¿Cuánto cobra un juvenil en Argentina?

Desempleo juvenil en Argentina: una crisis dual

05/07/2017

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En Argentina, la búsqueda de empleo se presenta como un desafío complejo, especialmente para las generaciones más jóvenes. Mientras miles de jóvenes con formación y ganas de trabajar luchan por encontrar su primera oportunidad o un puesto registrado, un número creciente de adultos mayores se ve obligado a postergar el retiro y seguir activo en el mercado laboral para poder cubrir sus gastos básicos. Esta dualidad refleja dos caras de una misma crisis socioeconómica que impacta fuertemente en el país.

¿Qué pasa con el desempleo juvenil en Argentina?
Tomando este nuevo criterio, el desempleo de los jóvenes en Argentina fue de 19,4% en el tercer trimestre de 2024. Este porcentaje contrasta notablemente con la tasa de desempleo juvenil global de 13% en 2023, calculada por la OIT en su informe de “Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2024”.

La tasa de desempleo juvenil en Argentina es un indicador preocupante que supera con creces la de los segmentos etarios mayores. Según datos recientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicada por el INDEC, correspondientes al cuarto trimestre de 2024, la desocupación entre los jóvenes de 14 a 29 años alcanzó el 13,8% para las mujeres y el 12,5% para los varones. Estas cifras contrastan notablemente con las de los adultos de 30 a 64 años, donde la tasa de desempleo fue del 4,8% para mujeres y 4,1% para hombres. El promedio general de desempleo en el país (6,4%) se ve significativamente influenciado al alza por esta elevada desocupación juvenil.

Otros datos, provenientes del Ministerio de Capital Humano, que analizan un rango etario ligeramente diferente (18 a 24 años) para el tercer trimestre de 2024, sitúan la tasa de desempleo juvenil aún más alta, en el 19,4%. Para los jóvenes de 25 a 34 años, la tasa baja considerablemente al 8,1%, y sigue disminuyendo en los grupos de mayor edad (4,2% para 35-49 y 3,6% para 50-59).

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La Dificultad de Acceder a un Primer Empleo de Calidad

Más allá de la desocupación, el acceso a un empleo de calidad es otro obstáculo importante para los jóvenes. La informalidad laboral es alarmante en este segmento. El 65,5% de los trabajadores menores de 24 años se encuentran en puestos no registrados, según información del Ministerio de Capital Humano. Este porcentaje es drásticamente menor en rangos etarios superiores: 29,5% para 35 a 49 años y 26,6% para 50 a 59 años. La falta de registro implica peores condiciones laborales, menor estabilidad, ausencia de beneficios sociales y dificultades para acceder a créditos o formalizar una carrera profesional.

Jóvenes como Zuyimar, de 20 años, ejemplifican esta situación. A pesar de tener experiencia previa en caja y atención al cliente y una gran disposición para aprender, se enfrenta a meses de búsqueda infructuosa, sin siquiera ser convocada para una entrevista. La frustración se instala ante la percepción de que, sin importar la preparación o las ganas, las puertas del mercado laboral formal no se abren fácilmente.

A veces lo que piden no tiene sentido, quieren alguien joven pero con años de experiencia. No nos dan la oportunidad de mostrar lo que sabemos o de usar las herramientas que aprendimos. Eso termina siendo desmotivante, porque parece que por más que nos preparemos, no alcanza.

Esta paradoja de requerir "juventud con experiencia" cierra el círculo vicioso para quienes buscan su primera oportunidad formal. Las empresas, al buscar perfiles ya formados, limitan las posibilidades de inserción para los recién llegados al mercado laboral, incluso para aquellos con formación técnica o universitaria inicial. La falta de mecanismos efectivos de transición entre la educación y el empleo formal agrava el problema.

La Otra Cara de la Moneda: Jubilados que Deben Seguir Trabajando

En el otro extremo del espectro etario, encontramos a adultos mayores y jubilados que se ven forzados a seguir trabajando. La razón principal es económica: las jubilaciones, especialmente las mínimas, no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. La erosión del poder adquisitivo de las pensiones, acentuada por la inflación y las políticas de ajuste, empuja a muchos a buscar ingresos adicionales.

Fernando, un ingeniero químico y docente jubilado de 77 años, continúa dando clases particulares. A pesar de recibir una jubilación "apenas superior a la mínima" y un bono adicional, no le es suficiente para vivir, incluso sin gastos mayores como alquiler. Su caso no es aislado.

Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad en Argentina, señala la estrecha conexión entre ambas problemáticas. Para él, la falta de generación de nuevos puestos de trabajo formales en el país es el núcleo del problema, afectando tanto a jóvenes que no pueden ingresar como a mayores que no pueden salir. La idea de elevar la edad jubilatoria, si bien podría discutirse en el futuro, en el contexto actual no resuelve la situación de los jubilados y, según Semino, podría incluso perjudicar a los jóvenes al mantener ocupados puestos por más tiempo.

Muchos adultos mayores se ven obligados a aceptar trabajos precarios, informales y con condiciones laborales desfavorables, a menudo muy por debajo de sus calificaciones y experiencia previa. Porteros nocturnos, choferes de taxis no habilitados, o tareas de cuidado en el caso de mujeres jubiladas, son algunos ejemplos de estos empleos inestables y con riesgos para la salud que mencionan los especialistas. Este fenómeno, aunque no es nuevo, ha crecido exponencialmente a medida que la crisis social se profundiza.

La necesidad económica es el motor principal, aunque algunos también buscan mantenerse activos. Beatriz, de 70 años, sigue dando clases particulares porque le gusta mantenerse ocupada "mientras el cuerpo aguante" y porque le "ayuda con los gastos". Isabel, de 60 años y con la jubilación mínima, también combina la necesidad económica con el gusto por el trabajo.

Un estudio de la Fundación COLSECOR confirma que el trabajo sigue siendo una presencia fuerte en la vida de los adultos mayores, ya sea por necesidad financiera, deseo de mantenerse activos o miedo al aburrimiento en la jubilación. Sin embargo, la realidad para muchos, como señala Semino, es que no tienen la opción de elegir: trabajan por necesidad, perdiendo así la posibilidad de disfrutar plenamente de su retiro.

Tabla Comparativa de Tasas de Desempleo (Q4 2024 - INDEC EPH)

Grupo EtarioTasa de Desempleo MujeresTasa de Desempleo HombresTasa de Desempleo Total
14 a 29 años (Jóvenes)13,8%12,5%13,15% (Promedio)
30 a 64 años (Adultos)4,8%4,1%4,45% (Promedio)
Promedio General (Toda la Población)--6,4%

*Nota: Los datos de INDEC EPH (14-29 vs 30-64) y los del Ministerio de Capital Humano (18-24 vs otros rangos) utilizan metodologías o rangos etarios ligeramente diferentes, lo que explica las variaciones en las cifras exactas, pero ambos confirman la tendencia de mayor desempleo juvenil.

Preguntas Frecuentes sobre el Desempleo en Argentina

¿Por qué es tan alta la tasa de desempleo juvenil en Argentina?

La tasa de desempleo juvenil es alta por varios factores: la falta de creación de empleo formal nuevo, la dificultad para los jóvenes sin experiencia de insertarse en un mercado que a menudo la exige, la alta informalidad en los puestos a los que acceden y la competencia, en algunos sectores, con adultos mayores que necesitan seguir trabajando.

¿Qué significa que un empleo sea "no registrado" o "informal"?

Un empleo no registrado o informal es aquel en el que el trabajador no está declarado ante los organismos de seguridad social y fiscales (como la AFIP y el sistema previsional). Esto implica que no tiene aportes jubilatorios, obra social, seguro de desempleo, vacaciones pagas, aguinaldo ni indemnización por despido. Estas condiciones son mucho más precarias y vulnerables para el trabajador.

¿Cuántos jóvenes trabajan en la informalidad?

Según datos recientes, el 65,5% de los trabajadores menores de 24 años en Argentina se encuentran en empleos no registrados. Esto significa que casi dos de cada tres jóvenes que logran conseguir un trabajo lo hacen en condiciones de alta precariedad laboral.

¿Por qué los adultos mayores y jubilados deciden seguir trabajando?

La razón principal es la necesidad económica. El poder adquisitivo de las jubilaciones, especialmente las mínimas, se ha deteriorado significativamente, no alcanzando para cubrir los gastos básicos de vida. Aunque algunos también buscan mantenerse activos, la mayoría lo hace por obligación financiera.

¿Qué tipo de trabajos suelen conseguir los jubilados que siguen activos?

Generalmente, acceden a trabajos precarios, informales y de menor calificación que sus trabajos anteriores. Ejemplos mencionados incluyen porteros, choferes no habilitados o tareas de cuidado. Estos puestos suelen ser inestables y con condiciones desfavorables.

¿Existe una relación entre el desempleo juvenil y que los adultos mayores sigan trabajando?

Sí, existe una conexión. La falta de generación de empleo formal limita las oportunidades para todos. Si los adultos mayores ocupan puestos (a menudo informales) por necesidad, esto puede reducir el espacio disponible para el ingreso de jóvenes, aunque la raíz del problema es la escasa creación de nuevos puestos de trabajo en la economía formal.

Conclusión: Un Desafío de Generaciones

La alta tasa de desempleo juvenil y la creciente necesidad de los adultos mayores de seguir trabajando son síntomas de un mercado laboral argentino en crisis. Los jóvenes se enfrentan a barreras significativas para acceder a puestos formales y de calidad, mientras que los jubilados luchan por la subsistencia. Abordar esta compleja situación requiere no solo la creación de empleo, sino también políticas que faciliten la transición de los jóvenes al mundo laboral formal y garanticen jubilaciones dignas para los adultos mayores. Es un desafío que afecta a dos generaciones y que demanda soluciones integrales para construir un futuro más equitativo.

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