El Trabajo Asalariado: ¿Cuándo y Cómo Surgió?

06/05/2012

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Cuando pensamos en el trabajo asalariado, a menudo lo concebimos como una relación laboral basada fundamentalmente en la necesidad económica. Es la falta de medios de vida propios lo que impulsa a una persona a vender su capacidad de trabajo a otra que sí posee esos medios (fábricas, tierras, herramientas, capital). Esta visión contrasta con formas de explotación precapitalistas, como la esclavitud o la servidumbre, donde la coerción era directa: física, legal o política. Sin embargo, esta dicotomía entre trabajo ‘libre’ (capitalista) y ‘forzado’ (precapitalista) es, según análisis profundos, una simplificación excesiva que oculta la compleja y a menudo violenta historia de cómo nació y se consolidó la relación asalariada moderna.

La teoría marxista, en particular, nos invita a ver este contraste no como la abolición de la coacción, sino como un cambio en su mecanismo, pasando de formas directas a formas indirectas de forzamiento. La coacción económica que define la relación asalariada capitalista no surgió espontáneamente; fue el resultado de un largo y a menudo brutal proceso histórico conocido como acumulación originaria.

¿Qué es el trabajo asalariado según Marx?
El trabajo asalariado es una modalidad de explotación del trabajo por la cual la mayoría de la sociedad (trabajo asalariado) trabaja para una minoría, exactamente de la misma forma que bajo el esclavismo y la servidumbre, en este sentido, el trabajo asalariado en nada se diferencia de aquellas otras formas.Mar 3, 2021
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La Acumulación Originaria: Separación y Violencia

El concepto de acumulación originaria, analizado por Marx en 'El Capital', describe el proceso histórico que 'escinde' al productor directo de sus medios de producción. Esto implicó, fundamentalmente, la expropiación violenta de la tierra y otros instrumentos de trabajo de campesinos y artesanos. Los trabajadores fueron así 'liberados' de sus vínculos tradicionales con la tierra, pero también de su capacidad de subsistir de forma independiente. Este proceso, que configuró la 'prehistoria del capital', se realizó en gran medida mediante el uso del poder estatal.

El caso clásico de la acumulación originaria se sitúa en la Inglaterra del siglo XVI, con los famosos cercamientos (enclosure) de tierras comunales y la expulsión de pobladores. Estos actos, llevados a cabo por la fuerza y sancionados por leyes, crearon una masa de desposeídos que, al carecer de medios propios, se vieron obligados a buscar empleo para sobrevivir. La imagen tradicional presenta esta fase como un período anterior al capitalismo 'puro', donde la coerción política dio paso luego a la lógica 'libre' del mercado y la coerción económica.

El Estado como Forjador del Proletariado Disciplinado

Sin embargo, esta visión ha sido revisada. La acumulación originaria no fue un mero preludio, sino un proceso continuo que se extendió y transformó a lo largo del desarrollo capitalista. Más importante aún, la fuerza directa y la coerción extraeconómica no desaparecieron una vez que los productores fueron desposeídos. El Estado jugó un papel activo y prolongado en *disciplinar* a esa masa de desposeídos y obligarla a entrar y permanecer en la relación salarial.

Expropiar a un campesino no lo convierte automáticamente en un obrero dócil y dispuesto a trabajar para otro de sol a sol por un salario mínimo. Era necesario 'introducir a esa masa desposeída en el estrecho camino que lleva al mercado de trabajo', y para ello, como señaló Marx, se necesitaron 'la horca, la picota, el látigo'.

Desde la crisis feudal del siglo XIV hasta bien entrado el siglo XVIII e incluso después en algunas regiones, se implementó una legislación brutalmente represiva. Estas leyes buscaban obligar a los 'hombres baldíos' y 'vagabundos' a trabajar. Se establecían jornadas laborales extenuantes (de sol a sol) y salarios máximos. Pero, crucialmente, se imponía la *obligación legal de trabajar*.

  • Todo aquel sin tierras ni oficio independiente estaba obligado a tomar empleo, bajo pena de cárcel o trabajo forzado gratuito para quien lo denunciara.
  • La legislación contra la mendicidad y la vagancia se volvió endémica en toda Europa, buscando distinguir al 'verdaderamente incapacitado' del 'apto para trabajar' que debía ser forzado a hacerlo.

Este 'trabajo asalariado forzado', como algunos lo han llamado, revela la dificultad histórica para obtener y retener mano de obra para la acumulación de capital utilizando solo mecanismos económicos en las primeras etapas. La disciplina no la imponía primariamente el mercado, sino el poder legal y coactivo del Estado.

Continuidades y Formas de Sojuzgamiento

La idea de una distinción tajante entre la coerción extraeconómica (precapitalismo) y la coerción económica (capitalismo) se diluye al observar la historia real. El capital, en sus primeros siglos, se valió de relaciones de explotación que se parecían mucho a formas anteriores. La 'servidumbre por contrato', extendida hasta el siglo XIX, obligaba legalmente a los trabajadores a permanecer en el establecimiento, a menudo bajo el poder jurisdiccional del propietario, que podía incluir castigos físicos y restricciones a la movilidad.

La legislación que permitía demandar penalmente a un obrero por romper su contrato laboral, y que, según Marx, 'mantiene hasta la fecha su plena vigencia' en su tiempo, es un claro ejemplo de cómo la coacción legal directa persistió dentro de la relación asalariada formalmente 'libre'. El problema inicial para el capital no era 'liberar' a la mano de obra, sino *fijarla* y *retenerla*.

Además, en muchas regiones, la transición no implicó la destrucción de una economía de pequeños productores libres, sino la resignificación y transformación de formas de sometimiento anteriores (como la servilidad heredada de la Baja Edad Media) para ponerlas al servicio de la acumulación de capital. La 'vía prusiana' de desarrollo capitalista, donde se mantuvo una amalgama entre jurisdicción y propiedad, es un ejemplo de cómo antiguas formas de dominio personal se integraron en la lógica capitalista.

¿Cuándo surge el trabajo asalariado?
Hacia mediados del siglo XIV, diversas monarquías europeas promulgan leyes destinadas a regular el trabajo asalariado, basándose en principios que la normativa de escala local o urbana ya había esbozado previamente.Jan 22, 2021

La Forma Desarrollada: Subsunción Real y Coerción Económica

El trabajo asalariado tal como lo conocemos hoy, donde la coacción económica es el mecanismo dominante, se generaliza con la 'subsunción real' del trabajo al capital. Esto ocurre a medida que el capital no solo se apropia de procesos de trabajo existentes (subsunción formal), sino que los revoluciona radicalmente, transformando las condiciones materiales de la producción.

Con el desarrollo de la manufactura y, sobre todo, la gran industria, el proceso de trabajo mismo se adecua a las necesidades del capital. El obrero individual es 'mutilado', convertido en parte de un 'mecanismo automático' más amplio (el obrero colectivo). Su fuerza de trabajo individual, fuera de ese proceso productivo organizado por el capital, 'se niega a prestar servicios si no es vendida al capital'.

Es en este punto donde la dependencia del obrero se inscribe en las condiciones técnico-económicas de la producción. La dominación sobre el trabajo parece emanar del propio proceso material, no ya de una ley externa o una orden directa. Esto permite al capital prescindir, en gran medida, de la coacción directa como forma *general* de disciplinamiento.

Otro factor crucial en la consolidación de la coacción económica es el desarrollo del consumo proletario. A medida que el capital amplía las necesidades sociales, el trabajador se vuelve cada vez más dependiente del mercado y de la producción capitalista para satisfacerlas. Cada nueva necesidad lo ata más a la 'dorada cadena' del capital, como señala Michael Lebowitz. La dependencia no es solo por los medios de producción, sino también por los medios de subsistencia y las necesidades creadas por la propia sociedad capitalista.

Así, el trabajo asalariado 'libre' no es un punto de partida natural o la consecuencia automática de la expropiación, sino el resultado de un largo proceso histórico de construcción de la subordinación del trabajo. Solo al término de este recorrido, con la subsunción real del trabajo, la coacción económica se impone como la forma dominante. La amenaza principal sobre el obrero ya no es la cárcel por romper el contrato, sino la expulsión del trabajo, la pérdida del empleo.

El rol del Estado también se transforma, pasando de la regulación directa de salarios y jornadas a la imposición de salarios mínimos, la reducción de la jornada legal y, crucialmente, la reproducción social de la fuerza de trabajo a través de sistemas de instrucción, sanidad y asistencia social. Aunque la coerción directa no desaparece por completo, se reserva para momentos de crisis o cuando el orden social es amenazado.

La Naturaleza del Trabajo Asalariado Según Marx

Según Marx, la relación de trabajo asalariado es la relación económica específica entre trabajadores (formalmente 'libres') y capitalistas (propietarios de los medios de producción). Esta relación se basa en:

  1. La separación fundamental entre los trabajadores y la propiedad de los medios de producción.
  2. Una relación de subordinación de carácter puramente económico, derivada de la asimetría en la propiedad, no de un vínculo personal.
  3. Una relación mediada por el dinero: el trabajador vende su fuerza de trabajo por un salario (circuito mercancía-dinero-mercancía para él), mientras el capitalista compra fuerza de trabajo para producir mercancías con un valor excedente (circuito dinero-mercancía-dinero incrementado para él).
  4. Un intercambio formal que oculta un proceso real: el contrato de trabajo (momento formal) da al capitalista el derecho a usar la fuerza de trabajo para generar plusvalor o excedente (momento real), que es trabajo impago apropiado por el capital.

Esta relación, donde el capitalista compra el *uso* de la fuerza de trabajo por un tiempo determinado y se apropia del valor creado más allá del salario, es la base de la producción de plusvalor y la acumulación de capital.

El Caso de la URSS: Capitalismo Estatal sin Capitalistas Privados

Un punto clave de análisis en el texto proporcionado es la experiencia de la Unión Soviética. Aunque se eliminó la propiedad privada burguesa de los medios de producción, estos pasaron a ser propiedad del Estado-Partido Comunista. La tesis es que esto no abolió la relación de trabajo asalariado, sino que la mantuvo bajo una nueva forma: el capital estatal.

En la URSS, la separación entre trabajadores y medios de producción persistió. Los medios de producción se enfrentaban a los trabajadores como propiedad ajena (del Estado), funcionando como capital (aunque no privado). La división del trabajo (manual versus directivo/administrativo) se mantuvo. Los trabajadores seguían siendo vendedores de su fuerza de trabajo al Estado a cambio de un salario.

¿Cuándo surge el trabajo asalariado?
Hacia mediados del siglo XIV, diversas monarquías europeas promulgan leyes destinadas a regular el trabajo asalariado, basándose en principios que la normativa de escala local o urbana ya había esbozado previamente.Jan 22, 2021

Esto significa que, a pesar del cambio en las relaciones de propiedad (de privada a estatal), el *modo de producción* seguía siendo capitalista en su esencia: producción de mercancías, de valor y plusvalor, con la estructura valor (medios de producción + fuerza de trabajo + plusvalor) idéntica al capitalismo privado. El Estado actuaba como el 'capitalista supremo'.

Según esta interpretación, la URSS no construyó socialismo, sino una variante de capitalismo estatal. Esta estructura, que mantenía la coacción económica inherente al trabajo asalariado, contenía las condiciones para la posterior emergencia del capitalismo privado. La lección es clara: cambiar solo las relaciones de propiedad no basta; la clave para superar el capitalismo es la abolición del trabajo asalariado mismo.

¿Por Qué es Crucial Abolir el Trabajo Asalariado?

La abolición del trabajo asalariado se presenta como el paso decisivo para la construcción de una sociedad post-capitalista. No se trata solo de cambiar quién posee los medios de producción, sino de transformar la relación fundamental de producción.

Con la abolición del trabajo asalariado:

  • Los trabajadores dejan de estar subordinados al capital y al despotismo que implica.
  • La fuerza de trabajo deja de ser una mercancía.
  • Los medios de producción se convierten en herramientas al servicio de los trabajadores asociados, no en capital que los domina.
  • La remuneración cambia de salario a un ingreso derivado del trabajo colectivo y su distribución.
  • El excedente social no toma la forma de plusvalor apropiado privadamente.
  • El proceso productivo se vuelve transparente, no sujeto a la lógica de la ganancia privada.
  • La separación entre condiciones objetivas (medios de producción) y subjetivas (fuerza de trabajo) desaparece al unirse en los trabajadores asociados.

La abolición del trabajo asalariado implica que los trabajadores dejan de ser no-propietarios y se convierten en propietarios asociados de los medios de producción. Esto, y no la propiedad estatal, es el cambio fundamental que impide el resurgimiento del dominio capitalista.

Preguntas Frecuentes sobre el Trabajo Asalariado

A menudo, la idea de abolir el trabajo asalariado genera perplejidad. Surgen preguntas como:

¿Pagar por trabajar no es algo normal y natural?

La historia muestra que el pago por trabajar no siempre ha existido en la forma actual. Es una relación histórica específica del capitalismo, resultado de procesos violentos y de larga duración que la hicieron parecer 'natural' o inevitable. Sociedades anteriores se basaban en la esclavitud o la servidumbre, que también parecían 'naturales' en su momento.

¿Cómo vivirían los trabajadores si no hubiera empresas que dieran empleo?

Esta pregunta invierte la lógica histórica. La pregunta clave no es cómo vivirán los trabajadores sin el capitalista, sino cómo hará el capitalista para vivir sin el trabajo de otros. La abolición del trabajo asalariado implica que los trabajadores controlen los medios de producción y organicen el trabajo para su propio beneficio y el de la sociedad, eliminando la necesidad de un capitalista que 'dé' empleo.

¿Abolir el trabajo asalariado no traería caos y desorden?

La transición a una sociedad sin trabajo asalariado implicaría, inevitablemente, grandes desafíos de organización y gestión. La historia de la abolición de la esclavitud o la servidumbre tampoco fue un proceso simple o pacífico. Sin embargo, la capacidad organizativa ya existe en los trabajadores que hoy sostienen la economía. La diferencia sería que esa capacidad se usaría para el beneficio colectivo, no para generar ganancia privada.

En Conclusión: Un Largo Proceso Histórico

El trabajo asalariado, lejos de ser una condición laboral eterna o la simple ausencia de coacción directa, es el producto de un complejo y prolongado proceso histórico. Su surgimiento en la modernidad estuvo intrínsecamente ligado a la violencia de la acumulación originaria, el papel activo del Estado en forzar y disciplinar a la mano de obra (la subsunción formal), y la posterior transformación del proceso productivo que hizo al trabajador dependiente de forma estructural y económica (la subsunción real).

Comprender esta génesis desmitifica la idea de un trabajo asalariado puramente 'libre' y revela las capas de coerción, tanto extraeconómica en sus inicios como fundamentalmente económica en su forma desarrollada, que sustentan esta relación. La teoría marxista, al poner el foco en la abolición del trabajo asalariado como clave para superar el modo de producción capitalista, ofrece una perspectiva radicalmente diferente sobre las posibilidades de transformación social, más allá de un simple cambio de propietarios.

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