15/04/2020
En el corazón de Martínez, un ícono gastronómico que durante 18 años fue punto de encuentro y celebración, apagó sus luces para siempre. La Bistecca, reconocida parrilla operada por la cadena La Parolaccia, sucumbió a la crisis económica desatada por el aislamiento social preventivo y obligatorio, dejando tras de sí no solo un vacío en el paisaje local, sino también la dolorosa pérdida de empleos para decenas de familias.

La noticia del cierre definitivo, que también afectó a Casa Tua en Puerto Madero y una planta productora de pastas en Barracas, se comunicó de forma oficial a través de las redes sociales de La Parolaccia. Para quienes trabajaban allí, especialmente en la sucursal de Dardo Rocha, el impacto fue devastador. No era solo un trabajo; era una parte fundamental de sus vidas, un lugar de pertenencia y camaradería que se desvaneció casi de la noche a la mañana.
Una Vida Dedicada, un Futuro Incierto
Entre los rostros afectados se encuentra Rubén Ramírez, quien dedicó 16 de sus 47 años a ser mozo en La Bistecca. Llegó a Villa Adelina desde Chaco en busca de oportunidades y encontró en este restaurante no solo un sustento, sino una verdadera familia. “Empecé a trabajar en el 2004 y dejé mi vida allí. Siento mucho dolor porque esa fue mi casa durante más de una década”, confiesa conmovido.
La profesión de mozo, según Rubén, es mucho más compleja de lo que parece. “Parece fácil pero no es algo que puede hacer cualquiera”, advierte. Requiere una habilidad especial para “leer al cliente”, intuir sus deseos, recomendar con acierto (desde platos hasta vinos) y coordinar con la cocina para asegurar la mejor experiencia. Es un arte que cultivó durante años, sirviendo a clientes habituales e incluso a figuras que admiraba, como el DT de River Plate, Marcelo Gallardo, o el jugador Pepe Sand, con quien descubrió tener conocidos en común en su Chaco natal. Estas anécdotas son hoy preciados recuerdos de una etapa cerrada.
Más Allá del Empleo: Fraternidad y Comunidad
La Bistecca de Martínez albergaba un equipo de 45 personas, incluyendo mozos, cocineros, bacheros, encargados de parking, personal de mantenimiento y supervisores. Lo que hacía especial a este lugar, más allá de su propuesta gastronómica, era el excelente clima laboral y el fuerte lazo que unía a sus trabajadores. “Para mí, La Bistecca significa fraternidad”, afirma Rubén. Fue allí donde conoció a su esposa Mirtha, con quien formó una familia (tienen a Mathias, Mailen y la pequeña Milena de tres meses). La relación con sus compañeros trascendía el ámbito laboral; son padrinos de los hijos de otros, compartían momentos personales y se consideraban una gran familia.
Este “gran grupo humano” mantenía la esperanza a pesar de la difícil situación general. Veían cómo en otros países, como España, los restaurantes comenzaban a operar con protocolos adaptados y estaban dispuestos a innovar y readaptarse con tal de que la empresa sobreviviera. Querían que “saliera adelante”, porque sentían la empresa como propia.

La Noticia que Apagó la Esperanza
La incertidumbre se apoderó de ellos cuando escucharon declaraciones del titular del sindicato UTHGRA, Luis Barrionuevo, deslizando la posibilidad de cierres en la cadena. La confirmación llegó de la manera más inesperada: “el primer día del mes recibimos un llamado por parte de la gerencia”, relata Rubén. Inicialmente, la comunicación generó expectativas positivas; pensaron que se trataba de un plan de reapertura con innovaciones. Sin embargo, la realidad fue un golpe duro: les comunicaron el cierre definitivo.
“Fue muy doloroso para todos”, expresa Rubén. A pesar de ser conscientes de la crisis global, la decisión de cerrar su fuente de trabajo los chocó profundamente. Eran personas honestas y trabajadoras que siempre cuidaron su empleo, y verse de repente sin él, en un contexto tan adverso, generó una angustia colectiva.
El Desafío de la Búsqueda Laboral y la Solidaridad
Hoy, la vida de los ex empleados de La Bistecca transcurre entre la nostalgia de los recuerdos compartidos y la imperiosa necesidad de encontrar un nuevo rumbo. Rubén pasa sus días en casa, rememorando anécdotas de sus 16 años de servicio, aferrándose a la pasión por su profesión de mozo.
La búsqueda laboral se presenta como un camino arduo en el actual panorama económico. Sin embargo, la comunidad que se forjó en el restaurante se mantiene activa. Clientes habituales y vecinos que apreciaban el servicio de La Bistecca se han puesto en contacto con los trabajadores para ofrecerles apoyo. “Me llaman y me piden mi currículum para difundirlo”, cuenta Rubén. Personas como el reconocido periodista Guillermo Lobo también están atentos para ayudar en lo que puedan. Este gesto de solidaridad por parte de la clientela es un bálsamo en medio de la dificultad, un reconocimiento al alma que ponían en su trabajo.
Entre los 45 ex empleados, la adaptación ha sido variada. Algunos han tomado trabajos provisorios, como la poda de árboles, mientras que otros, como Rubén, han decidido reinventarse y están formándose para ser técnicos en refrigeraciones. La solidaridad entre compañeros es clave en esta nueva etapa. “Somos muy solidarios entre todos y nos ayudamos para que cada uno tenga su manguito”, dice Rubén, destacando el apoyo mutuo para subsistir.
La historia de La Bistecca de Martínez es un reflejo de la crisis económica que golpea al sector gastronómico y hotelero, pero también es un testimonio de la resiliencia humana, la importancia de la comunidad en el lugar de trabajo y la solidaridad que surge en los momentos más difíciles.

Preguntas Frecuentes sobre el Cierre
¿Por qué cerró La Bistecca de Martínez?
Según la información proporcionada, el cierre se debió a la fuerte crisis económica provocada por el aislamiento social preventivo y obligatorio implementado a raíz de la pandemia de coronavirus.
¿Cuántos empleados perdieron su trabajo en esta sucursal?
La sucursal de La Bistecca en Martínez empleaba a 45 personas, incluyendo mozos, cocineros, bacheros, personal de parking, mantenimiento y supervisores, quienes quedaron sin empleo.
¿El cierre afectó a toda la cadena La Parolaccia?
La información indica que la cadena La Parolaccia comunicó el cierre de La Bistecca en Martínez, Casa Tua en Puerto Madero y una planta productora de pastas en Barracas. No se menciona el cierre de todos los locales de la cadena.
¿Qué están haciendo ahora los ex empleados?
Los ex empleados están buscando activamente nuevas oportunidades laborales. Algunos han tomado trabajos temporales, mientras que otros, como Rubén Ramírez, se están capacitando en nuevos oficios (como técnico en refrigeraciones) para reinsertarse en el mercado laboral.
¿Recibieron algún tipo de apoyo?
Sí, los ex empleados han recibido un importante apoyo de parte de clientes habituales y vecinos, quienes les están ayudando a difundir sus currículums y ofreciendo una mano en su búsqueda de empleo. Además, mantienen una fuerte red de solidaridad entre ellos.
| Aspecto | Antes del Cierre (La Bistecca) | Después del Cierre |
|---|---|---|
| Situación Laboral | Empleo estable por muchos años | Pérdida del empleo, incertidumbre |
| Ambiente de Trabajo | Excelente clima, gran grupo humano, fraternidad | Dispersión del equipo, pero se mantiene la solidaridad |
| Comunidad | Lugar de encuentro, relaciones personales fuertes, "segunda casa" | Pérdida del espacio físico, pero lazos se mantienen |
| Búsqueda Laboral | No aplicaba (empleados estables) | Prioridad absoluta, desafío en contexto de crisis |
| Formación/Adaptación | Especialización en el oficio gastronómico | Necesidad de reinventarse, algunos buscan nuevos oficios (ej. refrigeración) |
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