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¿Qué es un Archivista y su Rol Vital?

05/09/2024

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En el vasto universo de la información y la documentación, existe una figura clave que actúa como guardián de la memoria colectiva: el archivista. A menudo trabajando tras bambalinas, estos profesionales son esenciales para preservar el legado histórico, cultural y administrativo de instituciones, empresas y gobiernos. Pero, ¿qué implica exactamente ser un archivista y cuál es la importancia de su labor en el mundo actual?

Índice de Contenido

La Archivística: La Ciencia Detrás de la Memoria

Para comprender el rol del archivista, es fundamental hablar de la archivística. Esta disciplina es la ciencia o el estudio dedicado a los archivos, su organización, gestión, conservación y difusión. Tradicionalmente, la archivística se consideró una ciencia auxiliar de la historia, proporcionando las fuentes primarias necesarias para la investigación. Sin embargo, con el tiempo, ha evolucionado para consolidarse como una disciplina autónoma dentro del campo más amplio de las ciencias de la información y la documentación.

¿Qué es un archivista?
Un archivero o archivólogo o archivista es una persona con titulación de educación superior o educación media dedicada o especializada en la organización y mantenimiento de un archivo, o también en el cultivo de la disciplina de la Archivística. Es un documentalista o gestor de documentos de archivos.

La archivística no solo se ocupa de los documentos antiguos o históricos, sino también de la gestión de la documentación actual, lo que se conoce como gestión documental. Su objetivo principal es asegurar que los documentos, independientemente de su soporte (papel, digital, audiovisual), sean organizados de manera lógica y accesible, se conserven adecuadamente a lo largo del tiempo y estén disponibles para quienes necesiten consultarlos, ya sea por razones administrativas, legales, de investigación o simple curiosidad.

Estudiar archivística implica adquirir conocimientos sobre teorías de organización, técnicas de clasificación y descripción, principios de conservación, legislación sobre archivos y acceso a la información, y el manejo de tecnologías aplicadas a la gestión documental. Es un campo que requiere rigor metodológico, atención al detalle y una profunda comprensión del valor intrínseco de los documentos como testimonios de actividades y decisiones.

El Archivista: Más Allá de un Simple Guardián de Papeles

Un archivista, archivólogo o archivista es la persona profesionalmente dedicada a la organización y mantenimiento de un archivo, con una formación que puede variar desde educación media hasta titulación superior, a menudo especializándose en la disciplina de la archivística. Son, en esencia, documentalistas o gestores de documentos especializados en el ciclo de vida de la información archivística.

Las responsabilidades de un archivista son variadas y cruciales para el correcto funcionamiento de cualquier entidad que genere o reciba documentos. Sus tareas principales incluyen:

  • Elaboración y Aplicación de Cuadros de Clasificación: Esta es quizás una de las tareas más fundamentales. Un cuadro de clasificación es un sistema jerárquico que organiza los documentos por funciones o actividades de la entidad que los produce. El archivista diseña, implementa y actualiza este sistema para que se aplique coherentemente tanto en los archivos de gestión (documentos de uso frecuente en las oficinas) como en el archivo histórico o definitivo (documentos que se conservan permanentemente). Este sistema asegura que los documentos se puedan localizar fácilmente y que se entienda su contexto.
  • Organización y Procesamiento Técnico: Una vez clasificados, los documentos deben ser organizados físicamente o digitalmente dentro de las series documentales definidas por el cuadro de clasificación. Esto puede implicar ordenar expedientes, foliar documentos, identificar series, etc.
  • Elaboración de Instrumentos de Descripción: Para facilitar el acceso a los usuarios, el archivista crea herramientas de búsqueda como guías (que describen el contenido general de un archivo o fondo), inventarios (listados más detallados de series o expedientes) y catálogos (descripciones pormenorizadas de documentos individuales o unidades documentales complejas). Estos instrumentos permiten a los investigadores o al personal administrativo encontrar la información específica que necesitan sin tener que revisar todo el archivo.
  • Gestión de la Transferencia Documental: Supervisar el flujo de documentos desde las oficinas productoras hacia el archivo central o histórico, aplicando criterios de valoración para determinar qué documentos deben conservarse permanentemente y cuáles pueden eliminarse legalmente después de cumplir su ciclo de vida administrativo.
  • Conservación y Preservación: Implementar medidas para proteger los documentos del deterioro causado por factores ambientales (humedad, temperatura, luz), biológicos (insectos, hongos) o humanos (manipulación inadecuada). Esto incluye el control de las condiciones de almacenamiento, la digitalización para reducir la manipulación de originales frágiles y la restauración básica si es necesario.
  • Atención a Usuarios y Difusión: Facilitar el acceso a los documentos a investigadores, personal interno o ciudadanos, respetando las normativas sobre acceso a la información y protección de datos personales. También pueden participar en actividades de difusión cultural, como exposiciones o publicaciones, basadas en el contenido de los archivos.
  • Aplicación de Normativas: Conocer y aplicar la legislación vigente en materia de archivos, acceso a la información pública y protección de datos.

¿Dónde Trabajan los Archivistas?

El ámbito laboral de un archivista es diverso y abarca tanto el sector público como el privado:

  • Sector Público: Es uno de los empleadores tradicionales. Los archivistas trabajan en archivos nacionales (como el Archivo General de la Nación), archivos regionales o locales, archivos de ministerios y dependencias gubernamentales, archivos judiciales, archivos militares, archivos de universidades públicas, archivos de museos y bibliotecas públicas con fondos documentales importantes.
  • Sector Privado: Cada vez más empresas, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y universidades privadas reconocen la necesidad de gestionar profesionalmente su documentación. Los archivistas pueden trabajar en archivos de empresas (para gestionar registros financieros, legales, de personal, etc.), archivos de fundaciones (preservando su historia y proyectos), archivos de medios de comunicación, estudios de abogados, o gestionando archivos familiares o personales de gran valor.

Independientemente del sector, el objetivo sigue siendo el mismo: asegurar que la información documentada esté organizada, accesible y preservada.

La Historia del Archivista en México: Un Recorrido por la Memoria Nacional

La historia de la profesión archivística en México está íntimamente ligada a la historia de su principal institución: el Archivo General de la Nación (AGN). La necesidad de organizar y preservar los documentos de la administración colonial ya se manifestaba en el siglo XVIII.

En 1770, el segundo conde de Revillagigedo, Juan Vicente Güemas Pacheco y Padilla, propuso la creación de un Archivo General para la Nueva España, consciente de la necesidad de una mejor organización de los papeles de la Secretaría de Cámara del Virreinato. La idea era reunir documentos dispersos para asegurar su cuidado. Aunque el proyecto fue aprobado y se consideró el Castillo de Chapultepec como sede, las reformas y presupuestos a cargo del Ingeniero Miguel Constanzó no llegaron a concretarse completamente en ese momento.

Fue la Real Orden del 28 de abril de 1792 la que estableció las Ordenanzas para el Archivo General, con 81 artículos que sentaron las bases de su funcionamiento. Sin embargo, a pesar de estas ordenanzas, la falta de normas jurídicas claras y la dispersión de los archivos en las diferentes oficinas de gobierno llevaron a numerosas pérdidas documentales durante el periodo final de la colonia.

Tras la Independencia, hubo esfuerzos por organizar la documentación heredada. En 1823, se dio un paso fundamental con la inauguración del Archivo General y Público de la Nación. La designación de "Público" era significativa, pues indicaba que el archivo no solo serviría al gobierno, sino que estaría abierto a la consulta de los ciudadanos interesados. Inicialmente, el AGN dependió de la Secretaría de Estado y del Departamento de Relaciones Exteriores e Interiores.

A lo largo del siglo XIX, el AGN enfrentó diversos avatares. Figuras como José Fernando Ramírez fueron importantes en la protección del archivo durante la ocupación estadounidense en 1847. Benito Juárez, durante su gobierno, buscó devolverle la estatura administrativa que había perdido en periodos anteriores.

El AGN experimentó cambios de adscripción a diferentes ministerios a lo largo del tiempo, pasando por el Ministerio de Relaciones Exteriores e Interiores y la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes. Finalmente, en 1918, se reincorporó a la Secretaría de Gobernación, dependencia de la que forma parte hasta la fecha.

Un hito importante en la historia reciente del AGN y, por ende, de la archivística en México, fue la determinación de su sede definitiva en 1977, trasladándose a la antigua Penitenciaría del Distrito Federal, conocida como Lecumberri, un espacio emblemático que ha sido adaptado para albergar el vasto patrimonio documental del país.

Más recientemente, en 2003, la creación de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México A.C. (Adabi de México) ha impulsado la profesionalización de los archivistas en el país, promoviendo capacitación y proyectos para mejorar la gestión y conservación de archivos de todo tipo.

Habilidades Clave de un Buen Archivista

Ser un archivista eficaz requiere una combinación de conocimientos técnicos y habilidades personales:

  • Organización y Metodología: Capacidad para aplicar sistemas de clasificación y ordenación de manera rigurosa y coherente.
  • Atención al Detalle: Fundamental para identificar, describir y procesar grandes volúmenes de documentos con precisión.
  • Conocimientos Históricos y Contextuales: Comprender el contexto histórico y administrativo en el que se crearon los documentos es vital para su correcta organización y descripción.
  • Habilidades de Investigación: A menudo necesitan investigar el origen y contenido de los documentos para procesarlos adecuadamente.
  • Dominio de Tecnologías: Familiaridad con software de gestión documental, bases de datos y herramientas de digitalización es cada vez más importante.
  • Habilidades de Comunicación: Para interactuar con usuarios y explicar cómo acceder a la información.
  • É ética Profesional: Respeto por la confidencialidad, la integridad de los documentos y las normativas de acceso.

Tabla Comparativa: Tipos de Archivos y su Enfoque

Tipo de ArchivoEnfoque PrincipalDocumentos Típicos
Archivo HistóricoPreservación a largo plazo, investigación histórica y cultural.Documentos coloniales, expedientes históricos, mapas antiguos, fotografías históricas.
Archivo Administrativo o de GestiónApoyo a las operaciones diarias, cumplimiento legal, eficiencia administrativa.Facturas, contratos, expedientes de personal, correspondencia, informes recientes.
Archivo de EmpresaGestión de registros corporativos, cumplimiento normativo, historia institucional.Registros financieros, patentes, actas de juntas, correspondencia comercial, planes de negocio.
Archivo UniversitarioPreservación de la memoria institucional, expedientes académicos, investigación.Actas de consejo, expedientes de alumnos y profesores, tesis, documentos de investigación, publicaciones institucionales.

Preguntas Frecuentes sobre los Archivistas

¿Qué educación se necesita para ser archivista?

La formación puede variar. Existen licenciaturas específicas en Archivística o Ciencias de la Información y Documentación. También es común que historiadores, bibliotecólogos o profesionales de áreas afines realicen posgrados o especializaciones en Archivística.

¿En qué se diferencia un archivista de un bibliotecólogo?

Aunque ambas profesiones trabajan con información, su objeto de estudio principal difiere. El archivista se enfoca en documentos creados o recibidos por una entidad como resultado de sus actividades (documentos de archivo), que tienen un contexto y un ciclo de vida. El bibliotecólogo se enfoca en colecciones de publicaciones (libros, revistas, etc.) que son adquiridas o reunidas por una institución (biblioteca) para su consulta o préstamo.

¿Los archivistas solo trabajan con documentos en papel?

No. En la era digital, los archivistas trabajan cada vez más con documentos electrónicos, bases de datos, correos electrónicos y otros formatos digitales. La archivística digital es un campo en crecimiento que presenta nuevos desafíos y oportunidades.

Conclusión

El archivista es un profesional indispensable en la sociedad de la información. Su labor va mucho más allá de simplemente guardar documentos; implica aplicar una ciencia (la archivística) para organizar, describir, preservar y facilitar el acceso a la documentación que constituye la memoria y la evidencia de nuestras actividades individuales y colectivas. Desde los antiguos pergaminos hasta los archivos digitales de hoy, los archivistas son los custodios que aseguran que el pasado esté organizado, el presente sea inteligible y el futuro tenga acceso a su legado.

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