28/12/2020
En el dinámico mundo laboral actual, el concepto de 'valor' va mucho más allá de las cifras económicas. Tanto para las organizaciones como para los profesionales, entender y aplicar el valor es fundamental para el éxito, la satisfacción y el crecimiento sostenible. No se trata solo de generar beneficios, sino de cómo se logran esos beneficios y cómo cada persona contribuye a ese proceso de manera significativa.

Este artículo explora la doble dimensión del valor en el entorno laboral: por un lado, los principios y la cultura que definen a una empresa; por otro, la forma en que cada individuo puede potenciar su contribución y visibilidad. Comprender ambos aspectos es clave para construir entornos de trabajo sólidos y trayectorias profesionales exitosas.

Los Valores Empresariales: El ADN de la Organización
Toda empresa, más allá de su objetivo financiero, se sustenta en un conjunto de principios y éticas que guían su comportamiento y decisiones. Estos son los valores empresariales. Son la brújula moral y operativa que define la identidad de la organización, influyendo en su cultura interna y en su relación con el exterior.
Una característica crucial de los valores empresariales es su permanencia. Deben ser perdurables en el tiempo, no modas pasajeras. Son genéricos, aplicables a diversas situaciones y áreas de la empresa. Deben ser públicos, conocidos y promovidos tanto interna como externamente. Y, fundamentalmente, deben ser valederos siempre, sin excepciones en su cumplimiento.
La definición clara de la misión y visión de la empresa, junto con sus valores, justifica su existencia y propósito. No solo se trata de qué productos o servicios ofrecen, sino de cómo los ofrecen y qué principios respetan en el camino. Esto aporta una identidad única que resuena tanto con empleados como con clientes y proveedores.
Valores Corporativos Clave
Existen numerosos valores que una empresa puede adoptar, pero algunos son particularmente relevantes en el entorno actual:
- Transparencia: Implica ser abierto y accesible en la comunicación, tanto en la presentación de información financiera como en la comunicación interna sobre decisiones importantes (cambios estructurales, inversiones, etc.). Genera confianza y permite a la plantilla comprender el impacto en la organización y en sus puestos de trabajo.
- Honestidad: Va de la mano con la transparencia. Ser sincero con clientes, proveedores y empleados construye credibilidad a largo plazo. La verdad, aunque a veces difícil, siempre es más beneficiosa que la falta de sinceridad.
- Responsabilidad Social: La empresa impacta en su entorno. Este valor implica contribuir positivamente a la comunidad, ya sea a través de acciones sociales, reducción del impacto ambiental o mejora de las condiciones internas de la plantilla (calidad de vida, conciliación, diversidad, inclusión).
- Respeto a los Empleados: Un trato digno y el apoyo al crecimiento personal y profesional de los trabajadores son fundamentales. Ofrecer facilidades para el desempeño de sus tareas demuestra que la empresa valora a su capital humano.
- Libertad: Entendida como la oportunidad de expresar opiniones o proponer ideas sin temor a represalias. Fomenta la participación y la innovación dentro de un marco de respeto y profesionalismo.
- Excelencia: Buscar la máxima calidad en productos, servicios y procesos. Impulsa la mejora continua, evita la autocomplacencia y motiva a superar los estándares día a día. El objetivo es ofrecer lo mejor con la mayor eficacia y eficiencia.
- Aprendizaje y Adaptabilidad: La capacidad de la empresa y su plantilla para estar en constante formación y adaptarse a los cambios del mercado y del entorno. La formación continua es clave para evitar la rigidez y asegurar la relevancia a futuro.
- Constancia: La perseverancia ante las dificultades. Mantener el esfuerzo y la esperanza para alcanzar los objetivos a medio y largo plazo, sin desanimarse por los obstáculos.
- Capacidad de Análisis y Autocrítica: Evaluar periódicamente el desempeño para identificar fortalezas y debilidades. Ser capaz de reconocer errores, corregir estrategias y procesos. Esta introspección es vital para evitar problemas mayores a largo plazo.
- Compromiso: La identificación de los empleados con los valores y metas de la empresa. Fomenta un mejor clima laboral, aumenta la satisfacción y refuerza los lazos emocionales, impulsando a la consecución de objetivos comunes.
Implementando los Valores Empresariales: De la Teoría a la Práctica
Definir valores es solo el primer paso. Para que sean efectivos, deben integrarse en el día a día de la organización. Esto requiere un esfuerzo consciente y estratégico. Los modelos de gestión inflexibles y poco participativos no funcionan; es necesario apostar por enfoques que imbuyan en los empleados el compromiso y el sentido de pertenencia.
Aquí presentamos algunas estrategias clave para implementar y consolidar los valores en una empresa:
- Identificar los Valores: No se trata de copiar una lista genérica, sino de definir qué es verdaderamente importante para la empresa, sus prioridades y sus ventajas competitivas únicas. Estos valores deben formar parte del gobierno corporativo, guiando la toma de decisiones y el equilibrio entre los grupos de interés (accionistas, clientes, empleados, etc.). A menudo, se plasman en un código de conducta.
- Enseñar, Capacitar e Involucrar: No basta con imprimir los valores en un cartel. La empresa debe invertir tiempo y recursos en explicar qué significan, cómo se aplican y por qué son importantes. Las capacitaciones son una herramienta efectiva para integrar a los nuevos empleados y recordar a los actuales la base de la cultura organizacional.
- Reforzar con Comunicación Interna: Los valores deben estar presentes en todos los canales de comunicación interna. Recordarlos constantemente a través de boletines, correos o intranet ayuda a consolidarlos y fortalece el vínculo de los empleados con la empresa.
- Planificar Acciones: Convertir los valores en acciones concretas. Diseñar planes y proyectos que reflejen estos principios en la práctica diaria. Los valores deben guiar la forma de sentir, pensar y actuar de toda la organización.
- Reconocer y Valorar: Premiar y reconocer públicamente a los empleados que ejemplifican los valores de la empresa. Esto no solo afianza esos comportamientos en los individuos, sino que también muestra a toda la plantilla la importancia que la organización les otorga. De igual manera, las conductas contrarias a los valores deben ser abordadas, recordando que los empleados son la cara visible de la empresa.
- Medir Impacto: Evaluar de forma continua y objetiva cómo la implementación de los valores está afectando el comportamiento, las actitudes y los resultados. Medir el impacto permite identificar desviaciones entre lo esperado y la realidad, posibilitando correcciones.
- Comunicar Valores a Clientes y Stakeholders: Los valores no son solo internos. Comunicarlos externamente construye la reputación de la empresa y atrae a clientes y socios que comparten principios similares. Los valores deben impregnar la experiencia que tienen los clientes al interactuar con la empresa.
- Ser un Ejemplo: Quizás la estrategia más crucial. Los líderes y directivos deben ser los primeros en encarnar y mostrar los valores empresariales en su propio comportamiento. Un líder que no vive los valores que predica socava toda la iniciativa. El ejemplo arrastra, especialmente en momentos difíciles.
Poniendo en Valor Tu Trabajo Individual
Mientras que la empresa define y vive sus valores, cada profesional también tiene la capacidad y la responsabilidad de poner en valor su propio trabajo. Esto significa destacar, ser reconocido y demostrar la contribución única que se aporta a la organización. No se trata de ego, sino de asegurar que tu esfuerzo y tus logros son visibles y apreciados.
Aquí te presentamos estrategias para lograrlo:
- Consigue Visibilidad: Participa activamente, ofrece tus ideas, involúcrate en proyectos relevantes. No esperes a que te vean; haz que te vean. La visibilidad es clave para que tu trabajo no pase desapercibido.
- Trabaja el Networking Interno: Construye relaciones positivas con colegas de tu equipo, de otros departamentos y con líderes. Un buen networking te mantiene informado, te permite colaborar de forma más efectiva y asegura que tu nombre esté asociado a proyectos exitosos.
- Sácale Brillo a Tus Logros: No subestimes la importancia de documentar y comunicar tus éxitos. Sé específico sobre lo que lograste, cómo lo lograste y el impacto que tuvo. Prepara un resumen claro de tus contribuciones para revisiones de desempeño o conversaciones sobre crecimiento.
- Esfuérzate por una Buena Evaluación del Desempeño: Las evaluaciones formales son momentos cruciales para poner en valor tu trabajo. Asegúrate de entender los criterios, busca feedback continuo y trabaja activamente para superar las expectativas.
- Identifica si Tu Puesto es Crítico: Comprende cómo tu rol encaja en los objetivos estratégicos de la empresa. Si tu puesto es fundamental para operaciones clave o iniciativas importantes, resalta esa conexión.
- Descubre el Valor de Tu Puesto en el Mercado: Investiga cómo se valora tu rol en otras empresas y cuál es su demanda. Conocer tu valor externo te da una perspectiva importante sobre tu posición interna y potencial crecimiento.
La Sinergia entre Valores Corporativos y Valor Individual
Existe una poderosa sinergia entre los valores de la empresa y la capacidad del individuo para poner en valor su trabajo. Una empresa con valores claros y bien implementados crea un entorno donde los empleados pueden prosperar. El compromiso con los valores de la organización a menudo se traduce en un mayor esfuerzo, dedicación y, por lo tanto, en una mayor contribución individual.
Por otro lado, los empleados que encarnan los valores de la empresa y buscan constantemente mejorar y destacar su trabajo, refuerzan la cultura organizacional y contribuyen directamente al éxito colectivo. La transparencia de la empresa facilita que el empleado comprenda el panorama general y ajuste su trabajo para maximizar su impacto. La excelencia como valor compartido impulsa tanto la calidad del trabajo individual como la del producto o servicio final.
En última instancia, un lugar de trabajo donde se valora tanto la ética y los principios de la empresa como la contribución y el crecimiento de cada profesional es un entorno productivo, satisfactorio y resiliente.
| Concepto | Orientación | Impacto Principal | Clave para el Éxito |
|---|---|---|---|
| Valores Empresariales | Organizacional | Cultura, Reputación, Decisión Estratégica | Implementación consistente y liderazgo ejemplar |
| Poner en Valor el Trabajo Individual | Individual | Reconocimiento, Crecimiento Profesional, Satisfacción Laboral | Proactividad, Visibilidad, Comunicación de Logros |
Preguntas Frecuentes sobre el Valor en el Trabajo
¿Por qué son importantes los valores empresariales para mí como empleado?
Los valores de la empresa definen la cultura y el ambiente de trabajo. Si tus valores personales se alinean con los de la empresa, es más probable que te sientas cómodo, motivado y comprometido. Además, guían las políticas y el trato hacia los empleados (como el respeto, la responsabilidad social interna).

¿Qué hago si no conozco los valores de mi empresa?
Busca información en la intranet, sitio web de la empresa, manuales del empleado o pregunta a tu supervisor o al departamento de Recursos Humanos. Si no están definidos o comunicados claramente, es una señal de que la empresa podría necesitar trabajar en este aspecto.
¿Cómo puedo alinear mi trabajo diario con los valores de la empresa?
Comprende qué significa cada valor en la práctica para tu rol. Por ejemplo, si la transparencia es un valor, asegúrate de comunicar tu progreso y desafíos abiertamente. Si la excelencia es clave, busca siempre la mejor calidad en tus entregas. Pregunta cómo se espera que vivas esos valores en tu puesto.
Mi empresa tiene valores definidos, pero no se aplican. ¿Qué puedo hacer?
Esto puede ser frustrante. Puedes intentar ser un agente de cambio viviendo esos valores tú mismo y, si es apropiado, discutirlo con tu supervisor o con Recursos Humanos, quizás sugiriendo formas de integrarlos más en la cultura diaria.
¿Poner en valor mi trabajo significa ser un 'trepa'?
No necesariamente. Poner en valor tu trabajo es asegurar que tus contribuciones sean vistas y reconocidas por su mérito. Un 'trepa' a menudo busca el beneficio personal a expensas de otros o de la ética. Poner en valor tu trabajo, especialmente cuando se alinea con los valores de la empresa como la honestidad y el compromiso, es una parte saludable del desarrollo profesional.
¿Cómo puedo medir mi propio valor para la empresa?
Considera el impacto de tu trabajo en los objetivos del equipo o de la empresa, la calidad de tus entregas, tu capacidad para resolver problemas, tu disposición a colaborar, y el feedback que recibes. Conocer tu valor de mercado también es un indicador.
Conclusión
El valor en el trabajo es un concepto bidireccional. Por un lado, las empresas se definen y prosperan a través de sus valores empresariales, que guían su ética, cultura y operaciones. La implementación efectiva de estos valores, desde la definición hasta el ejemplo de liderazgo, es crucial para construir una organización sólida y confiable.
Por otro lado, cada profesional tiene la oportunidad y la necesidad de poner en valor su propio trabajo, asegurando que sus habilidades, esfuerzos y logros sean visibles y reconocidos. Estrategias como la proactividad, el networking y la comunicación de resultados son esenciales para el crecimiento individual.
Cuando los valores de la empresa y la búsqueda individual de aportar valor se encuentran, se crea un entorno laboral potente, donde la productividad se combina con el bienestar, y el éxito organizacional se alinea con el desarrollo profesional de cada persona.
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