11/11/2006
El mercado laboral argentino presenta una dualidad persistente: mientras las cifras de desocupación han mostrado mínimos históricos en los últimos años, una parte significativa de la población ocupada se encuentra en la informalidad. Este fenómeno, lejos de ser marginal, afecta a casi la mitad de los trabajadores y plantea serios desafíos en términos de derechos, protección social e ingresos.

La informalidad laboral se refiere, fundamentalmente, al trabajo remunerado que no está registrado ante los organismos correspondientes y que, por lo tanto, no cuenta con la protección legal y los beneficios asociados al empleo formal. Esto incluye a los trabajadores asalariados “en negro” (sin aportes ni cobertura) y a los trabajadores por cuenta propia de baja calificación e ingresos, a menudo realizando tareas esporádicas o “changas”.
¿Qué es exactamente la Informalidad Laboral?
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el empleo informal como aquel trabajo remunerado que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos. Esto implica que los trabajadores informales carecen de contratos de empleo seguros, prestaciones laborales, protección social (como jubilación u obra social) o representación sindical.
Especialistas como Sebastián Waisgrais, de Unicef Argentina, amplían la definición para incluir no solo a los asalariados sin beneficios sociales, sino también a empleadores o trabajadores por cuenta propia con calificaciones no profesionales y bajos ingresos, aquellos que afirman no tener un salario, quienes realizan changas, y el servicio doméstico. En esencia, abarca a quienes realizan tareas pagas pero sin los derechos del empleo registrado, o quienes trabajan por cuenta propia en actividades de baja calidad o productividad.
El Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) utiliza el término “trabajadores micro-informales” para describir a quienes desarrollan actividades laborales autónomas no profesionales o en pequeñas unidades productivas de baja productividad, alta rotación y escasa vinculación con el mercado formal.
La Magnitud de la Informalidad en Argentina
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) son contundentes. En el segundo trimestre de 2023, la tasa de empleo alcanzó el 44,6%, una de las más altas en años. Sin embargo, al analizar la composición de ese empleo, se observa que solo el 46,9% de los ocupados eran asalariados con descuento jubilatorio (registrados). Por otro lado, el 27,3% eran asalariados no registrados (“en negro”), y un 22,2% trabajaba por cuenta propia.
Dentro de la categoría de cuentapropistas, una gran proporción no son profesionales o emprendedores de altos ingresos, sino personas con baja calificación y remuneración. Según análisis de Jorge Paz (Conicet-IELDE) sobre datos de la EPH, el 92,5% de los cuentapropistas son considerados trabajadores informales. Sumando a estos los asalariados no registrados, la tasa total de trabajadores informales llegó al 47,6% a fines de 2022. Esto significa que casi la mitad de las personas con empleo se encontraban en situación de informalidad.
El ODSA-UCA corrobora esta realidad, indicando que en 2022 el 51% de la población ocupada se encontraba en situación de “subempleo inestable” (changas, trabajos temporarios, no remunerados, programas con contraprestación) o con “empleo regular pero precario” (sin afiliación a la seguridad social). La precariedad se traduce también en ingresos: el ingreso medio de los trabajadores informales fue un 48,9% inferior al de los trabajadores del sector privado registrado y un 39,3% menor que el de los trabajadores públicos en 2022.
Comparativa Regional en Latinoamérica
La informalidad es un fenómeno extendido en la región, pero Argentina presenta niveles significativos en comparación con algunos de sus vecinos. Según datos de la consultora Invecq, la tasa de informalidad en Argentina (estimada en 45%) es superior a la de Chile (27,4%), Uruguay (34%) y Brasil (38,5%). No obstante, se encuentra por debajo de países con tasas muy elevadas como Colombia (58,1%), Venezuela (58,3%), Paraguay (67,9%), Perú (68,1%), Ecuador (68,7%) y Bolivia (81,5%).
Evolución y Tendencias Recientes
El análisis de la evolución del empleo en los últimos años revela que el crecimiento de la ocupación ha estado fuertemente impulsado por la informalidad. Entre el cuarto trimestre de 2016 y el cuarto trimestre de 2022, se sumaron al mercado laboral casi 2,6 millones de personas. De ese total, solo el 25,5% fueron asalariados formales. El grueso del aumento provino de los cuentapropistas no profesionales (44,9%) y los asalariados no registrados (29,9%).
La tendencia se agudizó tras la pandemia. Si bien durante el confinamiento estricto el empleo informal cayó drásticamente (mientras el registrado se mantuvo relativamente estable por programas como el ATP y la prohibición de despidos), en la recuperación posterior (desde el tercer trimestre de 2020 hasta fines de 2022), casi 7 de cada 10 nuevos empleos generados fueron informales (asalariados no registrados y cuentapropistas no profesionales). De 3,5 millones de puestos creados en ese período, 2,4 millones fueron informales.
A pesar de las fluctuaciones, la informalidad laboral ha mostrado una notable persistencia en Argentina durante los últimos 15 años. Según un informe del IIEP-FCE-UBA, la tasa de informalidad (referida a asalariados sin registro en la seguridad social) se ha mantenido persistentemente alta, oscilando entre el 32% y el 35,7% en ese período, alcanzando el 36,4% de los asalariados a principios de 2024.

Factores que Impulsan la Informalidad
Las causas de la elevada y persistente informalidad son múltiples y complejas. Especialistas consultados coinciden en señalar varios factores clave:
- Altos Costos Laborales e Impositivos: Desde la perspectiva de las empresas, los costos no salariales (aportes a la seguridad social, ART, etc.) y la carga impositiva asociada al empleo formal son muy elevados. Un trabajo del BID de 2017 ubicó a Argentina como el país con mayor costo no salarial promedio por trabajador de América Latina y el Caribe (72% por encima del salario de bolsillo). Esto desincentiva la registración.
- Baja Productividad: La informalidad está muy asociada a actividades económicas de muy baja productividad, a menudo de subsistencia, donde la estructura de costos del empleo formal resulta inabordable.
- Falta de Control y Fiscalización: La ausencia de inspecciones más abarcativas y eficientes, así como penalidades menos fuertes y efectivas, permiten que la informalidad persista sin mayores consecuencias para quienes incumplen la normativa.
- Falta de Regímenes Especiales: Ciertos sectores de actividad con particularidades y niveles de informalidad muy altos (como el servicio doméstico o la construcción) podrían beneficiarse de regímenes especiales que faciliten la registración, aunque esto debe diseñarse cuidadosamente para no precarizar aún más.
- Preferencias de los Trabajadores: En algunos casos, aunque menos frecuentes, ciertos trabajadores pueden preferir la informalidad para no perder otros planes sociales o asignaciones familiares, aunque esto implica renunciar a derechos fundamentales.
Estos factores interactúan, creando un círculo vicioso donde la informalidad se reproduce, afectando tanto a la oferta (empresas/empleadores) como a la demanda (trabajadores).
Radiografía de la Informalidad: ¿Quiénes y Dónde?
La informalidad laboral no afecta a todos por igual. Un informe del IIEP-FCE-UBA detalla cómo se distribuye el empleo no registrado en Argentina:
Edad
Los jóvenes son los más afectados. Casi 6 de cada 10 trabajadores asalariados jóvenes (cercanos al 58%) no están cubiertos por la normativa laboral y la seguridad social. Esta tasa es significativamente superior al promedio general y refleja las dificultades que enfrenta este grupo para acceder a trabajos de calidad.
Género
Aunque la diferencia es menor, las mujeres presentan una tasa de informalidad ligeramente superior a la de los hombres (37,2% vs 34,2% en el primer trimestre de 2024). Esta mayor vulnerabilidad se agrava en ciertos sectores, especialmente el servicio doméstico, donde la informalidad femenina alcanza un alarmante 76%.
Nivel Educativo
Existe una relación inversa clara entre nivel educativo e informalidad. Los trabajadores con menor educación son mucho más propensos a estar en situación de informalidad. En el primer trimestre de 2024, la tasa de empleo no registrado para asalariados con educación universitaria completa fue del 15%, mientras que para aquellos que no terminaron la secundaria alcanzó el 54%. Quienes tienen menor nivel educativo tienen cuatro veces más probabilidades de ser informales.
Regiones y Sectores
La informalidad varía significativamente según la geografía y la actividad económica:
| Región | Tasa de Informalidad (aprox. 1T 2024) |
|---|---|
| Patagonia | 27% |
| Gran Buenos Aires (GBA) | 35,7% |
| Promedio Nacional (asalariados) | 36,4% |
| Noroeste (NOA) | ~44% |
| Noreste (NEA) | ~44% |
| Sector Económico | Tasa de Informalidad (aprox. 1T 2024) |
|---|---|
| Público | 9,4% |
| Financiero | 24,5% |
| Comercio | 45% |
| Construcción | 70% |
| Servicio Doméstico | 76% |
Las regiones del NOA y NEA son las más afectadas, mientras que la Patagonia y el GBA tienen tasas por debajo del promedio. Por sectores, la construcción y el servicio doméstico lideran la informalidad, mientras que el sector público y financiero tienen las tasas más bajas. El comercio, aunque con una tasa del 45%, concentra una gran cantidad de trabajadores informales debido a su tamaño.
Preguntas Frecuentes sobre el Trabajo Informal en Argentina
¿Qué derechos pierde un trabajador al estar en la informalidad?
Un trabajador informal no cuenta con los derechos básicos del empleo registrado: no tiene aportes jubilatorios (lo que afecta su futura jubilación), no tiene acceso a obra social (cobertura de salud), no acumula antigüedad ni derecho a vacaciones pagas, y no tiene protección ante despidos (indemnización).
¿Es legal el trabajo informal?
No. Mantener a un trabajador en la informalidad (sin registrarlo) es una evasión de las obligaciones laborales y fiscales por parte del empleador y constituye una infracción a la ley.
¿Hay ayuda estatal para trabajadores informales?
Históricamente, la ayuda estatal se ha concentrado en programas sociales o de empleo con contraprestación. En contextos específicos, como ocurrió en octubre y noviembre de 2023, se han implementado refuerzos económicos extraordinarios y temporales para trabajadores informales que no percibían ninguna otra asistencia, como fue el caso del refuerzo de $94 mil (en dos cuotas) anunciado por el entonces ministro de Economía.
¿Por qué las empresas no registran a sus empleados?
Las principales razones mencionadas por los especialistas son los altos costos laborales no salariales, las cargas impositivas elevadas y la baja productividad en ciertos sectores, que hacen que la estructura de costos del empleo formal sea difícil de afrontar.
¿La informalidad solo afecta a los asalariados?
No. Si bien una parte importante son asalariados “en negro”, la definición de informalidad también incluye a los trabajadores por cuenta propia de baja calificación y bajos ingresos, que no están registrados como autónomos o monotributistas y que, aunque “generen sus propios ingresos”, carecen de la estabilidad y protección de un empleo formal.
Conclusión
La informalidad laboral en Argentina es un fenómeno estructural y persistente que va más allá de las fluctuaciones económicas de corto plazo. Afecta a casi la mitad de la fuerza laboral y se concentra especialmente en jóvenes, mujeres (particularmente en el servicio doméstico), personas con bajo nivel educativo y en ciertas regiones y sectores económicos como la construcción y el comercio. Sus causas son multifacéticas, incluyendo los elevados costos laborales, la baja productividad en ciertas actividades y la falta de controles efectivos. Abordar la informalidad requiere un enfoque integral que considere políticas macroeconómicas, fiscales, laborales y de fiscalización para garantizar que más trabajadores puedan acceder a empleos dignos con plenos derechos laborales y protección social.
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