24/06/2010
El alfajor Jorgito es un símbolo para muchas generaciones, un sabor que evoca recuerdos de infancia y momentos compartidos. Pero detrás de esta popular golosina se esconde una rica historia de emprendimiento, perseverancia y, sobre todo, el fuerte lazo de una familia que ha sabido mantener vivo el legado por más de seis décadas. Desde una modesta panadería en Caballito hasta una fábrica que produce cientos de miles de unidades al día, el camino de Jorgito está marcado por decisiones clave, desafíos superados y un profundo amor por la compañía que trasciende el mero negocio.
Todo comenzó cuando Amador Saavedra adquirió una panadería, sin imaginar que en sus hornos se gestaba la receta de un éxito futuro. Sus alfajores se volvieron tan populares que rápidamente captaron la atención. Viendo el potencial, Amador decidió apostarlo todo a esta golosina y, en 1960, se asoció con José Fernández, un experimentado distribuidor. Esta unión dio vida oficialmente a Alfajores Jorgito y marcó el inicio de una amistad inquebrantable entre los fundadores y sus familias.
- Los Primeros Pasos y el Crecimiento
- El Enigma Detrás del Nombre y la Imagen
- La Transición Generacional: El Corazón de la Empresa
- Jorgito en Números: Empleados y Producción Actual
- Navegando los Desafíos Económicos
- El Fuerte Lazo con la Empresa: Más Allá del Dinero
- El Futuro y el Legado Continuo
- Preguntas Frecuentes sobre Alfajores Jorgito
Los Primeros Pasos y el Crecimiento
La sociedad entre Amador y José no tardó en rendir frutos. Pronto, la producción de alfajores demandó un espacio mayor y una estructura más formal. Se mudaron a Virrey Liniers, en Parque Patricios, donde instalaron la primera fábrica de Alfajores Jorgito. En aquellos inicios, la elaboración era sumamente artesanal; los alfajores se envolvían a mano, uno por uno. Los hijos de los fundadores crecieron entre cajas de alfajores, jugando y empapándose del espíritu del naciente negocio familiar.
Carlos “Cacho” Fernández, hijo de José y actual director de Ventas y Marketing, recuerda con cariño esos tiempos. Mientras Amador se enfocaba en la producción, su padre, José, manejaba la parte comercial y administrativa. La visión de crecimiento los llevó a incorporar maquinaria, pasando de una producción completamente manual a un proceso más industrializado, aunque conservando toques artesanales, como el baño del alfajor blanco de merengue italiano, que aún hoy se realiza a mano, un detalle que, según Carlos, contribuye a su particular precio y calidad.
El Enigma Detrás del Nombre y la Imagen
Una de las grandes incógnitas que rodean a la marca es la identidad del niño con jopo que ilustra los envoltorios. Carlos Fernández aclara que cuando su padre y Amador compraron la panadería, la marca Jorgito y el dibujo del niño ya existían. Con el tiempo, la imagen se adaptó ligeramente, suavizando el jopo, pero manteniendo la esencia. Se especula que el nombre podría provenir del hijo del panadero original, pero su identidad sigue siendo un misterio sin resolver. La empresa incluso bromea con la idea de iniciar una búsqueda al estilo “Buscando a Wally”, pero para encontrar a Jorgito.
Inicialmente, el público objetivo eran los niños, y la distribución se realizaba directamente en colegios. Con el crecimiento, se expandieron a mayoristas de golosinas, autoservicios e hipermercados. La publicidad se centró en deportes como el fútbol y el automovilismo, lo que ayudó a que la marca calara hondo en la cultura popular. El impacto es tal que existen consumidores tan fanatizados que incluso se han tatuado la cara de Jorgito, demostrando la conexión emocional que la marca ha construido a lo largo de los años.
La Transición Generacional: El Corazón de la Empresa
Amador Saavedra y José Fernández trabajaron activamente en la empresa hasta poco antes de sus respectivos fallecimientos, en 2010 y 2015. Su pasión y dedicación sentaron las bases para la continuidad. La segunda generación, conformada por los hijos de los fundadores, tomó las riendas. Carlos Fernández y Jesús Antonio Saavedra (hijo de Amador y actual presidente) comenzaron a trabajar en la empresa en 1976, impulsados por el deseo de sus padres de que continuaran con el legado.
La dinámica laboral en una empresa familiar presenta particularidades. Carlos destaca como ventaja principal la rapidez en la toma de decisiones, ya que al trabajar todos juntos a diario, la burocracia es mínima. Además, fuera del ámbito laboral, las familias Saavedra y Fernández mantienen una estrecha amistad que se extiende a sus hijos y nietos. Sin embargo, también existen desafíos, como la tentación de generaciones futuras de opinar sobre el negocio sin estar involucrados activamente en el día a día. La empresa ha abordado esto con franqueza, invitando a quienes deseen participar a sumarse al trabajo.
Actualmente, el directorio está compuesto por Jesús Antonio Saavedra (Presidente), Carlos Fernández (Vicepresidente), Carlos Saavedra y Salvador Trotta (cuñado de Carlos), y Alejo Fernández (hijo de Carlos), quien trabaja en planta. La tercera generación está plenamente integrada, y recientemente se ha sumado la cuarta generación con el ingreso del nieto de Carlos, de 21 años, como asistente en producción, asegurando la continuidad del lazo familiar con la empresa.
Jorgito en Números: Empleados y Producción Actual
Desde aquellos inicios con “unos pocos empleados”, Alfajores Jorgito ha crecido significativamente en su estructura laboral. Hoy en día, la empresa emplea a 250 personas. Este equipo humano es fundamental para sostener el ritmo de producción actual, que es impresionante: entre 500 mil y 600 mil alfajores salen de la fábrica cada día.
Aunque sus productos se distribuyen a nivel nacional, el principal mercado de Alfajores Jorgito sigue siendo Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde se concentra el 75% de sus ventas. En 1994, para acompañar el crecimiento de la producción y la demanda, la fábrica se trasladó a un espacio más amplio en el barrio de Boedo, en la calle Treinta y Tres Orientales. Fue en esta década, considerada su “época dorada”, cuando lanzaron productos emblemáticos como el maxialfajor, los conitos y, posteriormente, los alfajores triples y mini, diversificando su oferta sin dejar de lado su especialidad: los alfajores, con el Jorgito negro y el blanco como estrellas indiscutidas.
Ser empresario en Argentina implica enfrentar un contexto económico a menudo complejo y volátil. Carlos Fernández reconoce la dificultad, pero destaca una postura firme que la empresa ha mantenido a lo largo de sus más de 60 años: evitar involucrarse políticamente con cualquier gobierno. Han rechazado acercamientos y peticiones, convencidos de que su crecimiento no debe depender de favores políticos, sino de la solidez de su propuesta y su trabajo.
Si bien han enfrentado momentos difíciles, como los controles de precios, Jorgito ha logrado adaptarse a las circunstancias. Actualmente, se encuentran en una “meseta”, esperando la reactivación económica que compense el impacto que tuvieron los cambios de gobierno en los precios de las materias primas. A pesar de las dificultades, mantienen la confianza en la recuperación del mercado.
El Fuerte Lazo con la Empresa: Más Allá del Dinero
El éxito y la trayectoria de Jorgito no han pasado desapercibidos en el mercado. La empresa ha recibido ofertas para ser adquirida en al menos dos ocasiones, una en los años 90 y otra después del 2000, ambas provenientes de grandes compañías. Sin embargo, en ambos casos, la respuesta fue un rotundo no. La razón es clara y va más allá del valor monetario: existe un profundo amor por la compañía.
Los miembros de la familia que dirigen Jorgito no ven el trabajo como una simple obligación, sino como una pasión. Vienen a trabajar todos los días porque les gusta, se sienten cómodos y disfrutan lo que hacen. Esta conexión emocional con la empresa, heredada de los fundadores, es un factor clave que explica su resistencia a vender y su compromiso con la continuidad del legado familiar.
El Futuro y el Legado Continuo
Como es natural en un negocio familiar, existe el deseo de que las futuras generaciones continúen al frente. Carlos Fernández expresa que les gustaría que sus hijos siguieran el camino, aunque reconoce que cada uno ha forjado su propio rumbo. Con la integración de la tercera generación y el reciente ingreso de la cuarta generación, el futuro de Jorgito parece inclinarse hacia la continuidad familiar, aunque, como señala Carlos, “nadie lo sabe”.
A pesar de tener la posibilidad de retirarse y disfrutar de la vida, Carlos Fernández, al igual que los fundadores antes que él, sigue trabajando. No está jubilado ni lo piensa hacer pronto. Simplemente le gusta lo que hace. Esta dedicación y el compromiso de las nuevas generaciones que se suman son la garantía de que el icónico alfajor Jorgito seguirá siendo parte de la mesa y los recuerdos de los argentinos por muchos años más, manteniendo viva la historia de una panadería que encontró el éxito en una simple y deliciosa combinación de galleta, dulce de leche y chocolate.
Preguntas Frecuentes sobre Alfajores Jorgito
¿Cuántos empleados tiene Alfajores Jorgito?
Actualmente, Alfajores Jorgito emplea a 250 personas en su fábrica y operaciones.
¿Quiénes fundaron la empresa Alfajores Jorgito?
La empresa fue fundada en 1960 por Amador Saavedra y José Fernández, quienes se asociaron para impulsar el negocio de los alfajores que Amador había iniciado en su panadería.
¿Dónde se fabrican los alfajores Jorgito?
La fábrica principal de Alfajores Jorgito se encuentra en el barrio de Boedo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la calle Treinta y Tres Orientales.
¿Quién es el niño de la imagen de Jorgito?
La identidad del niño de la imagen es desconocida. El dibujo y el nombre “Jorgito” ya existían cuando los fundadores compraron la panadería original. Se especula que podría haber sido el hijo del panadero anterior, pero no hay certeza.
¿Cuántos alfajores produce Jorgito por día?
La fábrica de Alfajores Jorgito produce entre 500 mil y 600 mil alfajores por día.
¿La fábrica de Jorgito sufrió un incendio recientemente?
Sí, hubo un principio de incendio en un sector de la fábrica en Boedo. Fue rápidamente controlado, se evacuó a 88 empleados y solo uno sufrió inhalación de humo. El incidente no afectó la estructura principal ni la producción de forma permanente.
¿Quiénes dirigen actualmente Alfajores Jorgito?
Actualmente, la empresa está dirigida por la segunda y tercera generación de las familias Saavedra y Fernández. Jesús Antonio Saavedra es el Presidente y Carlos “Cacho” Fernández es el Vicepresidente. También participan otros miembros de la familia en el directorio y en la operación.
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