06/07/2011
Natalio Kisnerman es una figura fundamental en la historia del Trabajo Social en América Latina. Nacido en Buenos Aires el 5 de abril de 1929 y fallecido el 25 de julio de 2006, Kisnerman no fue solo un académico o un profesional más; fue un impulsor clave del movimiento de reconceptualización de la disciplina, transformando radicalmente su enfoque y práctica.

Su formación inicial en Letras en la Universidad de Buenos Aires, aunque incompleta, le proporcionó una base humanística que sin duda influyó en su posterior visión del Trabajo Social. Fue durante la época de oro de la universidad nacional donde tuvo la oportunidad de ser ayudante del escritor Antonio Page Larraya, una experiencia que probablemente enriqueció su capacidad de análisis y comunicación, habilidades esenciales para la sistematización y enseñanza de una disciplina compleja.
Posteriormente, obtuvo su licenciatura en Servicio Social, la cual sería el pilar de su prolífica carrera y su profundo impacto. Kisnerman comprendió las limitaciones y el carácter a menudo pasivo del Trabajo Social tal como se practicaba en su tiempo. Vio la necesidad de un cambio paradigmático, de pasar de ser un mero ejecutor de políticas asistenciales a convertirse en un agente de cambio que opera en colaboración activa con las personas y comunidades.
- ¿Quién fue Natalio Kisnerman y cuál es su Vínculo con el Trabajo Social?
- La Esencia del Trabajo Social según Kisnerman: De la Asistencia al Trabajo Conjunto
- Pionero del Trabajo Social con Grupos
- Legado Académico y Humano
- Preguntas Frecuentes sobre Natalio Kisnerman y su Aporte al Trabajo Social
- ¿Cuál es la principal definición de Trabajo Social según Natalio Kisnerman?
- ¿Por qué es importante la distinción entre trabajar 'para' y trabajar 'con' la gente en el pensamiento de Kisnerman?
- ¿Qué rol jugó Kisnerman en el movimiento de Reconceptualización del Trabajo Social?
- ¿Fue Natalio Kisnerman solo un teórico?
- ¿Cuál fue su aporte específico al Trabajo Social con Grupos?
- Conclusión
Natalio Kisnerman fue, ante todo, un profesional comprometido con la dignificación y la efectividad del Trabajo Social. Su vínculo con la disciplina es indisoluble, marcado por la innovación y la búsqueda constante de un enfoque más participativo y emancipador. Fue una figura central en el movimiento de reconceptualización del Trabajo Social latinoamericano, un período de profunda reflexión crítica que buscó romper con los modelos tradicionales, a menudo importados y asistencialistas, para construir una práctica más arraigada en la realidad social de la región y comprometida con la transformación social.
Su labor trascendió la teoría. En la década de 1960, Kisnerman fue el artífice del sistema de Servicio Social de una provincia, creando una estructura que, bajo su dirección, alcanzó un notable desarrollo. Este rol institucional le permitió poner en práctica sus ideas y sentar las bases para un Trabajo Social más organizado y con mayor alcance.
Además de su trabajo en la gestión pública, Kisnerman fue un educador visionario. Fue el fundador de la Escuela de Servicio Social, una institución que posteriormente evolucionaría hasta convertirse en una carrera de licenciatura dentro de la Universidad del Comahue. Este paso fue crucial para profesionalizar la disciplina y formar nuevas generaciones de trabajadores sociales con una visión crítica y transformadora, inspirada en sus propios postulados.
Su influencia no se limitó al ámbito académico o institucional. También se desempeñó en el área cultural, siendo director de Cultura del municipio en varias ocasiones. Desde esta posición, impulsó numerosas actividades culturales, demostrando una comprensión amplia de las dimensiones sociales que van más allá de la asistencia directa. La creación del taller «Leyendo a…», que aún perdura, es un testimonio de su interés en la promoción de la cultura y el pensamiento crítico como herramientas de desarrollo personal y comunitario.
La contribución más significativa de Kisnerman a la definición y práctica del Trabajo Social radica en su insistencia en transformar una disciplina percibida como meramente asistencialista en una actividad que se desarrolla activamente con la gente. Esta distinción es fundamental y representa un cambio de paradigma.
El enfoque asistencialista tradicional tendía a ver a las personas o grupos como receptores pasivos de ayuda, objetos de intervención a los que se les "daba" algo (recursos, servicios, orientación) sin que su participación activa fuera central en el proceso. La relación era vertical, con el profesional en una posición de saber y poder, y el usuario en una posición de necesidad y dependencia.
Kisnerman, en cambio, abogaba por trabajar con la gente. Esto implica un reconocimiento de las capacidades, conocimientos y potencialidades de las propias personas y comunidades con las que se interviene. El trabajador social no es quien resuelve los problemas por sí solo, sino un facilitador, un catalizador que acompaña, potencia y articula los recursos internos y externos para que las propias personas sean protagonistas de su proceso de cambio y desarrollo. La relación se vuelve más horizontal y colaborativa.
Este enfoque implica un cambio profundo en la metodología. Requiere escuchar activamente, construir vínculos de confianza, fomentar la participación, fortalecer la organización comunitaria y trabajar desde las propias necesidades y aspiraciones de las personas, no desde definiciones externas y preestablecidas. Es un Trabajo Social centrado en el empoderamiento y la autogestión.
Para Kisnerman, el Trabajo Social no era solo una técnica para aliviar la pobreza o la marginación, sino una disciplina orientada a la promoción humana y social, que busca transformar las condiciones que generan desigualdad y sufrimiento, siempre de la mano de quienes los padecen. Su visión humanista y comprometida permeó toda su obra y su práctica.
Dentro de su vasta contribución, Natalio Kisnerman es especialmente reconocido como un pionero en el ámbito del Trabajo Social con Grupos en América Latina. Comprendió el potencial transformador del trabajo grupal como espacio de apoyo mutuo, reflexión colectiva, aprendizaje compartido y acción conjunta. Su sistematización y enseñanza de metodologías para trabajar con grupos fueron fundamentales para el desarrollo de esta área específica de la disciplina en la región.

El trabajo con grupos, bajo la perspectiva de Kisnerman, no era simplemente reunir personas, sino crear un proceso dinámico donde las interacciones, los conflictos y las solidaridades se convirtieran en herramientas para el crecimiento individual y colectivo. Se trataba de utilizar el grupo como un espacio para fortalecer la identidad, desarrollar habilidades sociales, analizar críticamente la realidad y organizar acciones para abordar problemas comunes.
Su enfoque en el trabajo grupal reforzaba su idea central de trabajar con la gente, ya que el grupo se convierte en un sujeto colectivo capaz de reflexionar sobre su propia situación y buscar soluciones de manera conjunta, reduciendo la dependencia del profesional y fomentando la autonomía.
Legado Académico y Humano
Natalio Kisnerman fue autor de numerosas publicaciones que se convirtieron en textos de referencia para la formación y la práctica del Trabajo Social en el ámbito hispanohablante. Algunos de sus libros fueron traducidos a otros idiomas, lo que da cuenta de la relevancia y el alcance de sus ideas. A través de sus escritos, sistematizó su pensamiento, compartió sus experiencias y propuso metodologías innovadoras, dejando un acervo invaluable para la disciplina.
Más allá de su producción académica, quienes lo conocieron destacan sus cualidades humanas. La profesora Cecilia Boggio lo recordó como un hombre «generoso, de perfil muy bajo para su importante trayectoria y capacidades intelectuales, que siempre estuvo impulsando actividades y poniendo en marcha proyectos para luego cederlos a la gente que los hizo propios.» Esta descripción subraya una coherencia entre su pensamiento (trabajar con la gente y ceder protagonismo) y su forma de ser y actuar.
Su dedicación a la comunidad fue una constante a lo largo de su vida. Incluso al momento de su fallecimiento, seguía activo, esperando la publicación de una novela, lo que demuestra su inquietud intelectual y su compromiso con la palabra y la reflexión hasta el último momento. Falleció a los 77 años, dejando un vacío pero también un legado sólido y estimulante para el Trabajo Social.
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre la figura de Natalio Kisnerman y su impacto:
Según la perspectiva de Kisnerman, el Trabajo Social se define por su transformación de una práctica asistencialista (donde se da ayuda pasivamente) a una actividad que trabaja activamente con la gente, promoviendo su participación y protagonismo en los procesos de cambio.
¿Por qué es importante la distinción entre trabajar 'para' y trabajar 'con' la gente en el pensamiento de Kisnerman?
Esta distinción es crucial porque marca el paso de un modelo de intervención vertical y paternalista a uno horizontal y colaborativo. Trabajar 'para' implica hacer por el otro, mientras que trabajar 'con' implica construir junto al otro, reconociendo sus capacidades y fomentando su autonomía.
Fue uno de los exponentes clave de este movimiento en América Latina, que buscó revisar críticamente las bases teóricas y metodológicas del Trabajo Social para adaptarlas a la realidad social de la región y orientarlas hacia la transformación de las estructuras de desigualdad.
¿Fue Natalio Kisnerman solo un teórico?
No. Aunque tuvo una importante producción teórica y académica, Kisnerman también fue un profesional con experiencia práctica significativa. Fundó instituciones, dirigió programas y trabajó en la gestión pública, demostrando una integración entre teoría y práctica.
Es reconocido como pionero en la sistematización y enseñanza de metodologías para el Trabajo Social con Grupos, viendo en el grupo un espacio fundamental para el apoyo mutuo, la reflexión crítica y la acción colectiva.
Conclusión
Natalio Kisnerman dejó una huella imborrable en el Trabajo Social latinoamericano. Su visión de una disciplina que trabaja con la gente, su rol en la reconceptualización y su pionerismo en el Trabajo Social con Grupos continúan siendo pilares para comprender la evolución y el potencial transformador de esta profesión. Su vida, dedicada a la comunidad y al pensamiento crítico, inspira a las nuevas generaciones a construir un Trabajo Social más humano, participativo y comprometido con la justicia social.
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