¿Cuándo fue reconocido el trabajo doméstico en Argentina?

Ley 26.844: Hitos del Trabajo Doméstico

25/06/2022

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El 3 de abril del año 2013 marcó un antes y un después para miles de trabajadoras en Argentina. Ese día se promulgó la Ley 26.844, un régimen especial para el Personal de Casas Particulares que, tras ser sancionada el 13 de marzo del mismo año, vino a saldar una deuda histórica y a reconocer formalmente una labor fundamental para la sociedad.

¿Cuándo fue reconocido el trabajo doméstico en Argentina?
La Ley de Jornada de Trabajo de 1929 y la Ley de Trabajo de Niños y Mujeres de 1924 incluyeron en su texto regulaciones que trascendieron el ámbito industrial. Lo que es más, esta última fue la primera en regular el servicio doméstico, a partir de la prohibición del trabajo de menores de 14 años.

Esta norma significó un avance trascendental en la ampliación de derechos, principalmente para las mujeres, quienes constituyen la inmensa mayoría de quienes se dedican a estas tareas. Por primera vez, se reconoció plenamente que las actividades de cuidado y mantenimiento del hogar son un trabajo y, como tal, quienes lo realizan deben gozar de todos los derechos laborales que corresponden a cualquier otro trabajador o trabajadora en relación de dependencia.

Índice de Contenido

¿Qué Abarca y Qué Cambió la Ley 26.844?

La Ley 26.844 es clara al definir quiénes son consideradas personal de casas particulares. Incluye a quienes desarrollan tareas de limpieza, de cocina, cuidado y asistencia de personas (adultos mayores, niños, adolescentes), así como el cuidado no terapéutico de personas enfermas o con discapacidad. Estas actividades pueden realizarse con o sin retiro del domicilio del empleador, una distinción importante que influye en las escalas salariales.

Una característica distintiva de este régimen es que se aplica a un trabajo que no genera, en sí mismo, un lucro directo para la familia empleadora, sino que facilita la organización y el desarrollo de la vida familiar. Esto lo diferencia de otros regímenes laborales.

El cambio más profundo que trajo la ley fue el cambio de paradigma. Dejó atrás el antiguo decreto ley 326/56 de “servicio doméstico”, un término cargado de connotaciones históricas y simbólicas de servilismo. La nueva ley no solo modificó las condiciones materiales, sino que, desde el plano simbólico, estableció un mensaje contundente: no más “servicio” o “sirvienta”, sí a “trabajo” y “trabajadora”. Este cambio en la denominación es crucial para la dignidad y el reconocimiento social del sector.

El Rostro del Trabajo Doméstico: Altamente Feminizdo y con Alta Informalidad

El trabajo en casas particulares en Argentina tiene un rostro predominantemente femenino. Las cifras son contundentes: en 2020, se estimaba que entre el 96% y el 98% de quienes realizaban esta labor eran mujeres. Antes de la pandemia, el porcentaje alcanzaba el 99,3%. Esto subraya la amplia feminización del sector y la importancia de esta ocupación para el empleo de las mujeres en el país.

Con cerca de 1,4 millones de trabajadoras, este sector representaba el 17,4% de las mujeres ocupadas y el 22% de las mujeres asalariadas antes de la pandemia. A nivel nacional, constituye el 5,6% del empleo total. Es, sin duda, un pilar fundamental, aunque a menudo invisibilizado, de la economía y la estructura social argentina.

A pesar de la existencia de la ley y su reconocimiento, persiste un desafío mayúsculo: la alta informalidad. Se estima que el 75,7% de las trabajadoras de casas particulares no está registrada. Esto significa que 3 de cada 4 trabajadoras se encuentran en una situación de desprotección, sin acceso a los derechos laborales básicos que la ley les otorga.

La informalidad tiene consecuencias devastadoras para las trabajadoras. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha estimado la bajísima cobertura de derechos en este sector no registrado:

Derecho LaboralCobertura Estimada (OIT)
Cobertura por accidente o enfermedad profesional3,4 %
Licencia por maternidad5,2 %
Obra social9,4 %
Vacaciones pagas14 %
Licencia por enfermedad16,7 %
Aguinaldo18,8 %

Estas cifras evidencian que la gran mayoría de las trabajadoras informales carece de mecanismos de protección social esenciales, lo que las deja en una situación de extrema vulnerabilidad.

La Pandemia: Un Reflejo y un Agravante de la Informalidad

La crisis sanitaria del Covid-19 puso de manifiesto y, en muchos casos, agravó la precariedad que enfrentan las trabajadoras de casas particulares, especialmente aquellas en la informalidad. El Sindicato Unión Personal Auxiliar de Casas Particulares recibió miles de consultas durante los primeros meses de la pandemia, relacionadas con situaciones como:

  • Presiones para hacer cuarentena en el domicilio del empleador.
  • Falta de pago de haberes.
  • Problemas para cobrar ingresos por no tener cuenta bancaria.
  • Intentos de dar de baja temporalmente el registro.
  • Empleadores que querían descontar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) del salario.

El IFE, una política de asistencia lanzada en 2020, incluyó a los trabajadores de casas particulares, siendo el único sector del empleo en relación de dependencia amparado por este ingreso. Esto ayudó a paliar, en parte, la situación, beneficiando a más de 183.000 trabajadoras del sector.

Sin embargo, la pandemia también mostró cómo la informalidad actuó como un facilitador para la interrupción de la relación laboral. Muchos hogares simplemente dejaron de requerir los servicios de sus trabajadoras no registradas, quienes se vieron sin ingresos ni amparo legal.

Testimonios recopilados durante la pandemia revelaron cómo la informalidad se usa incluso como argumento para mantener salarios bajos registrados, o cómo, aun estando registradas, derechos como vacaciones, aguinaldo o licencias por enfermedad no siempre se respetan, operando lógicas discrecionales en lugar de la protección legal.

A pesar de medidas de protección como licencias remuneradas o prohibición de despidos, el sector sufrió una reducción de más de 23.000 trabajadoras registradas en los primeros meses de aislamiento, lo que sugiere un traslado a la informalidad o la pérdida total del empleo.

La Lucha Continúa: Paritarias y Desafíos Actuales

La Ley 26.844 estableció la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, un espacio crucial para la negociación paritaria del sector. Liderada por el Ministerio de Trabajo e integrada por representantes de empleadores y trabajadoras, esta comisión permite discutir y actualizar las condiciones laborales y salariales.

Entre los logros de la negociación paritaria en estos años, se destacan el reconocimiento de un 1% anual por antigüedad, valorando la continuidad laboral y la confianza mutua, y un plus por zonas desfavorables, reconociendo el mayor costo de vida en ciertas regiones del país. Estos avances son importantes pasos en la institucionalización de los derechos.

Las discusiones paritarias buscan equiparar las remuneraciones, aunque, como señalan algunos análisis, a menudo parten de un piso cercano al salario mínimo que puede terminar operando como un techo salarial, especialmente para quienes negocian informalmente.

¿Cuándo fue aprobada la ley de servicio doméstico en Argentina?
La negociación paritaria. El sector en América Latina. Se cumplieron 10 años del 3 de abril del año 2013, día en que se promulgó en Argentina la ley 26.844 de Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares, que había sido sancionada el 13 de marzo del mismo año.

Una Mirada Histórica: De 1955 a 2013

La lucha por el reconocimiento del trabajo doméstico tiene raíces profundas en Argentina. Ya en 1955, durante el gobierno peronista, se dio un paso importante con el decreto ley 326/56. En aquel entonces, la parlamentaria Delia Degliuomini de Parodi presentó proyectos y defendió la necesidad de una legislación para este sector, destacando que era una ley para muchas familias y, sobre todo, para muchas trabajadoras, la mayoría mujeres.

El discurso de Parodi el 8 de septiembre de 1955 es notable por su actualidad y su énfasis en la dignidad. Proclamaba la necesidad de que ningún trabajo quedara sin ley y ninguna persona sin derechos. Lo más significativo fue su defensa del cambio de denominación, rechazando los términos “doméstico” y “sirviente” por considerarlos oligárquicos, humillantes y deshumanizantes. Abogó por reemplazar el concepto de quehacer indefinido por una función social laboral definida, de cooperación en el ámbito del hogar, una relación entre personas igualmente humanas, no de “siervo” y “señor”.

Sin embargo, tras el golpe de 1955, muchos de los avances sociales del peronismo quedaron inconclusos. Pasaron décadas, incluyendo largos períodos de dictadura, y más de 30 años de democracia, para que se lograra una legislación que realmente acercara a las trabajadoras de casas particulares a los derechos del resto de los trabajadores. Fue finalmente en 2013, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, que se promulgó la Ley 26.844, concretando en gran medida aquel sueño de 1955.

Como señalan las sindicalistas, esta ley nos permite decir que la persona que entra a nuestro hogar para realizar estas tareas es una trabajadora con derechos, no simplemente “la chica que ayuda”.

Presente y Futuro: Formalización y Autonomía

A 10 años de la promulgación de la Ley 26.844, el camino recorrido es innegable. Se ha logrado el reconocimiento legal, la existencia de un convenio colectivo, paritarias, y la visibilización de un sector fundamental. La ley no solo impacta en lo laboral, sino que permite a las trabajadoras y a sus familias acceder a la seguridad social, obra social y, eventualmente, a la jubilación, derechos esenciales para la autonomía y el bienestar.

Sin embargo, los desafíos persisten. El principal sigue siendo la alta informalidad, que deja a la mayoría sin acceso efectivo a esos derechos. Combatir la informalidad requiere concientización tanto de empleadores como de trabajadoras, simplificación de trámites de registración y fiscalización.

Otro desafío importante es mejorar las condiciones salariales, ya que, a pesar de las paritarias, los ingresos suelen ser bajos. Esto es especialmente crítico considerando que un porcentaje muy alto de trabajadoras de casas particulares son jefas de hogar y que más de la mitad vive en hogares por debajo de la línea de pobreza. Mejorar sus ingresos impacta directamente en la vida de miles de familias.

El 3 de abril, Día de las Trabajadoras de Casas Particulares, nos recuerda la importancia de este sector, la lucha histórica por su reconocimiento y los desafíos que aún quedan por delante para garantizar que todas las trabajadoras gocen plenamente de los derechos que les corresponden, saldando así una deuda social y promoviendo una mayor equidad en el mundo del trabajo y en la sociedad en su conjunto.

Preguntas Frecuentes sobre la Ley 26.844

¿Cuándo fue aprobada la Ley de Servicio Doméstico en Argentina?

La Ley 26.844, que establece el Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares, fue sancionada el 13 de marzo de 2013 y promulgada el 3 de abril de 2013.

¿Qué tipo de tareas están contempladas en la Ley 26.844?

La ley abarca tareas de limpieza, cocina, cuidado y asistencia de personas (niños, adolescentes, adultos mayores, enfermos, personas con discapacidad), así como otras tareas del hogar.

¿Es obligatorio registrar a las trabajadoras de casas particulares?

Sí, la registración es obligatoria independientemente de la cantidad de horas trabajadas. La falta de registro implica informalidad y priva a la trabajadora de derechos fundamentales como aportes jubilatorios, obra social, seguro por accidentes, vacaciones pagas, aguinaldo, entre otros.

¿Cómo afectó la pandemia de COVID-19 al trabajo en casas particulares?

La pandemia puso de manifiesto la vulnerabilidad del sector, especialmente por la alta informalidad. Muchas trabajadoras informales perdieron sus empleos o sufrieron impagos. Las registradas también enfrentaron desafíos, aunque algunas medidas como el IFE y licencias obligatorias buscaron protegerlas.

¿Qué es la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares?

Es un organismo tripartito (gobierno, empleadores, trabajadoras) que funciona en el ámbito del Ministerio de Trabajo. Es el espacio donde se negocian las condiciones laborales y salariales del sector a través de la negociación paritaria.

¿Cuáles son algunos logros recientes de la negociación paritaria?

Entre los logros de la paritaria se encuentran los aumentos salariales periódicos, el reconocimiento de un adicional por antigüedad (1% anual) y un adicional por zonas desfavorables.

¿Cuál es el principal desafío actual para el sector?

El principal desafío sigue siendo reducir la alta informalidad para garantizar que todas las trabajadoras accedan plenamente a sus derechos laborales y de seguridad social.

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