¿Cuál es la situación en Argentina con respecto al trabajo infantil?

Trabajo Infantil en Argentina: Impacto COVID

04/06/2019

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La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto profundo y preocupante en la vida de miles de niños, niñas y adolescentes en Argentina, empujándolos a una situación de trabajo infantil que se creía en retroceso. Un reciente relevamiento conjunto, llevado a cabo por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, UNICEF y la Oficina de País de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, arroja luz sobre esta cruda realidad, evidenciando cómo el aislamiento social y la crisis económica derivaron en un aumento significativo de la participación de los menores en actividades laborales.

¿Cuál es la situación de trabajo infantil en Argentina?
En Argentina, el 23 por ciento de los niños, niñas y adolescentes de entre 13 y 17 años trabaja. Esta cifra representa un aumento de 7 puntos porcentuales respecto a noviembre de 2020 y es resultado de un nuevo estudio de la OIT junto a UNICEF y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

Los datos de la cuarta ronda de la encuesta “El impacto de la pandemia COVID-19 en las familias con niños, niñas y adolescentes” son contundentes: 1 de cada 2 niños, niñas y adolescentes que trabaja en el país comenzó a hacerlo precisamente durante el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO). Esta cifra no solo es alarmante por sí misma, sino que también se vincula directamente con la precarización económica de los hogares. El 68 por ciento del total de quienes trabajan para el mercado reside en hogares donde los ingresos laborales se vieron drásticamente disminuidos en comparación con 2019, un incremento de casi 20 puntos porcentuales respecto a un relevamiento anterior.

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El Rostro de la Vulnerabilidad: Datos Clave del Estudio en Argentina

La encuesta, realizada telefónicamente entre abril y mayo de 2021 con representatividad nacional y regional, incluyó secciones específicas para mujeres y para niños, niñas y adolescentes, proporcionando una visión detallada de los efectos de la crisis. Yukiko Arai, directora de la OIT Argentina, subrayó la conexión directa entre la falta de trabajo decente para los adultos y el trabajo infantil: “La pandemia afectó especialmente a los niños, las niñas y adolescentes de los hogares más vulnerables. La falta de trabajo decente para los padres y madres es una de las causas principales del trabajo infantil”.

Pero el trabajo infantil no se limita únicamente a la esfera del mercado laboral. El estudio también reveló un incremento sustancial en las tareas domésticas y de cuidado al interior del hogar, labores que recaen de manera desproporcionada en las mujeres adultas y, crecientemente, en las y los adolescentes. En mayo de 2021, el 44 por ciento de los niños, niñas y adolescentes de entre 13 y 17 años realizaba tareas de cuidado, ya sea de otros niños o de personas mayores con quienes conviven. Este porcentaje representa un aumento de 8 puntos porcentuales desde octubre de 2020. Un dato revelador es que 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes encuestados afirmó no haber realizado este tipo de tareas antes del comienzo de la pandemia.

En cuanto a las tareas domésticas tradicionales, la carga también es significativa: el 86 por ciento realiza tareas de limpieza y/o cocina, y el 70 por ciento se encarga de hacer las compras para su casa, familiares o vecinos. Estas responsabilidades, aunque a menudo invisibilizadas, consumen tiempo y energía que deberían dedicarse al estudio o al esparcimiento.

Desvinculación Escolar: Una Consecuencia Preocupante

El contexto de la pandemia y el aumento de las responsabilidades laborales y domésticas tienen un impacto directo en la educación de los niños, niñas y adolescentes. A pesar de la vuelta a la presencialidad en las escuelas, la desvinculación escolar se acentuó en el grupo estudiado. Un 9 por ciento abandonó la escuela durante 2020 (adicionalmente, un 2 por ciento ya no asistía a ningún establecimiento educativo antes) y un alarmante 35 por ciento no retornó en 2021. Si bien la deserción escolar no está vinculada exclusivamente al trabajo infantil (entre quienes no trabajan, un 5% abandonó en 2020 y un 15% no retornó en 2021), la problemática se agudiza considerablemente entre quienes sí trabajan.

Deuda Familiar y Políticas de Contención

Los problemas de empleo e ingresos en los hogares, manifestados en suspensiones, despidos y disminución de salarios, también se reflejan en el endeudamiento. El 31 por ciento de los adolescentes de entre 13 y 17 años que trabaja pertenece a hogares que tuvieron que recurrir a préstamos o fiar alimentos para poder subsistir. Esta situación pone de manifiesto la desesperación económica que impulsa a los menores a buscar formas de contribuir al ingreso familiar.

Frente a este panorama, es importante destacar que el 59 por ciento de los niños, niñas y adolescentes que trabajan viven en hogares que fueron alcanzados por alguna de las políticas implementadas por el gobierno para mitigar el impacto de la crisis. Programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH), el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la Tarjeta Alimentar, o los apoyos alimentarios a través de viandas y bolsones, han sido cruciales para muchas familias, aunque, como muestran los datos, no siempre suficientes para evitar que los menores deban trabajar.

El Trabajo Infantil en el Contexto Agrícola Global

Más allá de la realidad argentina, el trabajo infantil es un fenómeno global, con una concentración particularmente alta en el sector agrícola. En todo el mundo, el 60 por ciento de todos los niños trabajadores de entre 5 y 17 años se encuentran en la agricultura, abarcando cultivos, pesca, acuicultura, silvicultura y ganadería. Esto equivale a más de 98 millones de niños y niñas.

La gran mayoría de estos niños trabajadores agrícolas (67.5 por ciento) son miembros de la familia que no reciben ninguna retribución. Este porcentaje es aún mayor dentro del propio sector. Además, la edad de inicio en estas labores es muy temprana, a menudo entre los 5 y 7 años.

La agricultura es, lamentablemente, uno de los tres sectores más peligrosos en términos de accidentes fatales, no fatales y enfermedades profesionales. Alrededor del 59 por ciento de todos los niños entre 5 y 17 años que realizan trabajos peligrosos a nivel mundial se encuentran en la agricultura. Los riesgos varían desde el manejo de herramientas peligrosas hasta la exposición a pesticidas, condiciones climáticas extremas y largas jornadas.

Causas y Distinciones

Las principales causas del trabajo infantil en la agricultura son complejas e interconectadas: la pobreza, el acceso limitado a una educación de calidad, tecnologías agrícolas inadecuadas, la dificultad para acceder a mano de obra adulta, los altos riesgos inherentes al sector y, crucialmente, las actitudes tradicionales que fomentan la participación de los niños en las actividades agrícolas desde una edad temprana.

Es fundamental establecer una distinción clara entre las tareas ligeras y el trabajo infantil. Las tareas agrícolas adaptadas a la edad del niño, que conllevan riesgos menores y no interfieren con la escolarización obligatoria ni el tiempo libre, pueden ser parte normal de una infancia en un entorno rural. Estas actividades pueden incluso ser positivas, facilitando la transferencia de conocimientos intergeneracional y contribuyendo a la seguridad alimentaria familiar. Sin embargo, el trabajo infantil se define por interferir con la escolarización y perjudicar la salud o el desarrollo físico y mental del niño, dependiendo de factores como las horas y condiciones de trabajo, la edad, las actividades realizadas y los riesgos implicados.

Sub-sectores Afectados y Aspectos Transversales

El trabajo infantil es frecuente en todos los sub-sectores agrícolas:

  • Cultivo de la tierra
  • Pesca y acuicultura
  • Silvicultura
  • Ganadería

Los avances en la eliminación del trabajo infantil en este sector han sido lentos debido a sus características específicas. Existen lagunas en las legislaciones nacionales sobre el trabajo familiar agrícola, falta de sindicatos fuertes en áreas rurales, división de la mano de obra, insuficiente capacidad de los inspectores de trabajo para cubrir zonas remotas, la naturaleza no retribuida del trabajo familiar y las tradiciones culturales. La discriminación de género también juega un papel, con niñas a menudo cargando con más horas de trabajo (incluyendo las domésticas) que los niños, lo que impacta su acceso a la educación.

¿Cuál es el sueldo de un empleado rural?
La nueva escala salarial para trabajadores rurales estableció también aumentos acumulativos y progresivos que impactarán en las categorías de Puesteros, Capataces y Encargados. Los salarios básicos de noviembre de 2024 parten en $774.125,16 para Puesteros, $853.903,73 para Capataces y $900.780,73 para Encargados.

Esfuerzos Internacionales y la Alianza por la Agricultura sin Trabajo Infantil

La lucha contra el trabajo infantil requiere una respuesta global y articulada. Existen normas internacionales de trabajo que abordan esta problemática, y diversas organizaciones colaboran para erradicarla.

Una iniciativa clave es la Alianza internacional de cooperación sobre el trabajo infantil y la agricultura, que reúne a la OIT, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola), el CGIAR (Consorcio de Centros Internacionales de Investigación Agrícola) y la UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hotelería, Restaurantes, Catering, Tabaco y Afines) desde 2007. Su objetivo es promover la participación de organizaciones agrícolas en los esfuerzos mundiales.

La Alianza trabaja en:

  • Promover la cooperación entre sectores agrícola y laboral.
  • Promover oportunidades de empleo juvenil decente en la agricultura.
  • Incorporar el tema del trabajo infantil en programas de organizaciones agrícolas y laborales.
  • Promover prácticas agrícolas más seguras.
  • Mejorar los medios de vida rurales.

Eventos como la Conferencia internacional sobre el trabajo infantil en la agricultura (Washington DC, 2012) y programas de formación como los del Centro Internacional de Formación de la OIT (CIF-OIT) son ejemplos de los esfuerzos continuos para sensibilizar y capacitar a los actores relevantes. La OIT también publica informes clave como “Intensificar la lucha contra el trabajo infantil”, que monitorean los avances globales.

La erradicación del trabajo infantil, especialmente en la agricultura, exige corregir estructuras de producción y abordar las causas profundas como la pobreza y la inadecuada aplicación de la legislación. Como señaló la directora de la OIT Argentina, es necesario una respuesta “integral, sostenible, articulada y con indicadores claros que permitan monitorear los avances”, involucrando a gobierno, empresas y sindicatos para mejorar las condiciones laborales, dar mayor protección social y asegurar el acceso a una educación de calidad.

Preguntas Frecuentes sobre Trabajo Infantil

¿Cómo impactó la pandemia de COVID-19 en el trabajo infantil en Argentina?

La pandemia incrementó significativamente el trabajo infantil. Según una encuesta, 1 de cada 2 niños, niñas o adolescentes que trabaja en Argentina comenzó a hacerlo durante el ASPO. Esto se relaciona con la disminución de ingresos en el 68% de los hogares de estos niños.

¿Qué tipos de tareas realizan los niños y adolescentes además del trabajo para el mercado?

Muchos niños y adolescentes también realizan tareas domésticas y de cuidado dentro del hogar. El 44% de entre 13 y 17 años hacía tareas de cuidado en mayo de 2021, y una gran mayoría (86% limpieza/cocina, 70% compras) realiza tareas domésticas.

¿El trabajo infantil está relacionado con la deserción escolar?

Sí, existe una relación. El estudio mostró que un 9% de los niños, niñas y adolescentes abandonaron la escuela en 2020 y un 35% no retornó en 2021. Aunque la deserción no es exclusiva de los niños trabajadores, la problemática se acentúa en este grupo.

¿Cuáles son las principales causas del trabajo infantil en la agricultura a nivel mundial?

Las causas incluyen la pobreza, el acceso limitado a educación de calidad, tecnologías agrícolas inadecuadas, dificultad para acceder a mano de obra adulta, los peligros inherentes al sector y actitudes tradicionales que fomentan la participación temprana de los niños.

¿Se considera trabajo infantil que un niño ayude en tareas ligeras en el campo familiar?

No necesariamente. Las tareas ligeras, adaptadas a la edad, que no son peligrosas y no interfieren con la escolarización o el tiempo libre, se distinguen del trabajo infantil. Este último sí perjudica el desarrollo del niño y su educación.

¿Qué organizaciones internacionales trabajan para erradicar el trabajo infantil en la agricultura?

Varias organizaciones colaboran a través de la Alianza internacional de cooperación sobre el trabajo infantil y la agricultura, incluyendo la OIT, la FAO, el FIDA, el CGIAR y la UITA.

¿Las políticas de asistencia social en Argentina lograron contener el trabajo infantil durante la pandemia?

Aunque el 59% de los niños trabajadores viven en hogares que recibieron asistencia (como AUH, IFE, Tarjeta Alimentar), estas ayudas no siempre fueron suficientes para evitar que los menores tuvieran que trabajar, dada la magnitud de la crisis económica y la disminución de ingresos familiares.

La Necesidad de una Respuesta Integral

Los datos presentados tanto para Argentina como para el contexto agrícola global subrayan la urgencia de abordar el trabajo infantil de manera integral. No se trata solo de prohibiciones, sino de atacar las causas profundas: la pobreza, la falta de oportunidades de trabajo decente para los adultos, la desigualdad, el acceso limitado a la educación y la salud, y las normas culturales permisivas. La pandemia ha puesto de manifiesto la fragilidad de muchos hogares y cómo, en situaciones de crisis, los niños son los primeros en ver vulnerados sus derechos.

La articulación entre diferentes actores –gobierno, sector privado, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y las propias familias– es esencial. Fortalecer los sistemas de protección social, garantizar el acceso a una educación inclusiva y de calidad para todos, y promover la creación de empleo decente para los adultos son pilares fundamentales para construir un futuro donde ningún niño o niña deba trabajar, y puedan, en cambio, disfrutar plenamente de su infancia y adolescencia, desarrollándose en un entorno seguro y propicio.

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