¿Cuántos días se puede faltar al trabajo sin avisar?

Amonestaciones Laborales: Todo lo que Debes Saber

17/01/2019

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Gestionar el comportamiento o el rendimiento de un trabajador puede ser uno de los aspectos más desafiantes para cualquier responsable de Recursos Humanos o gerente. A menudo, existe la tentación de posponer la intervención, esperando que los problemas se resuelvan por sí solos. Sin embargo, esta inacción rara vez produce los resultados deseados y, en muchos casos, la situación puede empeorar. Llegado a este punto, la empresa se ve en la necesidad de tomar medidas correctivas. La primera de estas medidas, y a menudo la más adecuada, es la amonestación laboral. Este mecanismo busca lograr un cambio positivo en la actitud o el desempeño del empleado antes de recurrir a acciones más severas.

¿Qué dice la ley del trabajo sobre las amonestaciones?
El Estatuto de los Trabajadore establece el tiempo en el que prescriben las amonestaciones laborales, algo que depende del tipo de sanción al que vaya asociada. Las leves prescriben en un plazo de 10 días, las graves prescriben en 20 días y las faltas muy graves en 60 días.May 17, 2025

La amonestación laboral es una herramienta fundamental para comunicar al empleado, de manera clara y directa, aquellas acciones o comportamientos que no se ajustan a las expectativas o normativas de la empresa. Lejos de ser un simple castigo, la amonestación debería concebirse como una oportunidad para el crecimiento y la mejora. Fomenta la reflexión del empleado sobre su conducta y le brinda la posibilidad de corregir el rumbo, alineándose nuevamente con los objetivos y valores de la organización. Este enfoque constructivo puede, de hecho, fortalecer la relación laboral al abrir canales de diálogo honesto y transparente.

No obstante, incluso con las mejores intenciones, el proceso de amonestar a un trabajador requiere un conocimiento profundo de los procedimientos adecuados y del marco legal aplicable. Una gestión incorrecta puede acarrear consecuencias legales y económicas significativas para la empresa. Por ello, es crucial que los responsables de la gestión de personas estén bien informados sobre cómo llevar a cabo una amonestación de manera que sea efectiva y legalmente sólida.

Índice de Contenido

¿Qué es Exactamente una Amonestación Laboral?

Una amonestación en el ámbito laboral es, en esencia, una medida de carácter disciplinario inicial. Las empresas la emplean para notificar formalmente a un trabajador sobre un error cometido, un incumplimiento de sus obligaciones o una conducta inapropiada. Su principal objetivo es servir como advertencia, señalando las posibles repercusiones que su comportamiento podría tener si no se corrige. Se trata de un primer aviso, un apercibimiento, diseñado para rectificar la conducta del empleado y asegurar la continuidad de un ambiente de trabajo positivo y productivo antes de que la falta o el problema escalen a mayores.

Desde la perspectiva de la gestión de Recursos Humanos, ver la amonestación como un paso necesario en la comunicación es vital. Permite establecer un diálogo franco y constructivo. Al abordar el problema de frente, la empresa demuestra su compromiso con la mejora continua, tanto del empleado como del entorno laboral general. Bien gestionada, una amonestación puede incluso fortalecer la relación entre el empleador y el empleado, al potenciar el entendimiento mutuo y el crecimiento profesional.

Marco Legal de las Amonestaciones en el Trabajo

Las amonestaciones laborales, al igual que otras medidas disciplinarias, encuentran su fundamento en la legislación laboral. En países como España, están contempladas dentro del marco general del Estatuto de los Trabajadores, mientras que en otros, como Chile, se rigen por el Código del Trabajo. Sin embargo, la especificidad sobre qué tipo de falta amerita una amonestación y cuál es el procedimiento a seguir suele estar detallada en los convenios colectivos aplicables a cada sector o empresa, y de manera crucial, en el reglamento interno de orden, higiene y seguridad de la propia compañía.

Es fundamental entender que la posibilidad de aplicar una amonestación, especialmente la escrita, a menudo depende de que esta medida disciplinaria esté explícitamente contemplada en el reglamento interno de la empresa. Si el reglamento no incluye la amonestación como una sanción posible por infracciones a sus disposiciones, su aplicación podría considerarse improcedente por falta de base legal dentro del ámbito interno de la empresa.

Amonestación vs. Sanción: ¿Cuál es la Diferencia?

Aunque ambos términos se refieren a medidas disciplinarias, existe una distinción clave entre amonestación y sanción laboral, que radica principalmente en la gravedad de la falta cometida y las consecuencias asociadas a cada una. La amonestación es generalmente la medida más leve dentro del espectro disciplinario. Su propósito es primariamente correctivo y de advertencia.

Las sanciones laborales, por otro lado, son acciones más severas. Estas pueden incluir la suspensión de empleo y sueldo por un período determinado, o en los casos de faltas muy graves, el despido del empleado. Si bien una amonestación puede ser el primer paso antes de una sanción más grave si la conducta no se corrige, no siempre implican una sanción económica o una suspensión. Una amonestación puede ser simplemente una advertencia formal.

CaracterísticaAmonestación LaboralSanción Laboral
Gravedad de la FaltaLeve a moderadaModerada a muy grave
Objetivo PrincipalAdvertir, corregir comportamientoCastigar, corregir, o terminar la relación laboral
Consecuencias TípicasAdvertencia verbal o escrita, registro en expedienteSuspensión de empleo y sueldo, traslado, despido
NaturalezaPrimer aviso, medida inicialMedida más severa, puede seguir a amonestaciones previas
Marco de AplicaciónReglamento Interno, Convenio ColectivoReglamento Interno, Convenio Colectivo, Legislación Laboral (Estatuto/Código)

Es importante destacar que, aunque son distintas, una amonestación puede ser un antecedente relevante para la aplicación de una sanción posterior si la conducta persiste o si se cometen nuevas faltas. La acumulación de amonestaciones por hechos similares puede demostrar la reincidencia del trabajador y justificar una medida disciplinaria más severa.

Tipos de Amonestaciones Laborales

Existen dos modalidades principales para comunicar una amonestación a un trabajador, diferenciadas por la forma en que se realiza la comunicación:

Amonestación Verbal

Esta es la forma más informal y suele ser el primer paso cuando una falta es menor o aislada. Consiste en una conversación directa entre el empleado y su superior jerárquico o un representante de Recursos Humanos. El objetivo es señalar la conducta inapropiada, explicar por qué constituye un problema y expresar la expectativa de que no se repita. Aunque es menos formal, es recomendable que la persona que la realiza tome nota interna de la fecha y el motivo de la conversación, aunque no se entregue un documento al empleado. Su ventaja es la inmediatez y la posibilidad de un diálogo más abierto, pero su principal desventaja es la falta de un registro formal que pueda servir como prueba en el futuro.

¿Qué tan grave es una amonestación laboral?
La amonestación laboral es una medida disciplinaria que las empresas pueden aplicar cuando un trabajador incumple sus obligaciones. Aunque no siempre implica una sanción grave, puede afectar el historial del empleado y derivar en consecuencias más serias si las faltas persisten.

Amonestación Escrita

Esta modalidad es más formal y se materializa a través de un documento conocido como carta de amonestación. Se utiliza para faltas de mayor consideración o cuando las amonestaciones verbales previas no han surtido efecto. La carta detalla específicamente la falta cometida, las normas o políticas incumplidas, las expectativas de la empresa y las posibles consecuencias si la conducta no mejora. Este documento se entrega al trabajador y una copia se archiva en su expediente personal. La amonestación por escrito tiene un valor probatorio mucho mayor y es un antecedente crucial si la situación escala a medidas disciplinarias más graves.

La Carta de Amonestación Escrita: Requisitos y Proceso

La elaboración de una carta de amonestación por escrito debe ser un proceso cuidadoso, ya que este documento puede tener implicaciones legales. Para que sea válida y cumpla su propósito, debe contener información precisa y verificable. Un error en la redacción o en la omisión de datos esenciales podría invalidarla en caso de una disputa legal.

Los elementos clave que debe incluir una carta de amonestación escrita son:

  • Identificación Clara: Debe especificar la fecha de emisión de la carta, el nombre completo del trabajador y su documento de identidad (DNI o equivalente).
  • Datos de la Empresa: Incluir la identificación completa de la empresa que emite la amonestación.
  • Marco Legal Aplicable: Mencionar la legislación laboral (Estatuto de los Trabajadores, Código del Trabajo) y el convenio colectivo, así como el reglamento interno de la empresa que respaldan la medida. Es vital referenciar la sección específica del reglamento o convenio que ha sido incumplida.
  • Descripción Detallada de los Hechos: Este es uno de los puntos más importantes. Se deben describir de manera objetiva, clara y concisa los hechos específicos que motivan la amonestación. Se debe incluir la fecha, hora y lugar donde ocurrieron, así como cualquier otra circunstancia relevante. La información debe ser real y comprobable.
  • Menciones de Advertencias Previas: Si ha habido amonestaciones verbales o escritas anteriores por hechos similares, es recomendable mencionarlas para demostrar la reincidencia o el historial del empleado.
  • Tipo de Falta: Clasificar la falta según lo establecido en el convenio colectivo o el reglamento interno (leve, grave, muy grave), si aplica, y aportar los datos o pruebas que demuestren dicha clasificación.
  • Consecuencias: Informar al trabajador de las posibles consecuencias si la conducta no se corrige. Esto puede ir desde futuras sanciones hasta la posibilidad de un despido en casos de reiteración o gravedad.
  • Firma de la Empresa y del Trabajador: La carta debe ser firmada por un representante autorizado de la empresa. Es fundamental solicitar la firma del trabajador como acuse de recibo. Si el trabajador se niega a firmar, se debe dejar constancia de esta negativa, preferiblemente con la firma de testigos. Es recomendable que el trabajador firme indicando “Recibido, no conforme” si desea reservarse el derecho a impugnarla.

Un registro meticuloso de las incidencias es crucial para sustentar una carta de amonestación. Herramientas tecnológicas, como los software de gestión de Recursos Humanos, pueden facilitar este registro, permitiendo llevar un control de asistencias, puntualidad, incidentes y cualquier otra falta que pueda dar lugar a una amonestación. Disponer de datos fiables es la mejor manera de validar la información contenida en la carta.

¿Qué Sucede si el Empleado No Está de Acuerdo con la Amonestación?

Recibir una amonestación puede generar desacuerdo o molestia en el empleado. Es un derecho del trabajador no estar conforme con la medida disciplinaria y tomar acciones al respecto. La legislación laboral establece mecanismos y plazos para que el trabajador pueda impugnar la amonestación si considera que es injusta, infundada o improcedente.

Generalmente, el trabajador dispone de un plazo, que varía según la legislación específica del país (por ejemplo, 20 días hábiles en algunos sistemas legales), a partir de la notificación de la amonestación escrita para manifestar su disconformidad e iniciar un proceso de impugnación. El primer paso suele ser dejar constancia de su desacuerdo al firmar la carta de amonestación como “no conforme”.

Posteriormente, el trabajador puede iniciar un procedimiento formal. Una vía común es presentar una papeleta de conciliación ante un servicio de mediación, arbitraje y conciliación (como el SMAC en España o instancias similares en otros países). El objetivo de esta etapa es intentar llegar a un acuerdo amistoso con la empresa, exponiendo los motivos de su disconformidad y buscando una solución alternativa que evite la vía judicial.

Si la conciliación no tiene éxito y no se alcanza un acuerdo entre las partes, el trabajador tiene la opción de presentar una demanda ante los tribunales laborales. Será entonces un juez quien evalúe los hechos, las pruebas presentadas por ambas partes (empresa y trabajador) y determine si la amonestación fue aplicada correctamente y de acuerdo con la ley y el reglamento interno.

Importancia del Diálogo y el Registro Detallado

Independientemente de que el proceso llegue a instancias formales, el diálogo juega un papel esencial. Antes, durante y después de la amonestación, es recomendable que los responsables de la empresa conversen con el trabajador afectado. Entender su perspectiva, escuchar sus preocupaciones y buscar puntos de encuentro puede desactivar conflictos y, en muchos casos, encontrar soluciones consensuadas sin necesidad de recurrir a vías externas o judiciales.

Algunas empresas implementan mecanismos internos de revisión, permitiendo al empleado solicitar una reevaluación de la amonestación por parte de un comité interno o un superior diferente. Estos procesos internos pueden ser muy efectivos para resolver disputas de manera ágil y mantener un buen clima laboral.

Sin embargo, y conscientes de que no siempre es posible evitar la vía judicial, la importancia de un registro detallado y preciso de las faltas y de las amonestaciones aplicadas no puede subestimarse. Disponer de documentación sólida y verificable es la mejor defensa para la empresa en caso de que la amonestación sea impugnada ante un tribunal. Este registro debe incluir la fecha, hora, descripción de la falta, normativa incumplida, testigos (si los hay) y copia de la comunicación entregada al trabajador. Software especializado en gestión de RRHH puede ser de gran ayuda para mantener estos registros de forma organizada y accesible.

¿Cuántas amonestaciones son necesarias para un despido?
¿Con cuantas cartas de amonestación me pueden despedir? El código no contiene una exigencia de algún número determinado de cartas de amonestación para que el empleador pueda despedir a su trabajador. Teóricamente te pueden despedir sin ninguna carta de amonestación, según la gravedad de los hechos.

Preguntas Frecuentes sobre Amonestaciones Laborales

A continuación, abordamos algunas de las dudas más comunes relacionadas con las amonestaciones en el ámbito del trabajo:

¿Cuál es la diferencia entre sanción y amonestación?

La principal diferencia radica en la gravedad y las consecuencias. La amonestación es una medida leve, una advertencia para corregir el comportamiento. La sanción es más severa y puede implicar suspensión de empleo y sueldo o incluso el despido. La amonestación busca corregir, mientras que la sanción puede tener un carácter más punitivo o resolutorio de la relación laboral.

¿Una amonestación laboral implica siempre una sanción laboral?

No necesariamente. Una amonestación puede ser suficiente para corregir la conducta. Sin embargo, si la falta es grave o si el empleado reincide tras una amonestación, la empresa puede proceder a aplicar una sanción más severa, que puede ir acompañada o no de una nueva amonestación, dependiendo del caso y del reglamento interno.

¿Cómo se presenta una amonestación laboral?

Primero, la empresa debe investigar y documentar la falta. Luego, se comunica al empleado, preferiblemente en una reunión, explicando la falta. La comunicación puede ser verbal (para faltas leves) o por escrito mediante una carta de amonestación (para faltas de mayor entidad o reincidencia).

¿Cuándo se puede aplicar una amonestación laboral a un empleado?

Se aplica cuando un empleado incumple sus obligaciones laborales, las normas del reglamento interno de la empresa, el convenio colectivo o la legislación laboral. La decisión debe estar justificada por hechos concretos y basarse en las políticas internas y el marco legal vigente.

¿Cuáles son los efectos de una amonestación laboral en el expediente del empleado?

Una amonestación, especialmente la escrita, se registra en el expediente personal del empleado como un antecedente disciplinario. Esto puede ser considerado en futuras evaluaciones de desempeño, decisiones sobre promociones, o como prueba en caso de conflictos legales o despidos posteriores, especialmente si se basan en la reiteración de faltas.

¿Cuántas amonestaciones laborales son necesarias para el cese de un trabajador?

No existe un número fijo de amonestaciones que derive automáticamente en un despido. La posibilidad de despido depende de la gravedad de la falta y de lo que establezcan el convenio colectivo y el reglamento interno. Una falta muy grave, contemplada como causal de despido, puede justificar la terminación del contrato sin amonestaciones previas. Sin embargo, la acumulación de amonestaciones por faltas leves o graves similares puede ser utilizada por la empresa como justificación para un despido basado en la indisciplina o el incumplimiento reiterado, siempre que esté respaldado por la normativa aplicable.

¿Qué derechos tiene un empleado después de recibir una amonestación laboral?

El empleado tiene derecho a conocer los motivos de la amonestación, a presentar su versión de los hechos y aportar pruebas. Tiene derecho a la confidencialidad del proceso. Si no está de acuerdo, puede impugnar la amonestación formalmente, primero intentando una conciliación y, si no hay acuerdo, presentando una demanda ante los tribunales laborales.

¿Me pueden dar una carta de amonestación y despedirme al mismo tiempo por el mismo hecho?

Generalmente, no. La amonestación y el despido son dos tipos de sanciones distintas. Sancionar un mismo hecho dos veces (con una amonestación y un despido simultáneamente) suele ser incompatible y podría ser considerado improcedente. La amonestación busca corregir la conducta futura, mientras que el despido pone fin a la relación laboral. Sin embargo, cada caso debe analizarse individualmente según los hechos y la normativa aplicable.

En conclusión, las amonestaciones laborales son una herramienta esencial en la gestión de personas, permitiendo corregir conductas y prevenir problemas mayores. Su correcta aplicación, basada en el conocimiento de la ley, los convenios y el reglamento interno, así como un enfoque en el diálogo y el registro preciso, es fundamental para mantener un ambiente de trabajo saludable y evitar litigios innecesarios.

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