¿Qué son los trabajadores autoprogramables?

Trabajadores Autoprogramables: La Nueva Era

21/08/2023

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La transformación económica y tecnológica de las últimas décadas ha redefinido por completo el panorama laboral. Nos encontramos inmersos en una economía que, según Manuel Castells, se caracteriza fundamentalmente por ser informacional, global y funcionar en red. Estas tres características no solo cambian la forma en que las empresas operan y compiten, sino que tienen un impacto profundo en la naturaleza misma del trabajo y en las relaciones entre empleadores y empleados. Comprender esta nueva realidad es crucial para navegar el mercado laboral actual y futuro.

¿Qué significa autoprogramable?
Los autómatas programables son dispositivos electrónicos utilizados en la automatización industrial. Estos sistemas se utilizan para controlar maquinaria y procesos industriales de forma automática.

En la base de esta nueva economía se encuentran la productividad y la competitividad. La productividad, la eficiencia en la producción por unidad de insumo, y la competitividad, la capacidad de ganar cuota de mercado (idealmente ampliando el mercado total), son las variables centrales. Hoy, los elementos clave que impulsan ambas son la capacidad tecnológica y humana para generar, procesar y producir. Esto pone a la información y al conocimiento en el centro de la creación de valor.

No es que el capital haya dejado de ser importante, pero la historia reciente demuestra que con conocimiento y tecnología, se puede generar capital (el ejemplo de Bill Gates es ilustrativo), mientras que con capital pero sin ellos, se puede perder (como en el caso de RCA). La capacidad de una empresa o país para competir depende directamente de su acceso y manejo de la tecnología y la información.

Índice de Contenido

La Economía Informacional, Global y en Red

El primer pilar es su carácter informacional. Como se mencionó, la información y la tecnología son decisivas para la productividad y la competitividad. La tecnología permite procesar y transmitir información rápidamente y con gran flexibilidad, amplificando su poder y su papel central en la economía actual.

El segundo pilar es que es una economía global. Es importante distinguir esto de una economía simplemente mundializada o internacionalizada. Aunque la mayor parte de la fuerza laboral mundial (entre el 80% y 90%) trabaja en mercados de trabajo locales o regionales, las actividades centrales o nucleares de todas las economías sí están globalizadas. Globalizado, en este contexto, significa que operan como una unidad en tiempo real a nivel planetario a través de una red de interconexiones. El mercado de capitales es un ejemplo claro; aunque no todos los ahorros circulan globalmente, están interconectados instantáneamente, permitiendo que eventos en una parte del mundo afecten rápidamente a otras.

La información y la tecnología también están globalizadas. Existe un stock global de tecnología que se difunde rápidamente. La mano de obra altamente cualificada (analistas financieros, tecnólogos) también opera en mercados de trabajo globales, aunque no siempre residan fuera de su país. Los mercados más dinámicos están interpenetrados, haciendo crucial la capacidad de las empresas extranjeras para penetrar en mercados clave. Finalmente, la producción está parcialmente globalizada a través de las empresas multinacionales y sus redes auxiliares, que, aunque no emplean a la mayoría de la fuerza laboral, sí generan una parte significativa del valor de la producción mundial. La dinámica de las economías nacionales, por tanto, depende de su conexión con este núcleo central globalizado.

La tercera característica es que funciona en red. Aunque las redes empresariales no son un concepto nuevo, la tecnología actual permite combinar la flexibilidad de la red (adaptación rápida a la demanda, disolución y reconfiguración de recursos) con una coordinación eficiente. Esto ha llevado a la aparición de la "empresa-red". Las grandes empresas se descentralizan en redes internas (como el caso de IBM). Las pequeñas y medianas empresas, a menudo las más dinámicas en creación de empleo, se agrupan en alianzas, cooperativas o redes temporales para competir (modelo de Emilia-Romaña, el desarrollo industrial inicial de Hong Kong y Taiwán). El ejemplo de Benetton ilustra perfectamente una red que combina diseño central, puntos de venta globalizados, y fabricación basada en economía informal para una flexibilidad extrema en respuesta a la demanda.

Incluso las grandes empresas se conectan a redes de PYMES subcontratistas (como Toyota con sus quince mil subcontratistas). Más aún, se han impuesto las "alianzas estratégicas" entre grandes empresas para proyectos específicos y temporales (IBM, Toshiba, Siemens para un chip). Esta "geometría variable" de las redes implica que, aunque la unidad jurídica y de capital sigue siendo la empresa, la unidad operativa real es la red. Y esta red, al cambiar constantemente de forma y componentes, también demanda una fuerza de trabajo de tipo cambiante.

La Polarización del Trabajo: Autoprogramable vs. Genérico

Este nuevo tipo de economía da lugar a un nuevo tipo de trabajo, caracterizado por una separación fundamental entre dos categorías: el trabajo autoprogramable y el trabajo genérico.

El trabajo autoprogramable es aquel que desarrolla el trabajador que posee la capacidad instalada en sí mismo para redefinir sus habilidades conforme cambian la tecnología, el puesto de trabajo o el mercado. En la actualidad, los conocimientos técnicos específicos adquiridos (en la formación profesional o primeros años laborales) se vuelven obsoletos rápidamente. Se estima que una persona cambiará de profesión (no solo de puesto) aproximadamente cuatro veces a lo largo de su vida. Quienes sean capaces de redefinir lo que necesitan hacer, volver a aprender, y adaptarse a nuevas tareas, nunca se quedarán obsoletos. Esto trasciende la simple cualificación técnica específica.

Lo que realmente importa para el trabajador autoprogramable no son cualificaciones fijas, sino una capacidad educativa general, una cultura amplia, la habilidad de asociar ideas, de identificar qué cualificaciones se necesitan para nuevas tareas, saber dónde buscarlas, cómo aprenderlas y cómo aplicarlas. Es, en esencia, un nivel intelectual general y una capacidad social para tender puentes entre el aprendizaje y el trabajo. Implica una redefinición profunda del sistema educativo y una adaptación continua por parte del individuo.

En contraste, el trabajo genérico se refiere a la labor de personas que poseen capacidades humanas básicas, con un nivel de educación más o menos fundamental, que simplemente reciben instrucciones y ejecutan órdenes, e incluso a quienes no se les permite hacer más que eso. Este tipo de trabajo es el que puede ser más fácilmente reemplazado. Su coexistencia con máquinas que pueden automatizar tareas o con mano de obra genérica en otros países donde los costes son inferiores crea un mercado laboral donde el trabajador genérico compite directamente con alternativas más baratas o eficientes. Esto reduce su capacidad de negociación y, en esencia, disminuye su valor relativo en el mercado.

La división entre trabajo autoprogramable y genérico no es una fatalidad social, sino una consecuencia de la estructura tecnológica y económica actual, sobre la cual se puede actuar mediante políticas y estrategias adecuadas. Es una división que refleja la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo frente a la realización de tareas repetitivas o fácilmente automatizables.

El Impacto en el Empleo: ¿Tecnología = Paro?

Es un mito extendido, especialmente en Europa, que las nuevas tecnologías y este nuevo sistema económico causan desempleo estructural. Esta visión, aunque a veces presentada como progresista, es reaccionaria, ya que trata la tecnología como un fenómeno natural inevitable, eximiendo de culpa a empresas, gobiernos o políticas. La realidad, según numerosos estudios empíricos, es que no hay una relación directa inherente entre tecnología y pérdida de empleo.

Tampoco es cierto que las nuevas tecnologías, por definición, creen más empleo. Depende. Depende de la tecnología específica, del puesto de trabajo, de la formación de los trabajadores, de las políticas empresariales y gubernamentales. El impacto final sobre el empleo es el resultado de la interacción de múltiples factores, no solo de la tecnología en sí misma.

Si se analizan los datos globales, el empleo ha aumentado en el mundo en los últimos veinticinco años, en parte por la masiva incorporación de la mujer al trabajo remunerado. El empleo industrial, aunque disminuido en países de la OCDE, ha aumentado globalmente, relocalizándose en otras regiones. Además, una parte de lo que antes se consideraba industrial ahora se clasifica como servicios (software, diseño, medios de comunicación), lo que puede ser un artefacto estadístico más que una desaparición real de empleo industrial.

Sociedades con mayor penetración tecnológica, como EEUU y Japón, históricamente han tenido niveles de paro más bajos que Europa, lo que sugiere que la tecnología no es la causa principal del desempleo europeo, que puede deberse más bien a factores macroeconómicos o institucionales.

¿Qué son los trabajadores autoprogramables?
El trabajo autoprogramable es el que desarrolla aquel trabajador que tiene una capacidad instalada en él o ella de poder tener la posibilidad de redefinir sus capacidades conforme va cambiando la tecnología y conforme cambia a un nuevo puesto de trabajo.

La crítica de que se crean muchos empleos de bajo nivel (como "vendedores de hamburguesas") no se sostiene completamente con los datos. Las estadísticas de EEUU muestran un aumento proporcionalmente mayor de puestos de trabajo de altos salarios entre 1960 y 1995, aunque esto no significa necesariamente una mejora general del estándar de vida para todos, ya que los salarios reales han podido disminuir para una gran parte de la población.

El argumento del "fin del trabajo" de autores como Jeremy Rifkin es criticado por su falta de datos empíricos y por atribuir el desempleo únicamente a la tecnología. Si bien la tecnología permite producir más trabajando menos, el objetivo de reducir la jornada laboral (como las 35 horas) debe plantearse como una mejora de las condiciones de vida y un derecho histórico, no como una solución al paro, pues las empresas tienen otras alternativas (aumentar productividad, automatizar, subcontratar) que no implican necesariamente crear más empleo.

El impacto real de la tecnología y la nueva economía en el empleo no es la creación de paro masivo, sino la transformación profunda del tipo de trabajo y de las relaciones laborales.

La Individualización de las Relaciones Laborales

El modelo económico global y en red impone una flexibilidad estructuralmente determinada de la fuerza de trabajo y de la relación trabajador-empresa. Las empresas necesitan y tienen la capacidad de emplear trabajadores de diversas formas, con distintos tipos de contratos y situaciones laborales, adaptándose constantemente a las cambiantes condiciones del mercado.

Este proceso lleva a la individualización de la relación entre trabajador y empresa y a la individualización del trabajo mismo. A diferencia de la revolución industrial que organizó a la clase obrera en grandes empresas, el capitalismo actual tiende a "desorganizarla" desde el punto de vista estructural. Los datos muestran un cambio sustancial en las relaciones laborales: el "trabajo estándar" (contrato indefinido, tiempo completo, trayectoria previsible) es cada vez menos la norma. En países como Reino Unido, Italia, Francia o EEUU, un porcentaje significativo de la fuerza laboral trabaja a tiempo parcial, son temporales o autónomos. La explosión del trabajo autónomo es notable. En España y Cataluña, la mayoría de los contratos son temporales y la creación de empleo autónomo supera en algunos momentos la de empleo asalariado indefinido.

Esta flexibilidad extrema, si bien incrementa la eficiencia, productividad y competitividad de las empresas, presenta problemas significativos.

Problemas de la Flexibilidad Extrema

La individualización y flexibilidad tienen varias caras negativas:

Primero, desde el punto de vista de la empresa, puede haber una contradicción entre productividad y flexibilidad si el trabajo es precario. Gran parte de la productividad depende del conocimiento específico del trabajador sobre la empresa y sus procesos (conocimiento no explícito). Si el trabajador tiene una relación precaria con la empresa, su incentivo para compartir este conocimiento disminuye, ya que su propio conocimiento y experiencia se convierten en su capital de negociación para futuras relaciones laborales. Estudios empíricos muestran que a menor implicación y menor duración en la empresa, menor productividad. La flexibilidad excesiva puede socavar la base de la productividad.

Segundo, a nivel social, la capacidad de individualización hace que los trabajadores con altas cualificaciones y poder de mercado puedan negociar mejores condiciones individualmente. Sin embargo, aquellos sin ese poder individual, al ser más fácilmente reemplazables (por máquinas o trabajo más barato en otros lugares), pierden capacidad de negociación colectiva. Esto contribuye al incremento de la desigualdad social y la polarización: los que están en posiciones fuertes mejoran, mientras que los que están en posiciones débiles empeoran en términos relativos, y a veces absolutos.

Tercero, la fragmentación de las empresas en redes y la individualización creciente del trabajo reducen la capacidad de agregación de las relaciones laborales. Se hace muy difícil mantener la negociación colectiva cuando la relación laboral es individual. Esto se manifiesta en una disminución de la afiliación sindical y en operaciones políticas para reducir el poder de los sindicatos. Esto socava una de las instituciones centrales del pacto social y el consenso político en las sociedades modernas: un sistema de relaciones industriales estable. Además, debilita las bases financieras y organizativas del Estado de bienestar. Si la relación trabajador-empresa es individual y las cotizaciones a la seguridad social se individualizan o se perciben como tales, la solidaridad social se resiente ("¿Por qué si gano más debo contribuir para que otros reciban lo mismo?"). La búsqueda de sistemas individualizados de cotización (como hacerse autónomo para escapar de la seguridad social general) es un movimiento que, partiendo de la individualización de la relación laboral, se amplía a la financiación de las cargas sociales, poniendo en crisis no solo la financiación sino la solidaridad del Estado de bienestar.

En resumen, los efectos negativos de este nuevo modelo se manifiestan en la precariedad, la desigualdad creciente, el debilitamiento de la representación colectiva y la crisis potencial del Estado de bienestar, más que en un supuesto paro masivo causado directamente por la tecnología.

Hacia un Nuevo Contrato Social

Estos impactos obligan a una redefinición urgente de las relaciones laborales. No se trata solo de combatir la pobreza o la exclusión social para una minoría, sino de preservar el conjunto de instituciones que permiten la convivencia social y evitar una sociedad de individuos en constante competencia y agresividad mutua. La disolución de las instituciones de agregación social nos lleva hacia una sociedad de redes de individuos, con todas las implicaciones que esto conlleva. Encontrar fórmulas para reconstituir el tejido social y reorganizar un nuevo Contrato Social se presenta como un desafío fundamental para el futuro.

Preguntas Frecuentes

¿La tecnología causa directamente el desempleo?
No, según el análisis presentado. La tecnología por sí sola no produce paro estructural. El impacto en el empleo depende de una combinación compleja de factores como políticas gubernamentales, estrategias empresariales, niveles de formación y el tipo específico de tecnología implementada.

¿Cuál es la principal diferencia entre trabajo autoprogramable y trabajo genérico?
La diferencia clave radica en la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo. El trabajador autoprogramable tiene la habilidad de redefinir sus capacidades y adquirir nuevas habilidades a lo largo de su vida profesional, mientras que el trabajador genérico realiza tareas más básicas y repetitivas, siendo más fácilmente reemplazable por máquinas o mano de obra de menor coste.

¿Este modelo de trabajo afecta a los sindicatos?
Sí, la creciente individualización de la relación laboral y la fragmentación en redes de empresas dificultan la agregación de la fuerza de trabajo, lo que debilita la capacidad de negociación colectiva tradicionalmente representada por los sindicatos. Esto se refleja en una menor afiliación sindical.

¿La flexibilidad laboral es siempre positiva?
La flexibilidad puede aumentar la eficiencia y competitividad de las empresas. Sin embargo, la flexibilidad extrema, especialmente si lleva a la precariedad, puede tener consecuencias negativas como la disminución de la productividad (al reducir el incentivo para compartir conocimiento específico de la empresa), el aumento de la desigualdad social y la polarización, y el debilitamiento de las instituciones sociales como los sindicatos y el Estado de bienestar.

¿Qué implica la "empresa-red"?
La "empresa-red" es una nueva forma de organización económica donde la unidad operativa real no es una empresa individual fija, sino una red flexible de empresas, divisiones o individuos que se unen para proyectos específicos y cambian constantemente de forma y componentes. Esto es posible gracias a las tecnologías de la información que permiten coordinar elementos dispersos.

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