¿Por qué es importante la generación de empleo?

Empleo de Calidad: Desafíos y Rutas

19/06/2021

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La generación de empleo de calidad es una piedra angular para el desarrollo y el bienestar de cualquier sociedad. Un trabajo digno no es solo una fuente de ingresos, sino que contribuye significativamente al crecimiento económico y al bienestar social de un país. Además, tener un buen empleo ayuda a reducir la pobreza y la desigualdad, es una fuente esencial de financiamiento para la seguridad social, fomenta la autonomía económica, permite la realización personal, impulsa la interacción social y asegura la cotización para una pensión futura. Sin embargo, alcanzar esta meta sigue siendo un desafío considerable para muchas personas.

¿Por qué es importante la generación de empleo?
Un buen empleo y una remuneración justa contribuyen al crecimiento económico y bienestar social de un país, reducen la pobreza y la desigualdad, son fuente de financiamiento de la seguridad social, favorecen la autonomía económica, la realización personal, la interacción social y la cotización para una pensión futura.

Existen diversas barreras que dificultan el acceso a empleos de calidad. Factores como tener una baja escolaridad, ser mujer, ser joven, residir fuera de las áreas metropolitanas, carecer de habilidades digitales esenciales (como computación), no dominar un segundo idioma o tener alguna discapacidad, representan obstáculos importantes en la búsqueda de un trabajo con condiciones laborales adecuadas. La situación se agrava aún más para quienes enfrentan varias de estas características simultáneamente. En el contexto del Día Internacional del Trabajo, cada 1° de mayo, que conmemora la lucha obrera, es fundamental reflexionar sobre el estado actual del mercado laboral y los retos que persisten.

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El panorama laboral actual: Cifras y tendencias

Al analizar la situación actual de algunos indicadores laborales, nos encontramos con un panorama complejo. Entre 2022 y 2023, un país como Costa Rica experimentó, paradójicamente, una reducción tanto en el número de personas trabajando (91.161 menos) como en el número de personas desempleadas (123.201 menos), según datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INEC. Esta aparente contradicción se explica porque un número significativo de personas está dejando de trabajar y, a su vez, de buscar activamente un empleo. Es decir, están saliendo o siendo excluidas del mercado laboral.

Las razones detrás de esta salida son variadas. Algunas personas se acercan a la edad de jubilación (55 años y más), otras asumen responsabilidades familiares, como el cuido de niños o adultos mayores y las tareas domésticas, que limitan su disponibilidad para trabajar. También influyen situaciones personales como la decisión de dedicarse a la educación a tiempo completo. Como resultado, la cantidad de personas fuera de la fuerza de trabajo está creciendo.

Esta tendencia se refleja en la menor participación en el mercado laboral. Entre las personas de 15 años o más, solo un 55,2% estaba trabajando o buscando empleo en 2023, con una tasa de ocupación del 50,3%. Estas cifras se sitúan por debajo de las observadas en el período 2010-2019, lo que indica una contracción en la proporción de la población en edad de trabajar que participa activamente en la economía formal.

Por otro lado, la tasa de desempleo ha mostrado una tendencia a la baja sostenida después del pico registrado en 2020 debido a la pandemia de covid-19. Durante 2023, esta tasa alcanzó un 8,9%, cifra inferior al promedio de la década anterior (9,9%). Sin embargo, el desempleo no afecta a todos por igual. Las mayores tasas se concentran en personas jóvenes de 15 a 24 años (21,5%) o de 25 a 34 años (9%). Por nivel educativo, es más alto entre quienes tienen la secundaria completa (11,4%), primaria incompleta (8,7%) o secundaria incompleta (8,6%). La menor tasa de desempleo se observa en las personas con título universitario (4,3%), lo que subraya la importancia de la educación superior como factor de protección frente al desempleo.

La reducción del subempleo y el cambio en la informalidad

Otro indicador con tendencia a la baja es el subempleo. Este se refiere a aquellas personas que trabajan menos de una jornada completa pero desean y están disponibles para trabajar más horas. Este indicador pasó de un 10,4% del empleo total en el período 2010-2019 a un 5,7% en 2023. Aunque una reducción en el subempleo es generalmente positiva, debe analizarse en el contexto de la salida de personas del mercado laboral.

En cuanto al empleo informal, se ha registrado una caída significativa, mientras que el empleo formal ha crecido, aunque en menor proporción. Al cierre de 2023, el país contaba con 85.000 personas más ocupadas en puestos formales que el año anterior. Estos empleos son cruciales porque suelen respetar las garantías laborales básicas (vacaciones, salario mínimo, estabilidad), contribuyen a la seguridad social (salud y pensiones) y pagan impuestos. En contraste, el empleo informal, que carece de estas condiciones y se caracteriza por la precariedad laboral, vio una pérdida de 175.000 personas trabajadoras.

Idealmente, la tendencia deseada sería una transición masiva de la informalidad a la formalidad. Sin embargo, los datos sugieren que esto no está ocurriendo en la medida esperada. El aumento de puestos de trabajo formales con condiciones dignas no compensó ni siquiera la mitad de la reducción observada en los trabajos informales. Al analizar el perfil de las personas en empleos formales e informales, se observa que no hay una coincidencia clara entre quienes pierden empleos informales y quienes acceden a empleos formales. Esto refuerza la hipótesis de que muchas de las personas que perdieron su empleo informal simplemente dejaron de buscar otro trabajo, optando por salir del mercado laboral.

El perfil de este grupo de personas que perdieron su empleo informal muestra que poco más de la mitad realizaba ocupaciones no calificadas, eran mujeres y trabajaban en jornadas parciales. Por actividades económicas, el 30% trabajaba en hogares como empleadores (es decir, en servicio doméstico), un 24% en el sector secundario (industria y construcción) y un 16% en comercio. Un dato relevante es que un 41% del empleo informal perdido generaba ingresos superiores al salario mínimo, lo que indica que no todas estas actividades eran de mera subsistencia.

El teletrabajo post-pandemia

La pandemia de covid-19 impulsó notablemente prácticas como el teletrabajo, que ganó gran relevancia en 2020 y 2021. Sin embargo, a finales de 2023, esta modalidad es practicada por aproximadamente una de cada diez personas asalariadas, según la ECE del INEC. Quienes teletrabajan suelen tener un perfil educativo alto, con la gran mayoría (86%) poseyendo estudios universitarios y desempeñando funciones profesionales y técnicas. A pesar de su disminución relativa, el teletrabajo ofrece ventajas significativas, como la reducción del estrés asociado a largos tiempos de traslado, el impulso a la descarbonización de la economía, el potencial para aumentar la productividad laboral, la mejora del clima laboral y la reducción de algunos costos de operación para las empresas, entre otros beneficios.

Rutas para incentivar la inserción laboral y generar mejores empleos

A pesar de que la generación de empleo y la reactivación económica han sido declaradas pilares en los planes de desarrollo de recientes administraciones gubernamentales, los logros han sido limitados. Una de las principales razones identificadas es la falta de una conexión efectiva entre las políticas económicas, productivas y sociales. Además, no se han considerado adecuadamente las profundas desigualdades sociales que afectan a la población, como las diferencias territoriales, sectoriales, de género y de conectividad, que restringen el acceso a oportunidades de trabajo, especialmente para quienes no cumplen con el perfil demandado por los sectores más dinámicos y especializados de la economía, como las zonas francas.

Con base en investigaciones, existen diversas opciones de políticas públicas para incentivar más y mejores oportunidades de empleo con un enfoque inclusivo. Algunas de estas rutas son:

Primero, la definición de una Política Nacional de Empleo integral y de largo plazo. Esta política debería tener un enfoque de género, territorial, sectorial y etario, diseñado para trascender los cambios de gobierno. Su formulación idealmente sería el resultado de diálogos tripartitos que involucren al Estado, al sector patronal y a las personas trabajadoras, asegurando así una visión compartida y sostenible.

Segundo, la implementación de subsidios e incentivos tributarios temporales. Estos podrían dirigirse a empresas con alto potencial de multiplicar la producción y generar empleos de calidad, con el fin específico de incentivarlas a contratar personas que enfrentan mayores desventajas laborales, como jóvenes y mujeres. Estas medidas buscan nivelar el campo de juego y facilitar la inserción de grupos históricamente excluidos.

Tercero, la creación o definición de un ente rector robusto en materia de apoyo a las empresas nacionales y de generación de oportunidades de empleo. Este organismo debería contar con las potestades necesarias para definir, diseñar, implementar y evaluar de manera efectiva las acciones requeridas en estos ámbitos, asegurando coherencia y eficiencia en la ejecución de las políticas.

Cuarto, el fortalecimiento de las capacidades educativas y la empleabilidad de la población. Esto implica garantizar el acceso a una educación formal de calidad y a programas de capacitación que permitan adquirir las competencias demandadas por el mercado laboral. Abordar la crisis actual del sistema educativo público es un paso fundamental y urgente. La educación y el acceso a un trabajo digno son reconocidos como herramientas poderosas para fomentar la movilidad social.

Quinto, la consolidación de la educación dual. Este modelo busca vincular de manera más estrecha el sistema educativo con el sector productivo, lo cual es particularmente relevante para reducir el desempleo juvenil. Un modelo de educación dual inclusivo podría aprovechar mejor los recursos y vocaciones productivas de los diferentes territorios y las capacidades de las personas, especialmente aquellas en grupos con mayor exclusión laboral.

Sexto, actuar directamente sobre las brechas de género en el mercado laboral. Es crucial diseñar políticas que faciliten la inserción y permanencia de las mujeres en el mercado laboral. Esto debe ir de la mano con una reasignación de las responsabilidades en el hogar. Fortalecer la Red Nacional de Cuido para que cumpla con su enfoque universal es esencial. Si el Estado no facilita el cuido de la niñez en los primeros años, muchas madres simplemente no podrán participar en la fuerza laboral.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué es tan importante la generación de empleo?
La generación de empleo es vital porque contribuye al crecimiento económico, mejora el bienestar social, reduce la pobreza y la desigualdad, financia la seguridad social, otorga autonomía económica, permite la realización personal y asegura futuras pensiones.

¿Quiénes enfrentan más dificultades para encontrar un empleo de calidad?
Las personas con baja escolaridad, mujeres, jóvenes, quienes viven fuera del área metropolitana, quienes carecen de habilidades digitales o de un segundo idioma, y las personas con discapacidad, suelen enfrentar mayores barreras.

Si el desempleo ha bajado, ¿significa que hay más gente trabajando?
No necesariamente. En algunos casos, como el analizado, el desempleo puede bajar porque las personas dejan de buscar trabajo y salen del mercado laboral, no porque haya un aumento proporcional en la cantidad de personas ocupadas.

¿Qué es el empleo informal y por qué su reducción no es totalmente positiva en el escenario actual?
El empleo informal carece de garantías laborales, seguridad social y pagos de impuestos. Si bien una transición a la formalidad es deseable, si la reducción del empleo informal no se acompaña de un aumento equivalente en el empleo formal, como parece estar ocurriendo, significa que muchas personas pierden su fuente de ingresos sin encontrar una alternativa formal, lo que puede llevarlas a salir del mercado laboral.

¿Cómo puede la educación ayudar a mejorar las oportunidades de empleo?
La educación formal de calidad y la capacitación en habilidades relevantes aumentan la empleabilidad de las personas y mejoran su acceso a puestos de trabajo mejor remunerados y con mejores condiciones, siendo una vía fundamental para la movilidad social.

¿Qué papel juegan las políticas públicas en la generación de empleo?
Las políticas públicas bien diseñadas e implementadas, con enfoques inclusivos y de largo plazo, son esenciales para crear un entorno favorable para la inversión, la capacitación de la fuerza laboral y la eliminación de barreras que impiden a ciertos grupos acceder a oportunidades de empleo de calidad.

A modo de cierre

Para generar más y mejores oportunidades de empleos con un enfoque de inclusión social, se requiere la implementación de fuertes políticas de Estado que trasciendan los periodos gubernamentales. Estas políticas deben basarse en una vinculación efectiva entre los diversos sectores involucrados: el Estado, el sector productivo y las personas trabajadoras. Un país que cuenta con una institucionalidad y condiciones adecuadas tiene la capacidad de construir una política laboral con estas características.

Además, es fundamental asegurar la sostenibilidad financiera de las políticas públicas clave, especialmente aquellas dirigidas al sistema educativo público, que es la base para formar a la fuerza laboral del futuro. Estas políticas deben estar acompañadas de mecanismos rigurosos de evaluación de resultados y de impacto, así como de una rendición de cuentas transparente, para asegurar que cumplen sus objetivos y se adaptan a las cambiantes necesidades del mercado laboral y de la sociedad en su conjunto.

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