¿Cuál es el objetivo de un puesto de trabajo?

¿Qué poner en el objetivo de un trabajo?

14/01/2023

Valoración: 4.78 (1338 votos)

Definir qué se espera lograr en el ámbito laboral es fundamental, ya sea que hablemos de las metas de una empresa, un proyecto o de las aspiraciones de un empleado. Los objetivos actúan como una brújula, guiando los esfuerzos y permitiendo medir el progreso. Comprender cómo se formulan y qué tipos existen es el primer paso para trazar un camino claro hacia el éxito profesional y organizacional.

¿Qué se pone en el objetivo de un trabajo?
El objetivo general suele plantearse como hipótesis o planteamiento de un problema al que se quiere dar solución, como propósito firme, es la meta final. Los objetivos generales deben ser reales, posibles y medibles, aunque se establezcan a largo plazo, para así poder analizar los resultados obtenidos en el tiempo.

En este artículo, exploraremos a fondo la naturaleza de los objetivos en el contexto del trabajo, diferenciando entre aquellos que marcan el rumbo global y los que detallan los pasos concretos. Te proporcionaremos las herramientas y ejemplos necesarios para que puedas definir, redactar y gestionar eficazmente tus propios objetivos, alineándolos con las metas más amplias de tu entorno laboral.

Índice de Contenido

La importancia de definir objetivos en el trabajo

Establecer objetivos claros y concisos es una tarea esencial en cualquier entorno profesional. Para las empresas, los objetivos definen la dirección estratégica y las metas a largo plazo. Para los proyectos, marcan el resultado deseado y los hitos clave. Y para los empleados, los objetivos individuales proporcionan un propósito, guían las tareas diarias y son la base para evaluar el desempeño y el crecimiento profesional.

Sin objetivos bien definidos, el trabajo puede volverse difuso, la motivación puede disminuir y resulta difícil medir el éxito o identificar áreas de mejora. Por ello, entender qué son los objetivos, cómo se clasifican y cómo redactarlos correctamente es una habilidad invaluable.

Objetivos Generales vs. Objetivos Específicos: La Diferencia Clave

Cuando hablamos de objetivos en el trabajo, es común escuchar los términos 'generales' y 'específicos'. Aunque ambos son cruciales, cumplen roles distintos y se formulan de manera diferente.

Los objetivos generales son declaraciones amplias que describen el propósito principal o la meta final a largo plazo. Representan el 'qué' global que se desea alcanzar. Son la hipótesis o el planteamiento del problema que se busca resolver, la visión a la que se aspira.

Los objetivos específicos, por otro lado, son metas más detalladas y concretas que describen los pasos o acciones necesarias para alcanzar el objetivo general. Responden al 'cómo' se logrará ese propósito. Son más tácticos y se centran en aspectos particulares del proyecto o la función laboral.

Esta distinción es fundamental en la planificación de proyectos, en la definición de metas empresariales y, por supuesto, en la asignación de responsabilidades y expectativas a los empleados.

Características Comunes de los Buenos Objetivos

Independientemente de si son generales o específicos, ciertos atributos son esenciales para que un objetivo sea efectivo:

  • Cuantitativos siempre que sea posible: Aunque los objetivos cualitativos tienen su lugar, aquellos que pueden medirse numéricamente (cuantitativos) facilitan enormemente el seguimiento y la evaluación del progreso.
  • Con Plazo Definido: Todo objetivo debe tener una fecha límite o un período de tiempo asociado para su cumplimiento. Esto crea un sentido de urgencia y permite planificar adecuadamente.
  • Escritos y Documentados: Los objetivos no deben quedarse solo en la mente. Redactarlos y plasmarlos en un plan los hace tangibles, menos propensos a cambios arbitrarios y accesibles para todos los involucrados.
  • Conocidos y Aceptados: Para que sean efectivos, los objetivos deben ser comunicados claramente y entendidos y aceptados por las personas o equipos responsables de lograrlos.
  • Realistas pero Retadores: Un buen objetivo debe ser posible de alcanzar con los recursos disponibles, pero al mismo tiempo debe implicar un desafío que motive al esfuerzo y la mejora. No deben ser ni inalcanzables ni demasiado fáciles.

Una metodología muy popular para asegurar que los objetivos, especialmente los específicos, cumplan con estas características es la metodología SMART, que significa:

  • Specific (Específico): Claro y bien definido.
  • Measurable (Medible): Que se pueda cuantificar el progreso y el resultado.
  • Attainable (Alcanzable): Realista y posible de lograr.
  • Relevant (Relevante): Importante para la empresa, el proyecto o la persona.
  • Timely (Temporal): Con un plazo definido.

Diferencias Clave entre Objetivos Generales y Específicos

Aunque comparten algunas características, sus roles y naturaleza son distintos:

CaracterísticaObjetivo GeneralObjetivo Específico
Grado de DetalleAmplio, describe el propósito final.Detallado, describe aspectos concretos y pasos.
OrigenSe desprende de la visión, misión o necesidad principal.Se desglosa a partir del objetivo general.
Período de TiempoLargo plazo.Corto o medio plazo.
FlexibilidadDebe ser flexible para adaptarse a cambios.Más rígido, ligado a planes de acción concretos.
UniversalidadAmplio, abarca el resultado global.Enfocado, abarca un aspecto particular.
FinSe alcanza al completar todos los objetivos específicos.Finaliza al completar su plan de acción asociado.
Comparativa entre Objetivos Generales y Específicos

Podríamos decir que el objetivo general se 'alcanza', mientras que los objetivos específicos se 'logran' o se 'cumplen'.

Cómo Redactar Objetivos Efectivos

La redacción clara y precisa de los objetivos es crucial para evitar confusiones y asegurar que todos entiendan hacia dónde se dirigen los esfuerzos.

Redacción de Objetivos Generales

Para formular un objetivo general, considera los siguientes pasos:

  1. Identifica el Problema o Necesidad: ¿Cuál es la situación actual que necesita mejorar o el desafío que debes abordar?
  2. Plantea la Hipótesis o Propósito: ¿Cuál es la solución o el estado ideal al que quieres llegar? Este es tu objetivo general.
  3. Evalúa Recursos y Realismo: Asegúrate de que el objetivo sea alcanzable con los recursos disponibles y se alinee con la visión a largo plazo.
  4. Responde a Preguntas Clave: ¿Qué se quiere cambiar? ¿Para quién? ¿Cómo (de forma general)? ¿Dónde? ¿Cuándo (a largo plazo)?
  5. Redacta Usando un Verbo en Infinitivo: Comienza la oración con un verbo de acción que describa la meta (ej: Consolidar, Expandir, Analizar). Incluye el sujeto (a quién/para quién), el cómo (general), el dónde y el cuándo (plazo largo).

Ejemplo de Redacción de Objetivo General (Empresa de Alimentación Saludable): Consolidar la venta de comida rápida saludable y sostenible entre consumidores de 25 a 55 años en España en 10 años.

¿Qué se pone en el objetivo de un trabajo?
El objetivo general suele plantearse como hipótesis o planteamiento de un problema al que se quiere dar solución, como propósito firme, es la meta final. Los objetivos generales deben ser reales, posibles y medibles, aunque se establezcan a largo plazo, para así poder analizar los resultados obtenidos en el tiempo.

Redacción de Objetivos Específicos

La formulación de objetivos específicos requiere mayor detalle y concreción, siempre alineados con el objetivo general:

  1. Considera el Objetivo General: Cada objetivo específico debe contribuir directamente al logro del objetivo general.
  2. Desglosa el Objetivo General: Piensa en los diferentes aspectos o áreas que deben abordarse para alcanzar la meta global. Pueden ser por departamento, por fase del proyecto, etc.
  3. Asegúrate de que Sean Accionables: Cada objetivo específico debe poder derivar en un plan de acción concreto. Deben comenzar con un verbo en infinitivo que describa una acción más detallada.
  4. Hazlos Medibles: Define claramente qué métricas usarás para saber si el objetivo se ha cumplido.
  5. Establece un Plazo Definido: Asigna una fecha de inicio y fin para cada objetivo específico (generalmente a corto o medio plazo).
  6. Define Criterios de Éxito: Clarifica qué se considerará un resultado exitoso (aceptable, completo, superado).
  7. Asigna Responsables: Aunque varios puedan colaborar, debe haber un responsable principal para cada objetivo específico.
  8. Considera Hitos: Identifica sub-metas importantes dentro del plazo del objetivo específico.

Ejemplo de Redacción de Objetivos Específicos (para la Empresa de Alimentación Saludable):

  • Desarrollar una línea de productos con ingredientes 100% orgánicos y de origen local en un plazo de 12 meses.
  • Incrementar en un 20% la visibilidad de la marca en redes sociales en los próximos 6 meses mediante campañas educativas.
  • Reducir el uso de envases plásticos en un 50% en un año a través de materiales biodegradables y sistemas de reciclaje.

Verbos Útiles para la Redacción de Objetivos

La elección del verbo inicial es clave. Debe reflejar la acción o el estado deseado:

Verbos para Objetivos Generales:

  • Mejorar
  • Reducir
  • Innovar
  • Simplificar
  • Actualizar
  • Minimizar
  • Maximizar
  • Establecer
  • Consolidar
  • Expandir

Verbos de Acción para Objetivos Específicos:

  • Diseñar
  • Construir
  • Crear
  • Planificar
  • Implementar
  • Optimizar
  • Conseguir
  • Elaborar
  • Desarrollar
  • Analizar
  • Evaluar
  • Producir
  • Gestionar
  • Incrementar
  • Disminuir

¿Cuál es el Objetivo de un Puesto de Trabajo?

Más allá de los objetivos de la empresa o de un proyecto, cada puesto de trabajo tiene sus propios objetivos asociados, que son, en esencia, los objetivos que se fijan para el empleado que lo ocupa. Estos objetivos individuales son fundamentales porque conectan el trabajo diario del empleado con las metas más amplias de la organización.

El objetivo principal de un puesto de trabajo es contribuir al logro de los objetivos del equipo, departamento y, en última instancia, de la empresa. Esto se logra a través de la definición de:

  • Objetivos Generales del Trabajador: Metas más amplias que comparte con su equipo o departamento. Por ejemplo, si el objetivo del departamento de marketing es generar una cierta cantidad de leads, este puede ser un objetivo general compartido por el equipo.
  • Objetivos Individuales o Específicos del Trabajador: Metas concretas y medibles que son responsabilidad directa del empleado. Estos se derivan de los objetivos generales del equipo o departamento y se relacionan directamente con las tareas y funciones del puesto. Por ejemplo, un objetivo específico para un especialista en marketing de contenidos podría ser mejorar la tasa de conversión de visitas a leads en el blog en un X%.

Estos objetivos proporcionan al empleado un enfoque claro, le permiten saber qué se espera de él y cómo su trabajo impacta en los resultados globales. También son la base para la evaluación del desempeño y la planificación del desarrollo profesional.

Objetivos Profesionales a Largo Plazo del Trabajador

Es importante distinguir entre los objetivos que la empresa fija para el puesto (objetivos del puesto/empleado) y los objetivos profesionales que el propio trabajador se marca para su carrera. Estos últimos son personales y a menudo a más largo plazo (ej: convertirse en manager, especializarse en un área, etc.). Aunque no los define el superior, la empresa debería tenerlos en cuenta por varias razones:

  • Crecimiento en la Empresa: Alinear los objetivos del puesto con las aspiraciones del empleado fomenta su desarrollo dentro de la organización.
  • Formación: La empresa puede ofrecer programas de capacitación que ayuden al empleado a alcanzar tanto sus objetivos laborales como sus metas profesionales.
  • Retención del Talento: Los empleados talentosos tienden a quedarse en empresas donde ven oportunidades de crecimiento y pueden trabajar hacia sus objetivos profesionales.

Consejos para Fijar Objetivos Efectivos a un Trabajador

Establecer objetivos para los empleados es un proceso que requiere reflexión y colaboración. Aquí te ofrecemos 10 consejos clave:

  1. Considera los Objetivos Corporativos: Los objetivos individuales deben estar alineados y contribuir a las metas de la empresa y del departamento.
  2. Analiza el Desempeño Pasado: Revisa el rendimiento anterior del empleado para identificar fortalezas, áreas de mejora y potencial.
  3. Prioriza la Adaptabilidad: En un entorno cambiante, incluir objetivos relacionados con la flexibilidad y la capacidad de adaptación es vital.
  4. Empieza por lo Inmediato: Desglosa los objetivos anuales en períodos más cortos (trimestrales, cuatrimestrales) para facilitar el seguimiento y la acción.
  5. Define Objetivos SMART: Asegúrate de que sean Específicos, Medibles, Alcanzables, Relevantes y Temporales. Esto es crucial para la claridad y la evaluación.
  6. Asocia Objetivos a Recompensas (si aplica): Vincular el cumplimiento de objetivos a bonus o reconocimientos puede aumentar la motivación.
  7. Haz un Seguimiento Continuo: Los objetivos no se fijan y se olvidan. Revisa el progreso regularmente (mensual, trimestral) para identificar obstáculos y ajustar si es necesario.
  8. Sé Transparente y Honesto: Comunica claramente los objetivos, explica por qué son importantes y asegúrate de que el empleado tenga las herramientas y el apoyo necesarios. Fomenta un diálogo abierto.
  9. Haz que los Objetivos Sean Colaborativos (hasta cierto punto): Aunque el manager define los objetivos finales, es valioso involucrar al empleado en el proceso para que aporte su perspectiva, entienda mejor las expectativas y se sienta comprometido.
  10. Incluye Objetivos de Desarrollo: Además de los objetivos de resultados (ligados a tareas), considera incluir objetivos relacionados con el desarrollo de habilidades (soft skills, hard skills) importantes para el puesto y el crecimiento del empleado.

Gestión de Objetivos en la Práctica

Una vez definidos, los objetivos deben ser gestionados activamente. Esto implica hacer un seguimiento regular, evaluar el progreso, proporcionar retroalimentación y, si es necesario, ajustar los objetivos o los planes de acción ante cambios en el entorno o dificultades inesperadas.

Para organizaciones con múltiples equipos y empleados, la gestión manual de objetivos puede ser compleja. Herramientas tecnológicas, como software de gestión de proyectos o plataformas de gestión del desempeño, pueden ser de gran ayuda. Estas herramientas permiten documentar, asignar, seguir y visualizar el estado de los objetivos a diferentes niveles (empresa, departamento, equipo, individuo), facilitando la alineación y la transparencia.

Preguntas Frecuentes sobre Objetivos Laborales

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre la definición y gestión de objetivos en el trabajo:

¿Por qué son importantes los objetivos para un empleado?

Los objetivos dan dirección y propósito al trabajo diario, permiten al empleado entender cómo su contribución impacta en las metas más amplias, facilitan la medición de su desempeño, identifican áreas de desarrollo y son clave para su crecimiento profesional y motivación.

¿Con qué frecuencia se deben revisar los objetivos?

Los objetivos específicos, al ser a corto o medio plazo, deberían revisarse con mayor frecuencia (mensual o trimestral). Los objetivos generales, al ser a largo plazo, pueden requerir revisiones menos frecuentes (anual o semestral), aunque el seguimiento del progreso hacia ellos debe ser continuo a través de los objetivos específicos.

¿Pueden cambiar los objetivos una vez fijados?

Sí, los objetivos, especialmente los generales, deben tener cierta flexibilidad. Los cambios en el mercado, la competencia, la tecnología o la situación interna de la empresa pueden hacer necesario ajustar o redefinir los objetivos. La clave es que estos cambios se hagan de forma transparente y comunicada.

¿Qué pasa si un empleado no alcanza sus objetivos?

El no alcanzar un objetivo debe ser una oportunidad para aprender. Es crucial analizar las causas (¿fue el objetivo irreal? ¿faltaron recursos o apoyo? ¿hubo problemas de desempeño?). Se debe proporcionar retroalimentación constructiva, ofrecer apoyo o formación adicional y, si es necesario, ajustar futuros objetivos o planes de acción.

Conclusión

En definitiva, poner un 'objetivo' en el contexto de un trabajo significa definir las metas que se buscan alcanzar. Esto implica entender la diferencia entre los grandes propósitos (objetivos generales) y los pasos concretos para lograrlos (objetivos específicos), ya sea a nivel de empresa, proyecto o individual para un empleado. Una correcta formulación de objetivos, siguiendo criterios como el modelo SMART y adaptándose a la realidad del puesto y del entorno, es esencial para guiar el esfuerzo, medir el éxito y fomentar el crecimiento. Al final, unos objetivos claros y bien gestionados benefician tanto a la organización, alinear sus esfuerzos hacia metas comunes, como al trabajador, proporcionándole dirección, motivación y un camino para su desarrollo profesional.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a ¿Qué poner en el objetivo de un trabajo? puedes visitar la categoría Empleo.

Subir