. Se entiende que la causa del cese es imputable directamente a su conducta. No obstante, como ya mencionamos, sí que tiene derecho al abono del finiquito, que incluirá el pago de salarios pendientes, vacaciones no disfrutadas y otros conceptos adeudados.
Despido Objetivo Procedente
El despido objetivo se produce por causas no relacionadas directamente con la conducta del trabajador, sino con la situación de la empresa, como causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (ETOP). Si un despido objetivo se considera procedente (ya sea aceptado por el trabajador o ratificado por un juez), el trabajador sí tiene derecho a una indemnización. La cuantía legalmente establecida para el despido objetivo procedente es de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Además de la indemnización, el trabajador también tiene derecho a recibir el finiquito completo.
En el caso del despido objetivo, la empresa suele estar obligada a otorgar un preaviso de 15 días. Durante este período, el trabajador tiene derecho a un permiso retribuido para buscar nuevo empleo.
Despido Colectivo (ERE) Procedente
El despido colectivo, más conocido como ERE (Expediente de Regulación de Empleo), es una modalidad de despido objetivo que afecta a un número significativo de trabajadores en un período determinado. Las causas suelen ser también económicas, técnicas, organizativas o de producción que justifican una reestructuración o reducción de plantilla a gran escala. Si un ERE se lleva a cabo de forma legal y se considera procedente, los trabajadores afectados también tienen derecho a una indemnización. Al igual que en el despido objetivo individual procedente, la indemnización mínima legal es de 20 días de salario por año trabajado, con un límite de 12 mensualidades. Además de la indemnización, cada trabajador afectado tiene derecho a su correspondiente finiquito.

Es importante recordar que, aunque la empresa inicie un procedimiento de despido objetivo o colectivo, la procedencia final puede ser determinada por un juez si el trabajador o los representantes de los trabajadores deciden impugnarlo.
Tabla Comparativa: Derechos Según el Tipo de Despido Procedente
Para visualizar mejor los derechos económicos básicos en cada tipo de despido procedente:
| Tipo de Despido (Procedente) | Derecho a Finiquito | Derecho a Indemnización | Cuantía de la Indemnización (si aplica) |
|---|---|---|---|
| Disciplinario | Sí | No | No aplica |
| Objetivo | Sí | Sí | 20 días por año trabajado (máx. 12 mensualidades) |
| Colectivo (ERE) | Sí | Sí | 20 días por año trabajado (máx. 12 mensualidades) |
Situación tras el Despido: Prestaciones por Desempleo
Una preocupación fundamental después de un despido es el acceso a ayudas económicas mientras se busca un nuevo empleo. Es una excelente noticia saber que, incluso si tu despido ha sido considerado procedente (sea disciplinario, objetivo o colectivo), te encuentras en situación legal de desempleo. Esto te otorga el derecho a solicitar y, si cumples los requisitos de cotización necesarios, a percibir la prestación contributiva por desempleo, comúnmente conocida como "el paro".
El hecho de que el despido sea procedente no invalida tu derecho a acceder a estas prestaciones, siempre y cuando hayas acumulado el tiempo mínimo de cotización exigido por la normativa vigente. La cuantía y la duración de la prestación por desempleo dependerán de tu historial de cotizaciones y de las bases de cotización de los últimos meses trabajados. Por ello, es aconsejable acudir a los servicios públicos de empleo para informarse detalladamente sobre los requisitos específicos y la cuantía que te correspondería.
Es importante puntualizar que, tras un despido procedente, generalmente no tienes derecho a ser readmitido en tu puesto de trabajo. La empresa ha extinguido la relación laboral de forma justificada ante la ley. La única excepción mencionada en la información es la posibilidad de que el empresario se retracte del despido durante el período de preaviso en el caso del despido objetivo, aunque esto es una situación poco común.
Obligaciones de la Empresa al Despedir
Ante un despido procedente, la empresa tiene una serie de obligaciones legales que debe cumplir:
- Entrega de la carta de despido: La empresa debe notificarte el despido por escrito mediante una carta. Esta carta es un documento fundamental, ya que debe exponer de forma clara y detallada los motivos que justifican la decisión de finalizar la relación laboral y la fecha en que el despido se hace efectivo. Tener esta carta es esencial si decides reclamar contra el despido.
- Pago del finiquito: Como ya hemos explicado, la empresa está obligada a liquidar todas las cantidades que te adeuda hasta la fecha del despido, incluyendo salarios pendientes, vacaciones no disfrutadas, horas extras y cualquier otro concepto económico pendiente. Este pago debe realizarse en el momento de la finalización del contrato.
- Pago de la indemnización: Si el despido es de tipo objetivo o colectivo (ERE) y se considera procedente, la empresa tiene la obligación de abonarte la indemnización legal de 20 días de salario por año trabajado, con el límite de 12 mensualidades. Es importante recordar que esta obligación no existe en el caso de un despido disciplinario procedente.
Cumplir con estas obligaciones es requisito indispensable para que el despido procedente sea conforme a derecho. El incumplimiento de alguna de ellas podría afectar a la calificación del despido si este es impugnado.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es lo mismo finiquito que indemnización?
No, son conceptos distintos. El finiquito es la liquidación de las cantidades que la empresa te debe por trabajo realizado y derechos generados (salario de días trabajados, vacaciones no disfrutadas, etc.). La indemnización es una compensación económica que la empresa paga en ciertos casos (despido objetivo o colectivo procedente, o despido improcedente) por el daño que causa la extinción del contrato.
¿Tengo derecho a cobrar algo si el despido es procedente?
Sí, siempre tienes derecho a cobrar el finiquito, que incluye los salarios pendientes, vacaciones no disfrutadas y otros conceptos adeudados. Además, si el despido procedente es por causas objetivas o colectivo (ERE), también tienes derecho a recibir una indemnización (20 días por año trabajado, máximo 12 mensualidades). Si el despido procedente es disciplinario, solo tienes derecho al finiquito, no a indemnización.
¿Puedo cobrar el paro si me despiden de forma procedente?
Sí. Un despido procedente (sea disciplinario, objetivo o colectivo) te sitúa en situación legal de desempleo, lo cual te da derecho a solicitar la prestación contributiva por desempleo (el paro), siempre y cuando cumplas los requisitos de cotización exigidos por la ley.
Consideraciones Finales: La Importancia del Asesoramiento
La legislación laboral puede ser compleja, y cada caso de despido tiene sus particularidades. Aunque este artículo expone los derechos generales basados en la información proporcionada, la realidad puede presentar matices. Por ello, si te enfrentas a un despido y tienes dudas sobre la procedencia, el cálculo de tu finiquito o indemnización, o cualquier otro aspecto, es fundamental contar con asesoramiento legal especializado. Un abogado laboralista podrá revisar tu caso concreto, la carta de despido y la propuesta de finiquito/indemnización para asegurarse de que tus derechos son respetados y, si es necesario, ayudarte a interponer una reclamación.
Conocer tus derechos es el primer paso para protegerte en una situación de despido. Asegúrate de recibir toda la documentación y los pagos que te corresponden y no dudes en buscar ayuda profesional si algo no te parece correcto. La información es poder, especialmente en momentos de vulnerabilidad laboral.
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