¿Qué pasa si una persona abandona su puesto de trabajo?

Consecuencias de Abandonar tu Puesto

03/07/2025

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Dejar un trabajo es una decisión importante que debe tomarse con conocimiento de causa, especialmente si se decide hacerlo de forma abrupta. Una de las situaciones que genera más dudas es qué ocurre legal y económicamente cuando un trabajador simplemente deja de acudir a su puesto sin previo aviso. Esta figura, conocida como abandono del puesto de trabajo, tiene implicaciones muy distintas a las de una baja voluntaria comunicada formalmente y, a diferencia de esta última, no está explícitamente regulada en el Estatuto de los Trabajadores, sino que ha sido definida y desarrollada a lo largo del tiempo por la jurisprudencia de los tribunales.

¿Qué pasa si me denuncian por abandono de persona?
La pena será de reclusión o prisión de tres a seis años, si a consecuencia del abandono resultare un grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima.

El abandono de puesto se caracteriza fundamentalmente por la falta de comunicación. El trabajador, de manera unilateral, decide no continuar prestando sus servicios y, crucialmente, no informa a la empresa de su decisión ni de sus motivos. Esta ausencia prolongada e injustificada, que denota una clara voluntad de romper el vínculo laboral, es lo que diferencia esta figura de una simple falta de asistencia puntual, que, aunque también puede ser sancionable, no implica necesariamente el deseo de poner fin a la relación contractual.

Entender las consecuencias de esta acción es vital para cualquier trabajador que se plantee dejar su empleo, ya que las repercusiones pueden ser significativas, afectando desde el derecho a recibir prestaciones por desempleo hasta la forma en que se liquida el finiquito e incluso la posibilidad de reincorporarse al puesto.

Índice de Contenido

¿Qué es Exactamente el Abandono del Puesto de Trabajo?

Como mencionamos, el concepto de abandono de puesto no aparece como tal en la legislación laboral española, pero la doctrina y la jurisprudencia lo han definido para dar respuesta a esta situación práctica. Se considera abandono cuando un trabajador se ausenta de su puesto de forma continuada y sin justificación, con la intención inequívoca de no regresar y de extinguir la relación laboral que le une a la empresa. La clave aquí es la intención del trabajador de poner fin al contrato, manifestada a través de su conducta (la ausencia prolongada sin comunicación).

No existe un número mágico de días de ausencia que automáticamente se considere abandono. Lo que los tribunales valoran es si la actitud del trabajador (la falta de asistencia, la falta de comunicación, el tiempo transcurrido) demuestra claramente su voluntad de no seguir trabajando. Una o dos faltas injustificadas suelen considerarse faltas leves o graves que pueden dar lugar a sanciones, pero no necesariamente a un abandono. Sin embargo, varias ausencias consecutivas sin explicación, especialmente si la empresa intenta contactar con el trabajador sin éxito, suelen interpretarse como abandono.

Es fundamental distinguir esto de otras situaciones, como una incapacidad temporal (baja médica), una excedencia o incluso una baja voluntaria formalmente comunicada. En todos estos casos, existe algún tipo de justificación o comunicación a la empresa sobre la ausencia o la voluntad de finalizar la relación laboral.

Abandono de Puesto vs. Baja Voluntaria: Diferencias Cruciales

A menudo se confunden, pero el abandono del puesto de trabajo y la baja voluntaria son figuras legalmente distintas con consecuencias muy diferentes para el trabajador. La principal diferencia radica en la comunicación y la formalidad del proceso.

La baja voluntaria es la decisión del trabajador de rescindir su contrato de trabajo, comunicada formalmente a la empresa, generalmente por escrito y respetando un periodo de preaviso (usualmente 15 días, aunque puede variar según convenio colectivo o contrato). Durante este preaviso, el trabajador sigue acudiendo a su puesto y prestando servicios.

El abandono, por el contrario, implica dejar de ir a trabajar sin previo aviso y sin comunicación formal alguna a la empresa sobre la decisión de no continuar.

Veamos las diferencias clave en una tabla comparativa:

AspectoAbandono del PuestoBaja Voluntaria
Comunicación a la EmpresaNo existeSí, formal y por escrito
PreavisoNo se respetaSe debe respetar (usualmente 15 días)
Intención de Romper VínculoImplícita en la conducta (ausencia)Explícita en la comunicación
Derecho a Prestación por Desempleo (Paro)No se tiene derechoNo se tiene derecho, salvo excepciones (ej. fin de contrato posterior)
FiniquitoSe cobra, pero sin el importe del preaviso (si aplicase)Se cobra íntegro, incluyendo el preaviso trabajado o descontando si no se cumple
Indemnización por DespidoSe pierde el derecho si hay despido disciplinarioNo aplica (es una decisión del trabajador)
Derecho a RetractarseSe pierdeSe mantiene durante el periodo de preaviso
Terminación del ContratoRequiere un despido disciplinario por parte de la empresaSe extingue por decisión del trabajador en la fecha indicada en el preaviso

Graves Consecuencias para el Trabajador

Decidir abandonar el puesto de trabajo sin más, aunque pueda parecer la opción más sencilla en el momento, tiene repercusiones muy negativas para el trabajador. Las más importantes son:

Pérdida del Derecho a la Prestación por Desempleo (el Paro)

Esta es quizás la consecuencia más significativa para muchos trabajadores. El acceso a la prestación por desempleo está condicionado a que la situación de desempleo sea involuntaria. Al abandonar el puesto de trabajo, el trabajador está extinguiendo la relación laboral por su propia voluntad, aunque sea de forma tácita a través de su conducta. Por lo tanto, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) considerará que no se cumple el requisito de involuntariedad y denegará la solicitud de paro.

En el caso de una baja voluntaria formal, ocurre exactamente lo mismo: tampoco se tiene derecho al paro. La única diferencia, como se menciona en la información proporcionada, es que si tras una baja voluntaria el trabajador encuentra otro empleo y este finaliza por causas ajenas a su voluntad (como fin de contrato temporal o despido objetivo o disciplinario), sí podría tener derecho al paro, computando las cotizaciones del trabajo anterior y el último.

Impacto en el Finiquito

El finiquito es la liquidación de las cantidades pendientes de pago al trabajador al finalizar la relación laboral. Incluye conceptos como el salario por los días trabajados en el mes, las vacaciones generadas y no disfrutadas, y las pagas extra prorrateadas o pendientes de abono. El trabajador que abandona su puesto tiene derecho a recibir su finiquito por estos conceptos.

Sin embargo, una diferencia clave respecto a la baja voluntaria con preaviso es que, en el abandono, el trabajador no ha respetado el periodo de preaviso legal o pactado. La empresa, en este caso, tiene derecho a descontar del finiquito la cuantía correspondiente a los días de preaviso incumplidos. En la baja voluntaria, si no se cumple el preaviso, también se descuenta; pero si se cumple, no solo no se descuenta, sino que los días trabajados durante el preaviso se incluyen en el salario del finiquito.

Pérdida del Derecho a Indemnización

En una extinción de contrato por decisión del trabajador (abandono o baja voluntaria), no existe derecho a indemnización. La indemnización es una compensación económica que la empresa paga al trabajador en ciertos tipos de despidos (objetivo, improcedente) o extinciones contractuales (como fin de contrato temporal o despido colectivo), pero no cuando es el trabajador quien decide marcharse.

Además, si el abandono deriva en un despido disciplinario por parte de la empresa (como suele ocurrir), este tipo de despido, si es procedente, tampoco genera derecho a indemnización.

Pérdida del Derecho a Retractarse

Una vez que la empresa considera que ha habido un abandono efectivo y procede a la extinción del contrato (generalmente a través de un despido disciplinario), el trabajador pierde cualquier derecho a cambiar de opinión y querer regresar a su puesto. En una baja voluntaria, durante el periodo de preaviso, el trabajador sí que suele tener la posibilidad de retractarse, siempre que la empresa no haya cubierto ya el puesto o haya iniciado trámites irreversibles para cubrirlo.

¿Cuándo te pueden aplicar abandono de trabajo?
El abandono del cargo se produce cuando un empleado público sin justa causa: No reasume sus funciones al vencimiento de una licencia, permiso, vacaciones, comisión, o dentro de los treinta (30) días siguientes al vencimiento de la prestación del servicio militar.

El Proceso Desde la Perspectiva de la Empresa

El abandono del puesto no extingue el contrato de trabajo de forma automática e inmediata. Cuando un trabajador deja de acudir a su puesto sin avisar, la empresa se encuentra ante una situación de ausencia injustificada. La empresa tiene la obligación de intentar contactar con el trabajador para conocer el motivo de su ausencia y si tiene intención de reincorporarse. Esta comunicación es importante para la empresa para poder argumentar posteriormente que la ausencia constituye un abandono y no otra cosa (como una enfermedad de la que no ha podido avisar, por ejemplo).

Si, tras intentar contactar sin éxito y transcurrido un tiempo prudencial (que, como dijimos, no está fijado por ley pero que debe ser suficiente para demostrar la voluntad de no regresar), la empresa llega a la conclusión de que la ausencia responde a una decisión voluntaria del trabajador de poner fin a la relación laboral, es entonces cuando puede proceder a extinguir el contrato.

La vía legal que utiliza la empresa para formalizar la extinción es el despido disciplinario. El abandono del puesto de trabajo, al ser un incumplimiento grave y culpable de las obligaciones del trabajador (la principal, acudir a trabajar), está tipificado por la jurisprudencia como causa de despido disciplinario, amparándose en el artículo 54.2.a) del Estatuto de los Trabajadores, que permite el despido por faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo.

La empresa deberá comunicar el despido al trabajador mediante carta, indicando la causa (abandono del puesto o faltas de asistencia que constituyen abandono) y la fecha de efectos. Una vez comunicado el despido, la empresa dará de baja al trabajador en la Seguridad Social.

¿Puede el Trabajador Impugnar el Despido?

Sí. Aunque el abandono del puesto justifique un despido disciplinario, el trabajador afectado tiene derecho a impugnar ese despido si considera que no es procedente. El plazo para impugnar un despido es de 20 días hábiles a partir del día siguiente a la fecha de efectos del despido.

La impugnación se inicia con la presentación de una papeleta de conciliación ante el servicio de mediación, arbitraje y conciliación correspondiente. Si no se llega a un acuerdo en la conciliación, el trabajador puede presentar una demanda ante el Juzgado de lo Social.

Los motivos por los que un trabajador podría impugnar un despido por abandono podrían ser, por ejemplo, que la empresa no intentó contactarle debidamente, que existía una causa justificada para la ausencia que no pudo comunicar, o que no había una intención real de abandonar el puesto de forma definitiva. Será el juez quien, a la vista de las pruebas, determine si el despido disciplinario por abandono fue procedente, improcedente (si la causa no es suficientemente grave o no se prueba la voluntad de abandonar) o nulo (por vulneración de derechos fundamentales).

Si el despido es declarado improcedente, la empresa deberá optar entre readmitir al trabajador o abonarle una indemnización por despido improcedente. Sin embargo, en casos de abandono real y probado, lo habitual es que el despido sea declarado procedente.

Preguntas Frecuentes sobre el Abandono de Puesto

Surgen muchas dudas cuando se considera o se produce una situación de abandono. Aquí respondemos a algunas de las más comunes:

¿Existe un número mínimo de días de ausencia para que se considere abandono?

No, la ley no establece un número exacto de días. Lo importante es que la ausencia, junto con la falta de comunicación, demuestre la voluntad inequívoca del trabajador de no regresar. Pueden ser pocos días si la intención es clara, o más días si la empresa tarda en contactar o si hay alguna duda sobre la intencionalidad.

¿Qué debo hacer si quiero dejar mi trabajo pero no quiero ir más?

La forma correcta de dejar un trabajo es presentar una baja voluntaria por escrito, respetando el preaviso establecido en tu contrato o convenio. Esto te permite una salida formal y, aunque tampoco te da derecho a paro directo, evita problemas con la empresa y te permite recibir el finiquito completo (si cumples el preaviso).

¿La empresa puede demandarme o reclamarme daños y perjuicios por abandonar el puesto?

Aunque teóricamente la empresa podría reclamar daños y perjuicios si tu abandono le causa un perjuicio económico demostrable (por ejemplo, por tener que contratar a alguien urgentemente o por la pérdida de un negocio específico), esto no es lo habitual en la práctica. Lo común es que la empresa formalice la situación mediante el despido disciplinario y, si acaso, descuente los días de preaviso no cumplidos del finiquito.

¿Pierdo todos mis derechos si abandono el trabajo?

No pierdes todos tus derechos, pero sí pierdes algunos muy importantes relacionados con la finalización del contrato: el derecho a la prestación por desempleo, el derecho a una indemnización (si no la hubiera habido de otra forma) y el derecho a cobrar la parte del finiquito correspondiente al preaviso no trabajado. Mantienes el derecho a cobrar los conceptos devengados hasta la fecha de abandono (salario, vacaciones, pagas extra pendientes).

¿Puedo arrepentirme y volver al trabajo después de haberme ausentado?

Una vez que tu ausencia es interpretada por la empresa como abandono y se formaliza el despido disciplinario, pierdes el derecho a reincorporarte. La empresa ya ha procedido a extinguir la relación laboral basándose en tu conducta. La única vía para intentar recuperar el puesto sería impugnar el despido y que un juez lo declarase improcedente, ordenando la readmisión (aunque, como se mencionó, en casos de abandono real es poco probable).

En conclusión, el abandono del puesto de trabajo es una forma perjudicial de terminar una relación laboral, tanto para el trabajador como para la empresa. Las consecuencias para el empleado son severas, principalmente la pérdida del derecho a la prestación por desempleo y a posibles indemnizaciones, además de afectar el cálculo del finiquito. Siempre es recomendable optar por la comunicación formal y la negociación con la empresa si se desea finalizar el contrato, buscando una salida que, dentro de lo posible, sea menos perjudicial para ambas partes.

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