31/08/2017
La teoría clásica del empleo es una escuela de pensamiento económico que dominó el panorama intelectual antes de la Gran Depresión de la década de 1930 y la posterior emergencia de las ideas keynesianas. Esta teoría, arraigada en los trabajos de economistas como Adam Smith, David Ricardo y Jean-Baptiste Say, postula una visión particular sobre cómo funcionan los mercados, especialmente el mercado laboral, y qué determina el nivel de empleo en una economía.

Fundamentalmente, la teoría clásica sostiene que las economías de mercado tienen una tendencia natural hacia el pleno empleo. Esto no significa que no exista *ningún* desempleo, sino que cualquier desempleo que exista es voluntario (personas que eligen no trabajar al salario vigente) o de naturaleza temporal y friccional (personas cambiando de trabajo, entrando al mercado laboral, etc.). La idea central es que no existe el desempleo involuntario de larga duración en una economía que funciona según los principios clásicos.
¿Qué Propone el Modelo Clásico?
El modelo clásico se basa en una serie de supuestos clave y propone mecanismos específicos a través de los cuales la economía alcanza y mantiene el pleno empleo. Sus propuestas centrales giran en torno a la eficiencia de los mercados libres y la mínima intervención gubernamental.
La Ley de Say: La Oferta Crea su Propia Demanda
Uno de los pilares de la teoría clásica es la Ley de Say. Formulada por Jean-Baptiste Say, esta ley postula que la producción (oferta) de bienes y servicios en una economía genera automáticamente el ingreso necesario para comprar esa producción (demanda). En otras palabras, la oferta crea su propia demanda agregada. Cuando las empresas producen, pagan salarios, rentas, intereses y beneficios, que son los ingresos que los hogares y las propias empresas utilizan para consumir e invertir. Según esta visión, una sobreproducción generalizada y persistente (y por lo tanto, una demanda agregada insuficiente que cause desempleo) es imposible en una economía de mercado libre.
Para los clásicos, si hay bienes no vendidos o capacidad ociosa, no es por falta de demanda *general*, sino por desajustes en la composición de la oferta (se produjo demasiado de un bien y muy poco de otro). Los mercados, a través de la señal de los precios, corregirían rápidamente estos desajustes.
Flexibilidad de Precios y Salarios
Otro pilar crucial del modelo clásico es la suposición de que los precios de los bienes y servicios, así como los salarios (el precio del trabajo), son totalmente flexibles. Esto significa que pueden ajustarse libremente al alza o a la baja en respuesta a los cambios en la oferta y la demanda sin rigideces.
En el mercado laboral, si hay desempleo (un exceso de oferta de trabajo), la teoría clásica predice que los salarios reales (salarios nominales ajustados por el nivel de precios) tenderán a caer. Un salario real más bajo reduce el costo de contratar para las empresas, incentivándolas a demandar más trabajo. Al mismo tiempo, un salario real más bajo puede desincentivar a algunos trabajadores a ofrecer su mano de obra, reduciendo la oferta de trabajo. Este proceso de ajuste de salarios continúa hasta que la cantidad de trabajo demandada iguala la cantidad ofrecida, restableciendo el pleno empleo.
De manera similar, en los mercados de bienes, si hay un exceso de oferta de un bien, su precio caerá, estimulando la demanda y reduciendo la oferta hasta alcanzar el equilibrio. La flexibilidad de precios y salarios es el mecanismo fundamental que garantiza que la economía siempre converja hacia el pleno empleo y la plena utilización de los recursos.
El Dinero Como Velo: Neutralidad del Dinero
La teoría clásica tiende a ver el dinero principalmente como un medio de cambio y una unidad de cuenta, pero no como un determinante fundamental de las variables reales de la economía (como el nivel de producción o el empleo). Esta es la idea de la neutralidad del dinero. Según esta visión, cambios en la cantidad de dinero en circulación afectan solo las variables nominales (precios, salarios nominales) pero no las variables reales (producción real, empleo, salarios reales).
La teoría cuantitativa del dinero, a menudo asociada con el pensamiento clásico, sugiere que un aumento en la oferta monetaria, ceteris paribus, solo llevará a un aumento proporcional en el nivel general de precios. El dinero facilita las transacciones, pero no crea riqueza real ni empleo. Las decisiones de producción y consumo se basan en precios relativos y riqueza real, no en cantidades nominales de dinero.
El Rol Mínimo del Gobierno (Laissez-faire)
Coherente con la creencia en mercados autorregulados y eficientes, la teoría clásica aboga por un papel muy limitado para el gobierno en la economía. La intervención gubernamental, como la fijación de salarios mínimos, subsidios, aranceles o un gasto público expansivo, se considera generalmente perjudicial porque distorsiona los mecanismos naturales del mercado (precios y salarios) e impide que la economía alcance su equilibrio óptimo de pleno empleo. La política económica ideal es el laissez-faire (dejar hacer), donde el gobierno se limita a proteger los derechos de propiedad, hacer cumplir los contratos y mantener la ley y el orden, permitiendo que los mercados operen libremente.
Determinación de la Producción y el Empleo
Según el modelo clásico, el nivel de producción (oferta agregada) a largo plazo de una economía está determinado por factores reales: la cantidad y calidad de los factores de producción disponibles (capital, trabajo, tierra) y el estado de la tecnología. La función de producción de la economía determina cuánto se puede producir con una cierta cantidad de capital y trabajo.
El nivel de empleo de pleno empleo se determina en el mercado laboral, donde la oferta y la demanda de trabajo, que dependen del salario real, se cruzan. Dada la cantidad de capital y la tecnología, este nivel de pleno empleo de trabajo determina el nivel de producción de pleno empleo. La economía opera en este nivel de producción a menos que haya shocks temporales, que serían corregidos por la flexibilidad de precios y salarios.

Mecanismos de Ajuste Clásicos
Para entender cómo la teoría clásica explica el retorno al pleno empleo, consideremos un escenario de recesión donde parece haber desempleo. Según los clásicos, este desempleo sería temporal.
Si hay desempleo, hay un exceso de oferta en el mercado laboral. Esto ejerce presión a la baja sobre los salarios reales. A medida que los salarios reales caen, las empresas encuentran más rentable contratar más trabajadores, moviéndose a lo largo de su curva de demanda de trabajo (que tiene pendiente negativa). Al mismo tiempo, algunos trabajadores pueden decidir que el salario real más bajo no justifica el esfuerzo de trabajar y se retiran del mercado laboral o posponen su entrada, moviéndose a lo largo de la curva de oferta de trabajo (que tiene pendiente positiva).
Este proceso de ajuste salarial continúa hasta que la cantidad de trabajo demandada es igual a la ofrecida al nuevo (menor) salario real de equilibrio. En este punto, el mercado laboral está nuevamente en pleno empleo. La mayor contratación de trabajadores lleva a un aumento de la producción, lo que, por la Ley de Say, genera la demanda necesaria para comprar esa producción.
De manera similar, si hubiera un exceso de bienes no vendidos, los precios de esos bienes caerían. Precios más bajos incentivan a los consumidores a comprar más y desincentivan a las empresas a producir tanto, eliminando el exceso de oferta.
Supuestos Clave del Modelo Clásico
- Mercados de Competencia Perfecta: Existe un gran número de compradores y vendedores, información perfecta, y no hay barreras a la entrada o salida.
- Agentes Racionales: Individuos y empresas toman decisiones basadas en la maximización de su utilidad o beneficio.
- Flexibilidad de Precios y Salarios: Precios nominales y salarios nominales (y por lo tanto, reales) se ajustan instantáneamente para equilibrar la oferta y la demanda en todos los mercados.
- No Hay Ilusión Monetaria: Los agentes económicos basan sus decisiones en variables reales (salarios reales, precios relativos), no en variables nominales.
- Ley de Say Válida: La oferta agregada genera su propia demanda agregada.
- Pleno Empleo Como Norma: La economía tiende naturalmente al pleno empleo; el desempleo es voluntario o friccional/estructural de corta duración.
- Rol Pasivo del Dinero: El dinero es neutral y solo afecta variables nominales.
- Mercados de Capital Eficientes: El ahorro se convierte automáticamente en inversión a través de un tipo de interés flexible.
Tabla Resumen de Principios Clásicos
| Concepto | Postulado Clásico | Mecanismo de Ajuste |
|---|---|---|
| Nivel de Empleo | Tiende al pleno empleo | Flexibilidad de salarios reales |
| Precios y Salarios | Totalmente flexibles | Ajuste automático a oferta/demanda |
| Rol del Gobierno | Mínimo (Laissez-faire) | Intervención distorsiona el mercado |
| Demanda Agregada | Determinada por la Oferta (Ley de Say) | Producción genera ingresos |
| Oferta Monetaria | Afecta solo precios (neutralidad) | No afecta variables reales |
| Ahorro e Inversión | Equilibrados por tasa de interés | Tasa de interés flexible |
Preguntas Frecuentes sobre la Teoría Clásica
¿Según la teoría clásica, puede haber desempleo?
Sí, pero solo desempleo voluntario (personas que no quieren trabajar al salario vigente), desempleo friccional (personas cambiando de trabajo) o desempleo estructural (desajustes entre habilidades de trabajadores y necesidades de empleadores). No existe el concepto de desempleo involuntario masivo y persistente causado por falta de demanda agregada.
¿Qué papel juega la demanda agregada en el modelo clásico?
En el modelo clásico, la demanda agregada no es una causa independiente del nivel de producción o empleo a largo plazo. Es la oferta agregada (determinada por los factores de producción y la tecnología) la que determina el nivel de producción de pleno empleo, y por la Ley de Say, esta producción genera la demanda necesaria para ser comprada.
¿Cómo explica la teoría clásica una recesión?
Una recesión o una desviación temporal del pleno empleo se explicaría por shocks temporales (por ejemplo, una mala cosecha, una guerra, un cambio tecnológico). Sin embargo, los mecanismos de ajuste del mercado (flexibilidad de precios y salarios, ajuste de la tasa de interés) asegurarían un retorno relativamente rápido al equilibrio de pleno empleo.
¿Por qué los clásicos se oponían a la intervención del gobierno?
Los economistas clásicos creían que los mercados libres, guiados por la "mano invisible" de la competencia y la búsqueda del interés propio, asignan los recursos de la manera más eficiente posible. La intervención del gobierno, como subsidios, impuestos o regulaciones, distorsiona los precios y salarios, impidiendo que los mercados alcancen su equilibrio natural y óptimo, lo que podría generar ineficiencias y desempleo.
¿Qué significa la neutralidad del dinero?
Significa que los cambios en la cantidad de dinero en la economía solo afectan los niveles de precios nominales, pero no tienen un impacto duradero en las variables reales como la producción total de bienes y servicios o el nivel de empleo. El dinero es un "velo" sobre la economía real.
Conclusión
La teoría clásica del empleo presenta una visión de una economía de mercado robusta y autorregulada, donde la flexibilidad de precios y salarios, junto con la Ley de Say, asegura una tendencia natural hacia el pleno empleo. Propone que el nivel de producción y empleo está determinado por factores reales de oferta (recursos, tecnología) y que la intervención gubernamental debe ser mínima para permitir que los mercados funcionen eficientemente.
Aunque la Gran Depresión y el desarrollo de la teoría keynesiana desafiaron muchas de sus suposiciones, especialmente la rigidez de salarios y precios en el mundo real y la posibilidad de insuficiencia de demanda agregada, los principios clásicos siguen siendo importantes para entender la evolución del pensamiento económico y forman la base de algunas escuelas de pensamiento económico modernas, como el monetarismo y la nueva macroeconomía clásica, que enfatizan la importancia de la flexibilidad de precios y la racionalidad de los agentes.
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