07/04/2021
La conclusión es, a menudo, una de las secciones más subestimadas al redactar un trabajo, ya sea una extensa disertación académica o un conciso escrito judicial. Sin embargo, su papel es fundamental: es el cierre que ata todos los cabos, el punto final que deja la última impresión en el lector o el receptor. En el ámbito del Derecho, donde la precisión y la claridad son primordiales, una conclusión bien elaborada no es solo deseable, es esencial para el éxito.

La conclusión actúa como el eco final de tu argumento o investigación. Es tu oportunidad para recordar por qué tu trabajo es importante, qué has descubierto y qué significa todo ello. Descuidar esta parte es como correr una carrera y no cruzar la línea de meta con determinación.
La Conclusión en Tesis y Disertaciones de Derecho
En el contexto académico, especialmente en una disertación de Derecho, la conclusión no es simplemente un resumen rápido. Requiere una planificación cuidadosa y detallada. Sin esta planificación, corres el riesgo de repetirte sin aportar valor adicional o, peor aún, quedarte sin ideas relevantes que ofrecer después de cientos de páginas de desarrollo.
Aunque suele ser una de las secciones más cortas, su función es vital: completar el círculo que comenzó con la introducción. De hecho, a menudo no podrás finalizar la redacción de tu introducción hasta que hayas definido qué incluirás en tu conclusión. Esto se debe a que la conclusión debe responder a las preguntas o hipótesis planteadas inicialmente y abordar los temas introducidos al principio. Si introduces nuevas cuestiones en la conclusión que no fueron identificadas en la introducción, rompes la coherencia del trabajo.
Los principios para una conclusión de disertación de Derecho son similares a los que habrías seguido en ensayos anteriores durante tus estudios. Debes resumir tu pregunta de investigación, recordar brevemente al lector lo que se llevó a cabo (la metodología, el alcance del estudio) y, crucialmente, qué ha emergido de tus hallazgos.
Además de resumir, la conclusión de una disertación es una excelente oportunidad para sugerir futuras líneas de investigación. Esto es particularmente relevante si has utilizado una metodología socio-legal, donde los resultados a menudo abren nuevas vías para explorar la interacción entre el Derecho y la sociedad.
El Estilo y Contenido de una Conclusión Académica
El estilo de tu conclusión puede estar influenciado por la metodología que hayas utilizado en tu investigación. Sin embargo, hay elementos comunes que deben estar presentes. Necesitas sintetizar tus hallazgos clave y discutir las posibles conexiones o implicaciones entre ellos. Es imprescindible referirte de nuevo a tu pregunta de investigación principal, mostrando cómo tus hallazgos la responden.
Asimismo, es valioso relacionar tus propios hallazgos con los de estudios publicados relevantes que hayas revisado en tu marco teórico o estado del arte (literature review). Esto contextualiza tu trabajo dentro del conocimiento existente y subraya su contribución.

La sección de conclusión de tu disertación de Derecho se verá enormemente mejorada por una redacción concisa y clara. Aunque no siempre se pueden usar listados o subtítulos internos en el formato final, la organización mental que te permite estructurar tus puntos con estos elementos te ayudará a mantener el foco. Debes ser implacable con lo que incluyes. Concéntrate en dos aspectos principales: el significado de tu trabajo y cualquier recomendación para futuras investigaciones.
El Significado de tu Trabajo y Limitaciones
Al considerar el significado de tu trabajo, limítate a exponer solo dos o tres puntos fundamentales. Selecciona aquellas partes de tu investigación que son esenciales, que tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión del tema o que sugieren cómo futuras investigaciones podrían mejorar aún más nuestra comprensión.
Si has identificado alguna limitación en tu propio estudio, es crucial que las expongas claramente. Por ejemplo, si realizaste una investigación de Derecho 'dogmático' (black-letter research), ¿de qué manera estuviste limitado en cuanto a las fuentes revisadas? Si tu disertación tiene un contexto socio-legal, ¿de qué manera estuviste restringido en términos de tu 'muestra' o acceso a datos?
Explica cómo tu interpretación de los hallazgos se relaciona con tus propias suposiciones teóricas que habrías esbozado anteriormente. ¿Qué perspectivas particulares ha proporcionado tu trabajo? Discute cualquier implicación más amplia que tus hallazgos puedan tener.
Tu conclusión debe seguir coherentemente la evidencia extrapolada de tu investigación. No caigas en la tentación de entrar en especulaciones, predicciones o moralizaciones. Evita expresar opiniones personales a menos que se te pida específicamente que lo hagas (por ejemplo, en recomendaciones de política legal si tu metodología lo permite).
Puedes considerar finalizar con una cita, algo de lo que el Derecho en general rara vez carece. Si decides hacerlo, asegúrate de que sea corta y relevante para tu tema y tus hallazgos.
Es fundamental que verifiques los requisitos específicos de tu institución. Algunas pueden exigirte que hagas recomendaciones prácticas derivadas de tus hallazgos. Si este es el caso, asegúrate de que estas recomendaciones estén firmemente basadas en tu investigación y evita la tentación de inventarlas.
Las Conclusiones en el Proceso Judicial
Más allá del ámbito académico, el término "conclusiones" tiene un significado crucial en el proceso judicial. Las conclusiones son un trámite esencial para el desarrollo y la resolución de un pleito. Constituyen la oportunidad final para que los litigantes valoren el resultado de la prueba practicada y para ilustrar al juez acerca de la misma.

Durante esta fase, las partes le indican al juzgador cómo y por qué la prueba ha servido para reforzar sus posiciones y argumentos iniciales. Es el momento de tejer un relato coherente que conecte la teoría del caso con los hechos probados.
Sin embargo, este trámite está amenazado por múltiples tentaciones a las que la práctica forense no es ajena. La principal es que las partes pueden tratar de aprovechar este momento para intentar dar la vuelta a la prueba que les ha sido desfavorable en lugar de simplemente comentar cuál ha sido su resultado objetivo. El objetivo es valorar la prueba ya existente, no introducir nuevos hechos o argumentos que no se desprendan directamente de lo actuado.
Existe, además, un problema de inseguridad jurídica respecto a la práctica de las conclusiones, especialmente en procedimientos como el juicio verbal. La Ley procesal no siempre es lo bastante clara al respecto, lo que a menudo deja a los justiciables y a los propios profesionales del Derecho ante la duda de cómo se desarrollará exactamente esta fase en su caso particular.
Idealmente, las conclusiones en un juicio deben ser un ejercicio de síntesis y argumentación basado en la prueba. Deben exponer cómo los elementos probatorios (testigos, documentos, peritajes, etc.) confirman los hechos en los que se basa la demanda o la contestación, y cómo estos hechos, a su vez, se subsumen en las normas jurídicas aplicables para fundamentar la petición final (estimación o desestimación).
Se aboga, por tanto, por la necesaria práctica de este trámite, acompañado de una correspondiente aclaración legislativa que disipe las dudas existentes, especialmente en el juicio verbal. La claridad en este punto del procedimiento es vital para garantizar la seguridad jurídica y permitir que las partes ejerzan adecuadamente su derecho de defensa, presentando al juez un panorama completo y fundamentado de su caso a la luz de la prueba.
Elementos Comunes y Diferencias Clave
Aunque la conclusión de una disertación y las conclusiones en un proceso judicial operan en esferas distintas (académica vs. práctica), comparten un propósito fundamental: ser el cierre argumentativo basado en lo expuesto o probado previamente. Ambas requieren una síntesis rigurosa y la capacidad de conectar los elementos desarrollados a lo largo del trabajo o el juicio con la tesis central o la pretensión final.
La principal diferencia radica en su audiencia y propósito inmediato. La conclusión académica busca demostrar la contribución al conocimiento y sugerir futuras investigaciones, dirigiéndose a un tribunal evaluador y a la comunidad académica. Las conclusiones judiciales buscan persuadir a un juez de la solidez de una pretensión basándose en la prueba, dirigiéndose directamente al decisor del caso.

En ambos casos, la efectividad de la conclusión reside en su capacidad para ser concisa, clara y directamente relevante para el objetivo principal del trabajo o el litigio. Evitar la divagación, la repetición innecesaria y la introducción de elementos extemporáneos es crucial.
Preguntas Frecuentes sobre Conclusiones Legales
¿Cuál es el objetivo principal de una conclusión en un trabajo de Derecho (académico o judicial)?
En ambos casos, el objetivo principal es cerrar el trabajo o la argumentación, sintetizando los puntos clave o los hallazgos de la prueba, relacionándolos con la pregunta inicial (académica) o la pretensión (judicial), y destacando su significado o implicaciones.
¿Qué extensión debe tener una conclusión?
En trabajos académicos como disertaciones, suele ser una de las secciones más cortas, a menudo representando un porcentaje pequeño del total. En procesos judiciales, la extensión puede variar según la complejidad del caso y las normativas procesales, pero la concisión es siempre valorada.
¿Puedo incluir mi opinión personal en la conclusión?
En trabajos académicos, generalmente no, a menos que la metodología (por ejemplo, socio-legal con recomendaciones de política) lo permita específicamente y se base en la evidencia. En procesos judiciales, las conclusiones deben basarse estrictamente en la valoración de la prueba y la aplicación del Derecho, no en opiniones personales del abogado.
¿Qué debo evitar al redactar una conclusión?
Debes evitar introducir nueva información o argumentos que no hayan sido tratados previamente en el cuerpo del trabajo o probados en el juicio. También debes evitar la especulación, las predicciones sin base, la moralización y la repetición excesiva.
¿Cómo aseguro que mi conclusión sea efectiva?
Planifícala cuidadosamente desde el principio, asegúrate de que responda a la introducción o la pretensión inicial, sintetiza tus puntos clave de manera clara y concisa, y enfócate en el significado o las implicaciones de tus hallazgos o de la prueba practicada.
Consejos Finales para una Conclusión Poderosa
Ya sea que estés cerrando una extensa investigación académica o presentando tus argumentos finales ante un juez, la conclusión es tu última palabra. Asegúrate de que sea memorable por las razones correctas: su claridad, su capacidad para resumir y su poder para enfatizar la importancia de lo que has presentado. Una conclusión bien redactada no solo resume, sino que también resuena, dejando una impresión duradera y fortaleciendo el impacto general de tu trabajo en el complejo y exigente mundo del Derecho.
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