21/07/2022
El entorno laboral es mucho más que la suma de tareas y responsabilidades; está intrínsecamente moldeado por un elemento intangible pero poderoso: la cultura. Comprender de dónde surge y cómo evoluciona esta cultura es fundamental tanto para quienes buscan empleo como para quienes dirigen organizaciones.

Para entender la cultura en el lugar de trabajo, es útil mirar primero el concepto más amplio de cultura. La cultura es un pilar central en la antropología, refiriéndose a todos aquellos fenómenos humanos que no son resultado directo de la herencia genética. Históricamente, el término proviene del latín “cultura”, que literalmente significa “cultivo”. El orador romano Cicerón ya lo utilizaba en la antigüedad clásica para referirse a la “cultura animi”, el cultivo del alma o la mente.
El término evolucionó significativamente en Europa durante los siglos XVIII y XIX. Inicialmente, connotaba un proceso de mejora o refinamiento, similar al que se aplicaba en la agricultura o la horticultura. Posteriormente, en el siglo XIX, pasó a referirse al refinamiento del individuo, a menudo a través de la educación, y luego a la realización de ideales nacionales. A mediados de ese siglo, algunos científicos empezaron a usar “cultura” para describir una capacidad humana universal, inherente a todos.
Fue en el siglo XX cuando la cultura se consolidó como un concepto antropológico clave. Adquirió dos significados principales en la antropología estadounidense: primero, la capacidad humana, fruto de la evolución, para clasificar y representar experiencias mediante símbolos, actuando de forma imaginativa y creativa; y segundo, las formas particulares y diversas en que las personas en distintas partes del mundo ejercían esta capacidad creativa y representaban sus experiencias. Hoy en día, distinguimos entre la cultura material (artefactos físicos) y la cultura inmaterial o intangible (lenguaje, costumbres, etc.), siendo esta última el principal referente del término.
Se cree que el origen del lenguaje, como capacidad humana para la comunicación simbólica compleja, y el origen de la cultura compleja están entrelazados, surgiendo del mismo proceso evolutivo en el hombre primitivo. El antropólogo evolutivo Robin I. Dunbar sugirió que el lenguaje evolucionó a medida que los primeros humanos formaban comunidades más grandes que requerían comunicación sofisticada para mantener la cohesión social. Lenguaje y cultura emergieron como medios para usar símbolos que construyeran identidad social y mantuvieran la unidad en grupos demasiado grandes para depender solo de interacciones pre-humanas.
Las lenguas, entendidas como las normas de habla de una comunidad específica, son parte de su cultura. El lenguaje se usa para señalar identidad con un grupo cultural y diferencia con otros. Incluso dentro de un mismo idioma, existen variantes y usos que marcan la afiliación a subgrupos culturales. Esta idea de identidad grupal, comunicación simbólica y cohesión es clave para entender la cultura organizacional.
- El Nacimiento del Concepto de Cultura en el Trabajo
- Indicadores y Elementos de la Cultura Organizacional
- El Proceso Dinámico del Cambio Cultural
- Preguntas Frecuentes sobre la Cultura Laboral
- ¿Qué es la cultura en el lugar de trabajo?
- ¿Cómo puedo identificar la cultura de una empresa?
- ¿Puede cambiar la cultura de una organización?
- ¿Por qué es difícil cambiar la cultura de una empresa?
- ¿Qué pasos generales se pueden seguir para cambiar la cultura?
- ¿Qué papel juega la comunicación en la cultura organizacional?
El Nacimiento del Concepto de Cultura en el Trabajo
Específicamente, el concepto de cultura en el lugar de trabajo, o cultura organizacional, tal como lo entendemos hoy, tiene un origen más reciente y definido. Fue introducido por Elliott Jaques en su libro de 1951, “The Changing Culture of a Factory” (La Cultura Cambiante de una Fábrica). Este libro fue un informe detallado de un estudio de caso realizado entre abril de 1948 y noviembre de 1950 sobre la vida social en una comunidad industrial específica. El estudio se centró en una empresa británica pública dedicada a la fabricación, venta y servicio de rodamientos metálicos. La investigación de Jaques se dedicó a describir, analizar y entender el desarrollo de los comportamientos grupales dentro de la corporación.
El trabajo de Jaques sentó las bases para considerar a las organizaciones como entidades con una “cultura” propia, un conjunto de normas, valores y comportamientos compartidos que influyen en cómo interactúan los miembros y cómo opera la organización.
Indicadores y Elementos de la Cultura Organizacional
Una vez establecido el concepto, surge la pregunta de cómo identificar y analizar esta cultura. La cultura organizacional se manifiesta de diversas formas. Un indicador importante es cómo la cultura aborda las preocupaciones de los miembros sobre el bienestar de la organización. Un ejemplo de cultura disfuncional, según la información proporcionada, es el "whistleblowing" (denuncia interna o externa de irregularidades), especialmente cuando daña la reputación de la empresa. Esto se considera una señal de que los métodos internos para abordar problemas son inadecuados, lo que refleja una cultura que falla en escuchar o responder a sus miembros.
El papel de la comunicación es central en la promulgación y el mantenimiento de una cultura corporativa. Requiere un esfuerzo consciente, generalmente impulsado por los líderes, pero que debe permear toda la organización. Entre los muchos tipos de comunicación que afectan la cultura organizacional se incluyen:
- Metáforas: Comparar la organización con una máquina (eficiencia, partes interconectadas) o una familia (cuidado, relaciones personales).
- Historias: Narrativas compartidas sobre los éxitos, fracasos, héroes o momentos clave de la empresa que refuerzan valores o normas.
- Ritos y Ceremonias: Eventos formales o informales que marcan transiciones o refuerzan la cohesión. Estos pueden incluir:
- Ritos de paso: Cuando los empleados asumen nuevos roles o ascienden.
- Ritos de humillación: Situaciones donde se reduce el poder o estatus de un empleado (aunque esto puede ser indicativo de una cultura negativa).
- Ritos de mejora: Reconocimientos por logros o contribuciones destacadas.
- Ritos de renovación: Eventos que buscan fortalecer las estructuras sociales existentes o revitalizar la organización.
- Ritos de reducción de conflictos: Procesos o rituales para resolver disputas.
- Ritos de integración: Actividades que fortalecen los lazos entre individuos y grupos dentro de la organización.
- Comentarios Reflexivos: Explicaciones, justificaciones y críticas de acciones pasadas, presentes o futuras. Estos se clasifican en:
- Planes: Comentarios sobre acciones anticipadas.
- Comentarios: Discusiones sobre acciones que ocurren en el presente.
- Relatos: Narrativas sobre una acción o evento que ya ha sucedido.
Todos estos elementos comunicativos, desde las historias informales hasta las ceremonias formales, contribuyen a dar forma y expresar la cultura de una organización, indicando qué se valora, cómo se espera que actúen las personas y cómo se manejan las situaciones.
El Proceso Dinámico del Cambio Cultural
Las culturas, incluyendo la organizacional, no son estáticas. Pueden evolucionar con el tiempo. Esta evolución puede ser orgánica, ocurriendo de forma natural en respuesta a factores internos o externos, o puede ser el resultado de esfuerzos intencionales de cambio cultural por parte de la dirección. El cambio cultural puede intentarse por diversas razones, como reducir la rotación de personal, influir en el comportamiento de los empleados, mejorar la organización, redefinir objetivos, reescalar operaciones o lograr resultados específicos.
Se ha propuesto que las culturas organizacionales cambian por etapas. El profesor de Comunicación Organizacional, Dave Logan, propuso un modelo de cinco etapas de cultura grupal, que si bien no describe directamente un proceso de cambio lineal, puede ilustrar diferentes estados culturales por los que podría pasar una organización o subgrupos dentro de ella:
| Etapa | Descripción | % Población (Estimado) |
|---|---|---|
| 1 | "La vida apesta" (Life sucks) - Subsistema aislado y disfuncional (ej: pandilla, prisión). | 2% |
| 2 | "Mi vida apesta" (My life sucks) - Enfoque en el sufrimiento personal, apatía. | 25% |
| 3 | "Yo soy genial, y tú no" (I'm great, and you're not) - Enfoque en el logro individual, competencia interna. | 48% |
| 4 | "Nosotros somos geniales, pero otros grupos apestan" (We are great, but other groups suck) - Unificación grupal basada en la identidad colectiva y rivalidad externa. | 22% |
| 5 | "La vida es genial" (Life is great) - Enfoque en el potencial colectivo, colaboración, propósito superior. | 3% |
Este modelo sugiere que las culturas pueden variar enormemente en su enfoque, desde la disfunción total hasta la alta colaboración y propósito.
Obstáculos para el Cambio Cultural
A pesar de las razones para buscar el cambio, la cultura existente puede ser un obstáculo significativo. Los miembros de la organización a menudo entienden y se sienten cómodos con los roles y normas establecidas. Marquis et al. afirmaron que un sorprendente 70% de todos los esfuerzos de cambio fracasan precisamente debido a la resistencia de los miembros. La cultura organizacional, y las estructuras en las que está incrustada, a menudo exhiben una inercia sustancial, resistiéndose a ser modificadas.

Métodos para Implementar el Cambio Cultural
Cambiar la cultura no es tarea fácil y requiere un enfoque metódico. Se han propuesto diversas metodologías, como el concepto de "organización que aprende" de Peter Senge o el "Corporate Culture Evolution" de Directive Communication. Lo fundamental es entender que el cambio cultural lleva tiempo; los miembros necesitan adaptarse a las nuevas formas de hacer las cosas. Organizaciones con una cultura fuerte y específica son, paradójicamente, más difíciles de cambiar porque la identidad grupal es más arraigada.
Antes de iniciar un cambio, es crucial realizar una evaluación de necesidades para caracterizar la cultura existente. Esto puede implicar una combinación de encuestas a empleados, entrevistas, grupos focales, observación, encuestas a clientes y otras investigaciones internas. Una vez que se comprende la cultura actual, la empresa debe describir claramente la nueva cultura deseada y diseñar un proceso para lograrlo.
Cummings y Worley, alineándose con las ocho etapas de cambio de Kotter (aunque la información proporcionada solo menciona algunas), ofrecen seis pautas para el cambio cultural:
- Formular una visión estratégica: Una visión clara de la nueva estrategia de la empresa, los valores compartidos y los comportamientos esperados proporciona dirección para el cambio cultural. (Esto se alinea con las etapas iniciales de Kotter, como establecer un sentido de urgencia, formar una coalición guía y crear una visión).
- Demostrar el compromiso de la alta dirección: El cambio cultural debe ser impulsado desde la cima. La voluntad de la alta dirección de cambiar es un indicador crucial. El liderazgo debe estar firmemente a favor del cambio para que este se implemente.
- Modelar el cambio en el nivel más alto: Para mostrar el deseo de cambio, este debe ser visible y notable en el comportamiento de los líderes. El liderazgo debe expresar los valores y comportamientos que se quieren lograr. Es importante reconocer las fortalezas de la cultura actual y comunicar que se necesitan ajustes, no necesariamente cambios radicales. Este proceso puede implicar la creación de comités, grupos de trabajo o gestores de valores.
- Modificar la organización para apoyar el cambio: Esto implica identificar y ajustar sistemas, políticas, procedimientos y reglas para alinearlos con la nueva cultura. Puede incluir cambios en los sistemas de responsabilidad, compensación, estructuras de beneficios/recompensas y programas de reclutamiento y retención.
- Seleccionar y socializar a los recién llegados y, si es necesario, expulsar a los desviados: Una forma de implementar el cambio es vincularlo a la membresía organizacional. Las personas pueden ser seleccionadas o incluso despedidas en función de su ajuste con la nueva cultura. Fomentar la motivación y lealtad de los empleados es clave para crear una cultura saludable. Los gestores del cambio deben ser capaces de conectar el comportamiento deseado con el éxito organizacional. Se debe proporcionar capacitación a los empleados para ayudarlos a adoptar los nuevos comportamientos y valores.
- Desarrollar sensibilidad ética y legal: Los cambios culturales pueden generar tensiones entre los intereses organizacionales e individuales, lo que puede crear problemas legales. Esto es relevante para cambios en integridad, control, trato equitativo y seguridad laboral.
Además de estas pautas, un proceso de evaluación continua es vital para monitorear el progreso, identificar áreas que necesitan mayor desarrollo, detectar obstáculos y miembros resistentes, y reconocer y recompensar las mejoras. Esto último fomenta la continuidad del cambio. Puede ser necesario incorporar nuevos agentes de cambio, como consultores externos.
La resistencia al cambio es común. El liderazgo tiene la tarea de convencer a las personas de que las ganancias del cambio superan las pérdidas percibidas.
En culturas fuertes, puede ocurrir un proceso llamado reificación, donde la organización llega a ser vista como una fuente de orgullo e incluso como algo único. Los miembros desarrollan un fuerte vínculo que trasciende las recompensas materiales y comienzan a identificarse profundamente con ella, transformando la organización en una especie de clan.
Preguntas Frecuentes sobre la Cultura Laboral
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes basadas en la información proporcionada:
¿Qué es la cultura en el lugar de trabajo?
Según la información, la cultura en el lugar de trabajo, o cultura organizacional, es un concepto introducido por Elliott Jaques en 1951 para describir el desarrollo de los comportamientos grupales y la vida social dentro de una empresa. Es un conjunto de normas, valores y comportamientos compartidos que influyen en cómo operan los miembros y la organización.
¿Cómo puedo identificar la cultura de una empresa?
La cultura se manifiesta a través de diversos indicadores y elementos de comunicación. Puedes observarla en cómo la empresa aborda las preocupaciones de sus miembros (si maneja bien los problemas internos o si hay señales de disfunción como el whistleblowing), en las metáforas que se usan para describir la organización, en las historias que se comparten, en los ritos y ceremonias (celebraciones, transiciones) y en los comentarios reflexivos sobre acciones pasadas o futuras.
¿Puede cambiar la cultura de una organización?
Sí, la información indica que las culturas no son estáticas y pueden evolucionar. El cambio puede ocurrir de forma orgánica o a través de esfuerzos intencionales de la dirección. Sin embargo, cambiar una cultura, especialmente una fuerte, es un proceso que lleva tiempo y enfrenta obstáculos significativos, como la resistencia de los miembros y la inercia de las estructuras existentes.
¿Por qué es difícil cambiar la cultura de una empresa?
Es difícil principalmente debido a la resistencia de los miembros y la inercia organizacional. Los empleados están acostumbrados a los roles y normas existentes. Se estima que el 70% de los esfuerzos de cambio fracasan por la resistencia de las personas. Las estructuras y la cultura están profundamente arraigadas.
¿Qué pasos generales se pueden seguir para cambiar la cultura?
Basado en la información, se requiere formular una visión clara de la nueva cultura deseada, asegurar un fuerte compromiso y modelado del cambio por parte de la alta dirección, modificar sistemas y políticas para apoyar la nueva cultura, gestionar la incorporación y, si es necesario, la salida de personal en función del ajuste cultural, y mantener una sensibilidad ética y legal durante el proceso. La evaluación continua también es clave.
¿Qué papel juega la comunicación en la cultura organizacional?
La comunicación es fundamental para promulgar una cultura. Las metáforas, historias, ritos, ceremonias y comentarios reflexivos sobre acciones son todos tipos de comunicación que dan forma y refuerzan la cultura organizacional, indicando qué es importante y cómo se deben comportar los miembros.
En resumen, la cultura en el lugar de trabajo, aunque un concepto relativamente moderno comparado con la idea general de cultura, es una fuerza vital que moldea la experiencia laboral y el desempeño organizacional. Surge de las interacciones grupales y se mantiene y transforma a través de la comunicación y los esfuerzos intencionales de liderazgo. Comprender su origen y dinámica es esencial para navegar y prosperar en el complejo mundo laboral.
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