¿Qué porcentaje del empleo es público en Argentina?

Profesionalización de la Función Pública

10/11/2011

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La profesionalización de la función pública es un concepto fundamental para comprender la eficacia y estabilidad de las políticas gubernamentales, especialmente en regiones como América Latina. A menudo, incluso los diseños de política pública más brillantes y bien intencionados fallan en la etapa de implementación, un eslabón débil que puede frustrar objetivos nobles. La profesionalización del servicio público emerge como una respuesta clave a estas fallas y a la inestabilidad que a menudo acompaña a los cambios de gobierno en la región.

Este proceso implica, en esencia, la contratación de personal con consistencia en conocimientos, experiencia, criterio, capacidad de juicio técnico, conciencia y compromiso ético. No se trata solo de tener personas cualificadas, sino de construir un cuerpo de servidores públicos con un compromiso a largo plazo con el Estado y sus objetivos, más allá de los ciclos políticos.

¿Qué es la formalización del empleo público?
De otro modo la formalización se puede ver como las acciones que propician que los empleos y las empresas brinden condiciones para el bienestar y dignificación de los trabajadores y sus familias, a través de: Una remuneración mínima.

Dos Caminos Hacia la Profesionalización: Servicio Civil de Carrera y de Empleo

La profesionalización en las organizaciones públicas generalmente opera a través de dos modalidades principales. La primera es el servicio civil de carrera, que se caracteriza por una estructura cerrada. En este modelo, el servidor público está concebido para permanecer en la estructura burocrática a largo plazo, progresando a través de ascensos internos basados en el mérito y la antigüedad. Países como Francia, Alemania, Bélgica, Grecia, Portugal, Chile y Japón han implementado este enfoque, donde se configura una verdadera carrera profesional dentro de la administración.

La segunda modalidad es el servicio civil de empleo, que presenta una estructura abierta y se implementa en naciones como Estados Unidos, Finlandia, Suecia y Holanda. Este modelo se basa en la diferenciación radical de los puestos de trabajo, con la premisa de encontrar 'la mejor persona para cada puesto'. Sugiere una mayor especialización del servidor público, cuyo ingreso no está ligado a una carrera de ascensos preestablecida, sino a convocatorias abiertas para puestos específicos. Mientras que el modelo de carrera se centra en el mérito y la progresión interna, el modelo de empleo pone el foco en las habilidades y competencias específicas requeridas para una posición particular.

Ambos modelos, si bien distintos, buscan la construcción de burocracias profesionales, consideradas un requisito indispensable para la continuidad y efectividad de las políticas públicas. Es importante destacar que, en la práctica, no existen sistemas puros; a menudo se observan combinaciones que buscan rescatar lo mejor de cada enfoque.

La Influencia de la Nueva Gestión Pública

Paralelamente a los modelos tradicionales de servicio civil, el enfoque de la nueva gestión pública (NGP) ha habilitado una segunda modalidad: la gestión estratégica de recursos humanos. Inspirada en la alta dirección del sector privado, esta alternativa se basa en una visión estratégica, la coherencia entre políticas y gestión de personal, la implicación de los empleados en los objetivos organizacionales, la consideración del personal como recurso principal, la generación de una cultura corporativa y la responsabilidad de la alta dirección en la gestión del personal.

Este modelo rescata fórmulas de la 'empresa flexible', incluyendo:

  • Flexibilidad numérica: Ajustar el número de trabajadores según la demanda.
  • Flexibilidad funcional: Reorganizar competencias para que los empleados puedan realizar diversas tareas.
  • Subcontratación (outsourcing): Desplazamiento de contratos de trabajo por servicios externos.
  • Flexibilidad salarial: Recompensar el esfuerzo y rendimiento individual.

Sin embargo, es crucial implementar este enfoque con cautela en el sector público, ya que su naturaleza difiere de la privada. La política y la legalidad imponen restricciones que no siempre existen en el ámbito empresarial, lo que subraya la importancia del contexto institucional en el que se inserta cualquier modelo de servicio civil.

Desafíos en la Implementación de Servicios Civiles en América Latina

La construcción de servicios civiles de carrera en América Latina enfrenta problemáticas significativas. Entre las más relevantes se encuentran:

  • Exceso de regulaciones: La burocracia interna puede ser un obstáculo.
  • Gestión del personal excesivamente centralizada: Falta de autonomía en niveles operativos.
  • Exceso de especificación del trabajo: Introduce rigidez innecesaria.
  • Baja movilidad externa e interna: Dificulta el movimiento de talento.
  • Sistemas complejos de selección: Procesos largos y engorrosos.
  • Exceso de seguridad e inamovilidad: Puede desincentivar el desempeño.
  • Exceso de uniformidad en marcos reguladores: No considera las particularidades de diferentes áreas.
  • Barreras que dificultan los ascensos: Limita la progresión de carrera.
  • Escasa vinculación entre salario y responsabilidad: No recompensa adecuadamente la complejidad del puesto.
  • Separación entre desempeño y sistemas de promoción: El mérito no siempre se traduce en avance.
  • Poca capacidad para desarrollar competencias: No se invierte suficiente en formación.
  • Estilos directivos paternalistas: Dificultan la profesionalización de la gestión.
  • Colectivismo: En contraposición a la necesidad creciente de segmentación y especialización.

Estas problemáticas contextualizan las tendencias de cambio en la región, que incluyen la descentralización de servicios y gobiernos, la laboralización de los servicios civiles, la creación de carreras específicas para directivos públicos, la articulación de modelos tradicionales con esquemas de gerencia pública y la posible adopción de sistemas de empleo. La clave está en adaptar estas ideas a las necesidades y desarrollo específicos de cada burocracia nacional.

La Profesionalización de los Directivos Públicos

Un segmento particular dentro de la función pública son los directivos públicos, que requieren capacidades específicas de dirección para el éxito organizacional. La cuestión central es cómo profesionalizar a estos directivos, especialmente si aún no se ha consolidado un servicio civil general. Existen dos posibilidades: instaurar ambos sistemas simultáneamente o enfocarse primero en el servicio civil general para luego profundizar en la profesionalización directiva. La respuesta depende del contexto institucional, cultural e histórico de cada país.

¿Qué significa la profesionalización del personal en el servicio público?
La “profesionalización” implica un proceso hacia la espe cificidad funcional, que se cumple, primordialmente, a través de un proceso de capacitación funcional, autorreforzante del pro ceso y continuo.

El directivo público actúa como 'vaso comunicante' entre la política y la administración. No es un rol secundario; demanda un liderazgo estratégico significativo para transformar los problemas ciudadanos en asuntos públicos que las administraciones puedan resolver eficazmente. La formación de un servicio civil para directivos públicos (servicio civil senior) requiere considerar características específicas.

Se distinguen tres modelos ideales para la función directiva:

ModeloCaracterísticasRelación con Profesionalización y Dirección
Corporativo o CerradoCarrera burocrática interna; ascenso por experiencia y antigüedad.Es profesional (por carrera) pero no necesariamente directivo (habilidades específicas de dirección).
Politización o Spoils SystemOcupación de puestos directivos por confianza política, sin atender méritos o trayectoria.Puede ser directivo (en el sentido de tomar decisiones políticas) pero no es profesional (no basado en mérito o capacidad técnica).
Gerencial o Profesional de Dirección PúblicaSurgido para diferenciar la función directiva; fuerte dosis de profesionalización basada en capacidades específicas de dirección.Permite articular dirección con profesionalidad.

Claramente, solo el modelo gerencial o profesional logra combinar la dirección con la profesionalidad necesaria para la alta gerencia pública.

Instaurar un sistema de profesionalización para directivos implica acciones como construir arreglos institucionales entre políticos y directivos, diseñar legislación específica, delimitar el ámbito de aplicación y el número de puestos, proponer el modelo adecuado, crear entornos institucionales favorables e impulsar un proceso de socialización de la función directiva. El reto es enorme, especialmente en contextos como el latinoamericano, donde la modernización de la función pública y la profesionalización de sus directivos se insertan en andamiajes institucionales complejos.

Estado Actual de la Profesionalización en América Latina: Luces y Sombras

El estado de la profesionalización en América Latina presenta un panorama con avances y limitaciones, influenciado por un debate entre la flexibilidad de la NGP y el mérito del modelo burocrático tradicional.

Las 'buenas noticias' incluyen la democratización de los regímenes políticos, que ha puesto de manifiesto la necesidad de burocracias profesionalizadas. La formación de una agenda político-administrativa que impulsa la profesionalización desde las más altas esferas gubernamentales, el apoyo de organismos internacionales a iniciativas de profesionalización, y el entusiasmo por la adopción de tecnologías y herramientas digitales también son factores positivos. En una dimensión más humana, se observan mejoras en capacitación, salarios más competitivos y la adopción de sistemas de evaluación del desempeño.

Sin embargo, las 'malas noticias' son significativas. Persiste la ausencia de sistemas de profesionalización o servicio civil de carrera con altos grados de maduración. Muchas leyes de servicio civil existentes son inoperantes o difíciles de implementar. La alta rotación de personal, especialmente con cada cambio de gobierno, impide la continuidad de las políticas públicas y la consolidación de capacidades. También se señala la adopción indiscriminada de herramientas del sector privado sin la debida adaptación al contexto público, y una desvinculación entre la política de recursos humanos y la estructura organizacional. Estos son desafíos considerables y de difícil solución.

Profesionalización vs. Formalización del Empleo Público

Es importante distinguir la profesionalización de la formalización del empleo público. Según la definición proporcionada, la formalización laboral se refiere al desarrollo de relaciones de prestación de servicios subordinadas basadas en el ordenamiento jurídico laboral vigente. Implica acciones que buscan dignificar el trabajo, asegurando una remuneración mínima, respeto por derechos irrenunciables (incluidos los humanos), seguridad en el lugar de trabajo, protección social (salud, pensión) y el derecho de asociación.

Para vinculaciones dependientes, la formalización significa una vinculación directa con vocación de permanencia y protección social. Para independientes, implica la afiliación y pago a la seguridad social. La formalización garantiza el respeto de las garantías laborales y de seguridad social, reportando beneficios tanto para el empleador (mayor sentido de pertenencia y productividad) como para el trabajador (protección de derechos, prestaciones, ingresos, seguridad y salud en el trabajo).

¿Qué tipo de empleos son más comunes en América Latina y cuáles son sus características?
¿CUÁLES SON LOS EMPLEOS MÁS DEMANDADOS EN AMÉRICA LATINA EN 2021?Cuidados Intensivos.Ingeniero de datos.Marketing Digital.Frontlines del e-Commerce.Profesionales de la Educación.Expertos en diversidad.Especialistas en salud mental.Inteligencia Artificial.

Mientras la formalización asegura las condiciones legales y de bienestar básico para los trabajadores, la profesionalización se centra en la construcción de un cuerpo de servidores públicos basado en el mérito, las competencias, la ética y una carrera orientada al servicio público de calidad. Ambas son cruciales para un sector público moderno y eficaz, pero abordan aspectos distintos del empleo gubernamental.

Preguntas Frecuentes sobre la Profesionalización

¿Qué es exactamente la profesionalización de la función pública?
Es el proceso de construir un cuerpo de servidores públicos basado en el mérito, la competencia, la ética y la experiencia, con el objetivo de mejorar la calidad, eficacia y continuidad de la administración y las políticas públicas, independientemente de los cambios políticos.

¿Cuáles son los principales modelos de servicio civil?
Los dos modelos principales son el servicio civil de carrera (estructura cerrada, ascensos internos, enfoque en el mérito y antigüedad) y el servicio civil de empleo (estructura abierta, selección para puestos específicos, enfoque en habilidades y competencias para la posición).

¿Cuáles son los mayores desafíos para profesionalizar el servicio público en América Latina?
Entre los desafíos se encuentran el exceso de regulaciones y centralización, la rigidez, la baja movilidad, sistemas de selección complejos, la inamovilidad excesiva, la falta de vínculo entre salario/responsabilidad y desempeño/promoción, y la alta rotación de personal.

¿Qué diferencia hay entre profesionalización y formalización del empleo público?
La formalización se refiere a asegurar que las relaciones laborales cumplan con la legislación vigente, garantizando derechos básicos, salario mínimo, seguridad social y condiciones dignas de trabajo. La profesionalización, en cambio, se enfoca en la calidad del personal, su selección por mérito, su desarrollo de carrera, sus competencias y su compromiso ético dentro de la estructura del servicio público.

¿Por qué es importante profesionalizar a los directivos públicos?
Los directivos públicos son clave porque conectan la esfera política con la administrativa. Necesitan habilidades de liderazgo estratégico para implementar políticas eficazmente. Su profesionalización asegura que la alta dirección pública esté basada en la competencia y no solo en la afinidad política, mejorando la capacidad del Estado para resolver los problemas de la ciudadanía.

En conclusión, la profesionalización de la función pública es un pilar esencial para el fortalecimiento del Estado y la mejora de la calidad democrática. Aunque enfrenta retos considerables en América Latina, su avance es indispensable para superar las fallas de implementación, garantizar la continuidad de las políticas y construir administraciones públicas más eficaces, eficientes y al servicio de la ciudadanía.

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