¿Qué es el trabajo para Dejours?

El Trabajo Según Dejours: Más Allá de la Tarea

23/02/2009

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Desde hace décadas, la forma en que entendemos el trabajo ha sido objeto de estudio y debate. Mientras las visiones tradicionales se centraban en la tarea como un proceso objetivo y medible, autores como Christophe Dejours han propuesto una mirada mucho más profunda y centrada en la experiencia subjetiva del trabajador. Este artículo se sumerge en la perspectiva de Dejours y otros pensadores para comprender qué significa realmente trabajar, más allá de la simple ejecución de tareas prescritas.

¿Qué aprendemos del sufrimiento del trabajo?
Job respondió a su sufrimiento con gran fe . Su historia y su respuesta nos plantean una pregunta muy importante: ¿Cómo responderás cuando tu mundo se derrumbe? ¿Te atreverás a elegir la fe? Si eliges la fe, la batalla contra el sufrimiento está lejos de terminar.

La Psicología del Trabajo, en sus inicios a principios del siglo XX, tendió a ver el trabajo industrial como algo dado, definido por el empresario o el ingeniero, y ejecutado por el trabajador en función de su aptitud y motivación. Las tareas eran vistas principalmente como de ejecución, mientras que la concepción quedaba en manos de otros. Este enfoque llevó a que la disciplina analizara puestos y variables individuales, pero desatendiera el proceso mismo del trabajo, su construcción interna y subjetiva por parte de quien lo realiza.

Incluso desarrollos importantes como los estudios de Hawthorne, aunque ampliaron el campo para incluir lo social y las relaciones humanas, mantuvieron el trabajo como un contexto al cual las personas se adaptan. La creatividad y la espontaneidad se relegaron al ámbito interpersonal y la organización informal, vista a veces como un amortiguador o incluso una restricción a la eficiencia formal. Esto sentó las bases para enfoques gerencialistas que priorizaron la gestión de las relaciones humanas y la “psicopolítica” (el manejo de la voluntad de las personas) por encima del “trabajo real” (la actividad dirigida a los objetivos concretos de la organización), como critica Abraham Zaleznik. Esta desviación del foco en la tarea real, según Zaleznik, lleva a gerentes que evitan conflictos, promueven rituales vacíos y desincentivan la expresión de la energía agresiva necesaria para el dominio de las tareas, desplazándola hacia el control de las personas. Esto no solo disminuye la efectividad organizacional sino que frustra al individuo al impedir el reconocimiento del trabajo efectivo.

La crítica a esta desatención al trabajo como actividad no es nueva. Karl Marx ya destacaba el lado subjetivo al comparar la abeja con el arquitecto: este último construye en la imaginación antes que en la realidad. Autores más recientes, como Stephen Barley y Gideon Kunda, también han abogado por un retorno al estudio concreto y detallado del trabajo para revitalizar la teoría de la organización. Ellos sostienen que la definición de roles y la estructura organizacional deben anclarse en el estudio de las interacciones y acciones directas en el trabajo. Elliott Jaques, desde la perspectiva de Tavistock, también enfatizó que los roles se definen por el descarte o exclusión de conductas y los límites dentro de los cuales los individuos pueden actuar, lo cual es crucial para el análisis del trabajo.

El contrato de trabajo, a diferencia de un contrato de compraventa, no transfiere un objeto fijo sino una fuerza de trabajo “viva”, cuya concreción depende de la disposición subjetiva del trabajador y de la interacción con el empleador o gerente, como señala Claus Offe. Esta interacción debe centrarse en la tarea para que el gerente pueda agregar valor. Cuando la comunicación sobre la concepción y ejecución de la tarea se bloquea, se impide esta colaboración.

La Psicodinámica del Trabajo, fundada por Christophe Dejours, surge precisamente como una respuesta a esta desatención, proponiendo un análisis psicodinámico de los procesos subjetivos e intersubjetivos movilizados por las situaciones laborales. Su objeto de estudio es el conflicto entre el sujeto y la organización del trabajo que le es ajena.

La Distinción Fundamental de Dejours: Tarea Prescrita vs. Trabajo Real

Uno de los pilares de la teoría de Dejours, heredado de la ergonomía francesa, es la distinción entre el trabajo prescripto (la tarea, los objetivos a alcanzar tal como los define la organización) y el trabajo real (la actividad, lo que el trabajador efectivamente hace para alcanzar esos objetivos). Dejours subraya que la definición prescripta es intrínsecamente insuficiente; el trabajador debe realizar ajustes, iniciativas, ingenio e incluso transgresiones para que el proceso no se paralice. A esto último se refiere como “el trabajar”, la parte subjetiva y viviente del trabajo.

El Sufrimiento como Punto de Partida

La confrontación de la persona con lo real del trabajo es, según Dejours, experimentada primero y de forma inevitable como sufrimiento. Lo real del trabajo es aquello que resiste a la simbolización, aquello para lo cual las técnicas y procedimientos previstos no son suficientes. Incluye lo material, lo social (relaciones de poder, género) y lo real de sí mismo (pérdida de control, error, acto fallido). Este encuentro con la resistencia de lo real se vive corporalmente, es una experiencia afectiva de falla y frustración.

Esta vivencia de sufrimiento, inicialmente pasiva, es, paradójicamente, el punto de partida para el despliegue de la subjetividad. Es al intentar superar las resistencias de lo real que la subjetividad se transforma, se incrementa y se revela a sí misma. Dejours utiliza la palabra inteligencia para referirse a la capacidad de afrontar exitosamente lo real, pero la entiende no como algo puramente intelectual, sino como un “modo de compromiso de la personalidad en la realización de tareas”. Esta inteligencia se desarrolla solo a través de la acción y la confrontación persistente con lo real.

¿Cómo fue la vida y el sufrimiento del trabajo?
Job, un hombre justo y temeroso de Dios, experimentó severas pruebas y aflicciones. Perdió todas sus propiedades, sus hijos murieron y sufrió una gran agonía física . En medio de su sufrimiento, Job recibió la visita de tres amigos. Aunque estos intentaron consolarlo, lo acusaron de transgresión.

Organización, Defensas y Reconocimiento

La posibilidad de que la subjetividad se despliegue en el trabajo depende crucialmente de la organización. Si la estructuración de las tareas permite la comunicación sobre la concepción del trabajo entre trabajadores y jerarquía, se crea un espacio para el despliegue subjetivo. Si la organización busca reducir al mínimo el margen de acción del trabajador y desconoce su contribución subjetiva (como ocurre con la psicopolítica), la relación está bloqueada y solo queda margen para la adaptación al sufrimiento.

En sus estudios de Psicopatología del Trabajo, Dejours describió ampliamente las modalidades de adaptación al sufrimiento y las defensas que los trabajadores desarrollan, incluyendo las ideologías defensivas del oficio (como la negación del miedo en trabajadores de la construcción). Estas defensas permiten la supervivencia psíquica pero a costa de un empobrecimiento subjetivo.

Por el contrario, cuando la organización reconoce el trabajo del trabajador como de concepción, no solo de ejecución, y acepta su innovación y propuestas de cambio, está reconociendo la aplicación de su subjetividad. Esta posibilidad es habilitada por los directivos o gerentes que promueven la cooperación (la actividad colectiva de producir reglas de trabajo) a través de la deliberación centrada en el trabajo. Es en este espacio de colaboración donde el trabajo puede ser estructurante para la salud mental. La circulación de la comunicación sobre las tareas, especialmente aquellas invisibles por sus componentes subjetivos, permite su visibilidad y, con ello, la valoración y el reconocimiento.

El reconocimiento, según Dejours, tiene dos vertientes: la objetiva (referente a la eficacia del trabajo) y la subjetiva (asociada a su calidad y creatividad). Ambas confieren al trabajador un lugar válido en la comunidad y posibilitan la sublimación en el trabajo, transformando la energía pulsional (vinculada al sufrimiento y las defensas) en creación valorada socialmente. Dejours critica prácticas de gestión como la evaluación cuantitativa del rendimiento y el estímulo a la competencia interna, ya que desvían la energía de la calidad del trabajo hacia la preparación de informes o la vigilancia de otros, frustrando el reconocimiento real.

Ampliando la Mirada: Yves Clot y Elliott Jaques

La perspectiva de Dejours ha sido enriquecida por otros autores. Yves Clot, influenciado por Vygotsky, profundiza la distinción entre tarea prescripta y actividad real al añadir el concepto de actividad no realizada. Esta actividad no realizada (lo pensado, lo descartado, lo intentado, lo fracasado) forma parte de lo real del trabajo y constituye un recurso potencial para la reflexión y el desarrollo. Clot enfatiza que la salud reside en movilizar los recursos de todas las situaciones vividas. Para Clot, el trabajo es una “actividad forzada” (Wallon), creadora de objetos útiles, disciplinada, que implica una despersonalización ambigua: puede ser dominación o realización subjetiva a través de la relación con otros.

La función psicológica del trabajo, según Clot, reside en la separación entre las “preocupaciones” personales y las “ocupaciones” sociales. Al tener que actuar en el universo de los demás y regular la propia acción en el espejo de otros, el trabajador aprende a tomarse a sí mismo como sujeto y objeto, tomando conciencia de su persona. Esto lo inserta en la sociedad, le da un lugar y puede liberarlo de normas rígidas. Clot concuerda con Marie Jahoda en que el empleo, incluso en trabajos poco placenteros, tiene consecuencias latentes que vinculan a la persona con la realidad y la comunidad humana, como ya señalaba Freud.

Clot introduce el concepto de género profesional: un repertorio flexible y en construcción de expectativas compartidas sobre cómo actuar en un oficio. Es un tercer término entre lo prescrito y lo real, ofreciendo recursos y restricciones que ayudan a afrontar lo inesperado. Permite evaluar la acción propia e ajena según criterios consensuales e impersonales. Los estilos individuales son el retrabajo de los géneros en la acción. El enfoque de Clot, más centrado en la acción para transformar el trabajo, complementa la visión de Dejours.

Elliott Jaques, desde una perspectiva psicoanalítica kleiniana y del Instituto Tavistock, también se centró en el análisis del trabajo, distinguiendo el contenido prescripto del contenido discrecional. El contenido discrecional es aquel en el que se espera que el trabajador aplique su propio criterio. Mientras lo prescripto es controlable por estándares objetivos y requiere conocimiento preciso (digital), lo discrecional solo puede evaluarse una vez completada la tarea, requiere estándares internos basados en la experiencia (analógico) y exige al gerente rehacer mentalmente el proceso del trabajador. Jaques asimila el contenido discrecional al inconsciente, señalando que el trabajo como juicio y toma de decisiones es un proceso inconsciente.

¿Qué es el trabajo para Dejours?
Para Dejours la primera experiencia del trabajar es el sufrimiento, que impulsa defensas para adaptarse a él, pero que, al mediar reconocimiento de la organización, puede trasmutarse en trabajo vivo con sublimación. Clot reconoce alternativas más variadas, a partir del trabajar y de su función psicológica.

Jaques define el trabajo como “el ejercicio del criterio dentro de límites externamente prescriptos para alcanzar un objetivo que pueda ser probado en la realidad, manteniendo una continua elaboración de la ansiedad concomitante”. En el trabajo asalariado, los límites son fijados por el empleador y hay una remuneración. Jaques ve lo prescripto como un marco (objetivos, medios prescriptos, medios discrecionales), permitiendo distinguir lo obligatorio de lo recomendable. La aplicación del criterio discrecional es lo que genera la ansiedad y se asocia con el peso de la responsabilidad. Jaques propuso medir esta responsabilidad mediante el “tiempo máximo de discreción” (el tiempo que debe esperar el trabajador para saber el resultado de su decisión) y lo relacionó con la remuneración equitativa. A diferencia de Dejours, que niega la cuantificación del trabajo subjetivo, Jaques defiende un método para medir el valor que las personas atribuyen al trabajo, argumentando que la remuneración es parte de la definición del puesto.

Comparando las Perspectivas

Aunque con diferencias teóricas y metodológicas, Dejours, Clot y Jaques convergen en la importancia central de la experiencia subjetiva en el trabajo, la necesidad de iniciativa por parte del trabajador y el rol del reconocimiento. Sin embargo, difieren en aspectos clave:

ConceptoDejoursClotJaques
Visión del TrabajoActividad subjetiva y viviente, confrontación con lo real.Actividad forzada socialmente, despersonalización/realización.Ejercicio del criterio dentro de límites, elaboración de ansiedad.
Punto de PartidaSufrimiento (experiencia corporal de falla).Actividad real y no realizada (potencial de conflicto/recurso).Ansiedad (inherente a la toma de decisiones).
Rol de la Subjetividad/CreatividadDespliegue para superar lo real (inteligencia).Retrabajo de géneros, construcción del sí mismo (estilo).Aplicación del criterio discrecional (proceso inconsciente).
Influencia OrganizacionalPuede bloquear (defensas) o habilitar (reconocimiento, sublimación) a través de la comunicación y cooperación.Define tarea prescripta, ofrece géneros profesionales. La transformación pasa por la tarea.Fija límites prescriptos, define contenidos discrecionales. Relación jefe-subordinado crucial para evaluación y modificación.
Cuantificación del ValorNiega la posibilidad (esencialmente subjetivo).No se centra en la cuantificación.Propone un método (tiempo máximo de discreción) basado en la ansiedad asociada al criterio.

Mientras Dejours sitúa el sufrimiento como el afecto central en la confrontación inicial, Jaques habla de ansiedad, que puede tener tonos placenteros o penosos. Dejours enfatiza la implicación del cuerpo, algo que Jaques no explora a fondo. Las ideas de Clot sobre géneros y estilos profesionales enriquecen el análisis de los elementos discrecionales de las tareas identificados por Jaques.

La relación jerárquica, según Jaques, requiere que jefe y subordinado compartan un género profesional (forma de usar el criterio) y que la organización reconozca la autoridad del jefe para modificar prescripciones. Esto permite la colaboración y mejora. El reconocimiento, para Jaques, también se expresa en la remuneración equitativa, un aspecto que Dejours y Clot abordan desde la necesidad de visibilizar el trabajo para su valoración.

Aplicaciones Prácticas y Futuro de la Disciplina

Poner el foco en el trabajo real y la experiencia subjetiva tiene importantes implicaciones prácticas para la Psicología del Trabajo y las Ciencias Sociales. Significa, en la teoría y la enseñanza, centrarse más en la persona y su conexión con la realidad del trabajo que en la interacción de variables abstractas. En la práctica organizacional, implica dirigir la atención al trabajo concreto y a las interacciones fundamentales que lo constituyen.

Para Bendassolli, siguiendo a Clot, es crucial evitar la retórica del sufrimiento que a menudo presenta al trabajador como frágil, y en cambio, reconocerlo como un sujeto de acción, capaz de iniciativa y responsabilidad. Esto se traduce en prácticas que convocan la participación del trabajador, preguntando por sus opciones y preferencias en lugar de ofrecer soluciones cerradas.

En cualquier aplicación de la Psicología del Trabajo (selección, capacitación, evaluación, análisis de problemas), un análisis cuidadoso de los puestos, partiendo del marco prescripto (objetivos, medios prescriptos, medios discrecionales) y su influencia en el rol impersonal del trabajador, es fundamental. Esto es más revelador que centrarse solo en variables individuales o comunes a una profesión. El ejemplo del estudio sobre salud mental en profesionales de Cuidados Intensivos ilustra cómo el análisis del marco de desempeño específico de cada unidad puede ser clave para entender las diferencias en la incidencia de trastornos.

La definición de puestos, basada en las prescripciones, determina el margen de discreción y cómo se vive el trabajo. Este margen puede ser adecuado o restrictivo, y puede facilitar o dificultar la cooperación a través del género profesional compartido. Integrar los enfoques de Dejours, Clot y Jaques, junto con otras metodologías de análisis y diseño de puestos, permite una comprensión más rica y multifacética de la experiencia laboral y orienta intervenciones más efectivas para mejorar el trabajo y el bienestar de quienes lo realizan.

Preguntas Frecuentes

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre la visión del trabajo desde estas perspectivas:

  1. ¿Cuál es la diferencia clave entre trabajo prescripto y trabajo real según Dejours?
    El trabajo prescripto es la tarea definida formalmente por la organización (objetivos, procedimientos). El trabajo real es la actividad efectiva que el trabajador realiza para cumplir la tarea, incluyendo las iniciativas, ajustes e ingenio necesarios para superar los obstáculos de lo real.
  2. ¿Por qué Dejours considera el sufrimiento como el punto de partida del trabajo?
    El sufrimiento surge de la confrontación inicial con lo real del trabajo, aquello que resiste las técnicas y planes previstos. Es una experiencia afectiva y corporal de falla que impulsa al trabajador a movilizar su subjetividad para superar la resistencia.
  3. ¿Qué papel juega el reconocimiento en la teoría de Dejours?
    El reconocimiento (objetivo por la eficacia, subjetivo por la calidad/creatividad) es crucial porque visibiliza la parte subjetiva e invisible del trabajo real. Permite que el trabajador se sienta valorado, integre su identidad en el trabajo y posibilita la sublimación.
  4. ¿Cómo complementa Yves Clot la visión de Dejours?
    Clot añade el concepto de "actividad no realizada" como parte de lo real y fuente de recursos. Introduce los géneros profesionales como marcos de referencia flexibles y en construcción, y enfatiza la función psicológica del trabajo en la construcción del sí mismo a través de la interacción social.
  5. ¿Qué significa el contenido discrecional para Elliott Jaques?
    Es la parte del trabajo donde se espera que el trabajador aplique su propio criterio y tome decisiones dentro de ciertos límites. Jaques lo asocia con la responsabilidad y la ansiedad, y propone que su "tiempo máximo de discreción" puede usarse para medir el valor del puesto.
  6. ¿Dejours y Jaques están de acuerdo en la cuantificación del trabajo?
    No. Dejours niega que el trabajo subjetivo pueda ser cuantificado objetivamente. Jaques, aunque reconoce su naturaleza subjetiva (ligada al criterio y la ansiedad), propone un método (tiempo de discreción) para medir el valor que las personas atribuyen a los distintos niveles de trabajo, vinculándolo a la remuneración equitativa.
  7. ¿Cómo influye la organización en la experiencia del trabajador según estas teorías?
    La organización define las tareas y sus límites (lo prescripto), lo que puede restringir o habilitar el despliegue subjetivo (Dejours, Jaques). Su estructura de comunicación y la promoción de la cooperación o la competencia impactan directamente en la posibilidad de reconocimiento y en la salud mental (Dejours). También ofrece los marcos de los géneros profesionales (Clot).

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