26/01/2012
El entorno laboral debería ser un espacio de desarrollo profesional y personal, basado en el respeto y la colaboración. Sin embargo, en ocasiones, algunas personas se ven sometidas a conductas hostiles y humillantes que minan su dignidad y su salud. A esta forma de maltrato se le conoce principalmente como acoso laboral o mobbing.

El término "mobbing" proviene de la etología, el estudio del comportamiento animal, donde describe la estrategia defensiva de un grupo de animales pequeños contra un depredador más grande. Fue adoptado por el científico sueco Heinz Leymann en la década de 1980 para describir un fenómeno similar en el ámbito del trabajo: el asedio continuado de una persona por parte de otras.
- ¿Acoso Laboral, Burnout o Estrés? Entendiendo las Diferencias
- Características y Estrategias del Acoso Laboral
- Consecuencias Devastadoras del Acoso Laboral
- El Acoso Maternal: Una Forma Específica de Discriminación
- Evaluación y Aspecto Objetivable del Acoso
- Legislación y Protección Legal
- Cómo Afrontar el Acoso Laboral: Estrategias de Respuesta
- Preguntas Frecuentes sobre Acoso Laboral
- Conclusión
¿Acoso Laboral, Burnout o Estrés? Entendiendo las Diferencias
Es fundamental distinguir el acoso laboral de otras manifestaciones de malestar en el trabajo, como el síndrome de desgaste profesional (burnout) o el simple estrés laboral. Aunque pueden compartir algunas manifestaciones sintomáticas, sus causas y dinámicas son distintas.
El síndrome de desgaste profesional o "trabajador quemado" (burnout) surge de una intensa demanda emocional inherente a ciertas profesiones, como maestros o enfermeras. Se relaciona más con la naturaleza agotadora y las exigencias emocionales del propio trabajo que con un ataque dirigido por personas específicas. Es un desgaste por las circunstancias de la profesión, no por un comportamiento hostil de compañeros o superiores.
El estrés laboral, por su parte, es una respuesta física y emocional a la presión del trabajo. Puede ser causado por una carga excesiva de tareas, plazos ajustados o falta de control, pero no implica necesariamente una intención deliberada de dañar o humillar por parte de terceros. Si bien el acoso genera estrés, el estrés no implica acoso.
El acoso laboral se distingue por ser un comportamiento negativo, sistemático y prolongado en el tiempo, dirigido contra una persona específica con la finalidad de denigrarla, humillarla o lograr su autoeliminación de la organización. Es una agresión psicológica intencionada.
Podemos resumir las diferencias clave en la siguiente tabla:
| Fenómeno | Causa Principal | Naturaleza | Intención Directa |
|---|---|---|---|
| Acoso Laboral (Mobbing) | Comportamiento hostil de personas (compañeros, superiores) | Agresión psicológica sistemática y prolongada | Sí, denigrar, humillar, excluir, forzar la salida |
| Síndrome de Desgaste Profesional (Burnout) | Altas demandas emocionales de la profesión, carga de trabajo | Agotamiento físico y emocional | No, relacionado con la naturaleza del trabajo |
| Estrés Laboral | Presiones, demandas, carga de trabajo | Respuesta a la presión | No, reacción a las circunstancias laborales |
Características y Estrategias del Acoso Laboral
El acoso laboral rara vez se manifiesta de forma abierta y directa. Sus estrategias suelen ser sutiles y de índole psicológica, buscando no dejar rastro fácil de demostrar. El objetivo es hacer que la víctima parezca incompetente, improductiva o problemática, mientras el acosador evita ser responsabilizado.
Algunas de las tácticas más comunes incluyen:
- Gritar, avasallar o insultar a la víctima, tanto a solas como en público.
- Asignar objetivos irrealizables o plazos imposibles de cumplir.
- Sobrecargar selectivamente a la víctima con trabajo excesivo.
- Amenazar o coaccionar de manera continua.
- Quitar áreas de responsabilidad clave, asignando tareas rutinarias o incluso ningún trabajo.
- Modificar sin previo aviso las responsabilidades del puesto.
- Tratar a la víctima de forma diferente o discriminatoria, estigmatizándola ante otros.
- Ignorarla, hacerle el vacío, simular su no existencia en reuniones o espacios comunes.
- Retener información crucial para su trabajo o manipularla intencionadamente.
- Difamar a la víctima, extendiendo rumores maliciosos o calumnias sobre su profesionalidad o vida privada.
- Infravalorar o no valorar el esfuerzo o los resultados de su trabajo.
- Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando el acceso a promociones, cursos o capacitaciones.
- Ignorar sus éxitos o atribuirlos a factores externos como la suerte.
- Criticar continuamente su trabajo, ideas o propuestas sin fundamento o no tomarlas en cuenta.
- Monitorizar malintencionadamente su trabajo para encontrar fallos o acusarle de algo.
- Castigar duramente o impedir cualquier iniciativa personal.
- Bloquear administrativamente, extraviando o retrasando documentos que le afectan.
- Ridiculizar su trabajo o ideas ante otros.
- Invadir su privacidad (correo, teléfono, documentos).
- Robar o destruir elementos clave para su trabajo.
- Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
- Animar a otros compañeros a participar en el hostigamiento.
- Atentar contra la ergonomía de su puesto de trabajo.
- Asignarle tareas humillantes, incómodas o desagradables.
- Realizar llamadas o enviar correos/pedidos de tareas fuera del horario laboral.
Una táctica particularmente cruel es la provocación continuada, con la que se busca que la víctima, bajo la tensión y el agobio, acabe explotando en un arranque de ira. Esto proporciona al acosador el pretexto perfecto para castigarla o despedirla, lavándose las manos.
Consecuencias Devastadoras del Acoso Laboral
El acoso laboral tiene un impacto profundo y duradero en la víctima, afectando tanto su salud psicológica como su situación laboral y social. El objetivo del acosador es la denigración y, a menudo, la autoeliminación de la víctima, y las consecuencias reflejan este proceso destructivo.
Las consecuencias psicológicas incluyen:
- Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades.
- Proceso de desvaloración personal.
- Desarrollo de la culpabilidad (incluso la familia puede cuestionar su comportamiento).
- Creencia de haber cometido realmente errores o fallos.
- Somatización del conflicto: enfermedades físicas (dolor de cabeza, síndrome del intestino irritable).
- Insomnio, ansiedad, estrés, angustia, irritabilidad, hipervigilancia.
- Fatiga, cambios de personalidad.
- Problemas de relación con la pareja.
- Depresión.
- Inseguridad emocional, torpeza, indecisión.
- Conflictos con otras personas, incluso familiares.
- Mella significativa en la autoestima.
- Trastorno por estrés agudo, que puede derivar en Trastorno por Estrés Postraumático.
- Ergofobia (miedo al trabajo).
Las consecuencias laborales y sociales son igualmente graves:
- Bajas laborales que el acosador utiliza para acusar de bajo rendimiento.
- Agresividad de la víctima con la familia.
- Aumento de la conflictividad familiar.
- Aumento de enfermedades en los hijos y problemas escolares (efecto indirecto del estrés familiar).
- Retraimiento social, abandono de amigos.
- Rechazo por parte del entorno social y familiar, cansados de escuchar sobre el problema.
- Falta de apoyo familiar ante los intentos de la víctima de enfrentar la situación legal o psicológicamente.
- Estigmatización social en el sector de actividad laboral.
- Posibilidad de perder el temor al despido e incluso buscarlo, lo que dificulta encontrar otro empleo por malas referencias.
El desenlace habitual del acoso laboral es la salida de la víctima de la organización, ya sea voluntaria o forzosa. Otras salidas pueden ser el traslado o la incapacidad permanente. La recuperación definitiva de la víctima es un proceso largo que puede llevar años, e incluso, en casos extremos, la capacidad de trabajo nunca se recupera por completo. El acoso puede persistir incluso después de la salida, con informes negativos o calumniosos a futuros empleadores, dificultando la empleabilidad externa.
El Acoso Maternal: Una Forma Específica de Discriminación
Dentro del amplio espectro del acoso laboral, existe una manifestación dirigida específicamente contra las mujeres en relación con su embarazo y maternidad: el acoso maternal. Este tipo de acoso no siempre busca la eliminación directa de la víctima, sino que a menudo pretende servir de ejemplo para otras mujeres, mostrando lo que puede ocurrirle a "la que se atreva a" quedarse embarazada.
Las presiones contra las mujeres por causa de su maternidad, por reclamar derechos laborales relacionados con ella, o simplemente por ser mujer, son formas de acoso que buscan castigar o disuadir la maternidad en el ámbito laboral. Las consecuencias para la víctima son las mismas que en otros tipos de acoso, sumado al impacto en un momento vital vulnerable como el embarazo y la crianza temprana.
Evaluación y Aspecto Objetivable del Acoso
Aunque las tácticas de acoso son sutiles y buscan la clandestinidad, el acoso laboral es un fenómeno objetivable y comprobable. No se trata de una mera percepción subjetiva de la víctima. Las conductas de hostigamiento, aunque negadas por los acosadores, existen en la realidad y pueden ser acreditadas externamente.
La evaluación del acoso laboral se basa en la aplicación de pruebas psicométricas validadas, como el Leymann Inventory of Psychological Terrorization (LIPT) o el Cuestionario CISNEROS. Estos instrumentos, aplicados por especialistas, buscan arrojar resultados objetivos y diferenciar el acoso de otras patologías o eventos aislados de violencia. La documentación rigurosa de las agresiones por parte de la víctima es crucial para esta objetivación.

Legislación y Protección Legal
La creciente visibilidad del acoso laboral ha llevado a que muchos países adopten medidas legales para prevenirlo, sancionarlo y proteger a las víctimas.
- En España, el acoso laboral está tipificado en el Código Penal como delito contra la integridad moral. Se define como hostigamiento psicológico u hostil que humilla, imponiendo situaciones de grave ofensa a la dignidad. Existen normativas específicas en la Administración Pública para regularlo.
- En Bolivia, la Constitución Política del Estado Plurinacional prohíbe todo tipo de acoso laboral, y se han dado fallos judiciales a favor de las víctimas.
- En Colombia, la Ley 1010 de 2006 adopta medidas para prevenir, corregir y sancionar el acoso laboral.
- En Chile, la Ley 20.607 de 2012 incorporó una definición de acoso laboral en el Código del Trabajo y ofrece mecanismos de protección como el recurso de protección, la tutela laboral y el autodespido.
- En Uruguay, aunque no existe una ley específica, hay protección genérica a nivel constitucional y por normas internacionales, y proyectos de ley en estudio.
La existencia de legislación es un paso importante, pero la dificultad para demostrar el acoso sigue siendo un desafío para las víctimas.
Cómo Afrontar el Acoso Laboral: Estrategias de Respuesta
Uno de los mayores reproches de las víctimas de acoso es no haber reaccionado a tiempo. La negación inicial del problema solo permite su enquistamiento. Es fundamental tomar conciencia de la situación y actuar de manera decidida desde el principio.
Las estrategias de respuesta activa incluyen:
- Tomar conciencia: Identificar el problema como acoso y formarse/informarse sobre él.
- Documentar: Registrar detalladamente cada agresión desde el inicio (fechas, horas, testigos, contenido de correos/mensajes).
- Hacer público: Comunicar las agresiones a compañeros de confianza, jefes (si no son los acosadores), directivos, asesores, pareja, amigos y familiares. Romper el secreto es vital.
- Desactivarse emocionalmente: Evitar reaccionar de forma explosiva ante los ataques. Controlar la ira, que el acosador busca provocar.
- Hacer frente: Responder de forma asertiva (sin pasividad ni agresividad) a calumnias y críticas destructivas. El acosador suele ser cobarde y retrocede ante la confrontación firme.
- Proteger evidencia: Guardar bajo llave documentos, archivos, correos electrónicos relacionados con el trabajo y el acoso.
- Evitar el aislamiento: Mantener el contacto social y buscar apoyo fuera del entorno laboral.
- Rechazar la culpa: No internalizar las acusaciones ni justificarse excesivamente. Extroyectar la culpabilidad hacia quien corresponde.
- No intentar cambiar al acosador: El foco debe estar en la propia protección y salida de la situación.
- Hablar del tema: Narrar, escribir, relatar la experiencia ayuda a procesarla y buscar ayuda.
- Desarrollar la empleabilidad: Mejorar la formación y capacitación para tener alternativas laborales.
- Considerar la baja o renuncia: Si la situación es insostenible y la salud mental está en riesgo, puede ser necesario salir del entorno tóxico.
- Buscar asesoramiento especializado: Es crucial contar con apoyo psicológico y legal desde el principio. Un informe pericial psicológico puede ser clave en un proceso legal.
- Desarrollar la autoestima autónoma: Fortalecer la valoración personal independiente de la opinión de los demás.
- Utilizar el humor: Como mecanismo de defensa y resiliencia.
- Permitirse sentir y llorar: Reconocer el daño sufrido y permitirse el desahogo emocional.
- Perdonar (opcional): Como un acto de liberación personal, no de justificación del acosador.
Ante un caso de acoso, la intervención legal suele ser necesaria. Un buen abogado buscará transmitir la gravedad de la situación a la empresa y, a menudo, negociar una salida que permita a la víctima extinguir el contrato, acceder a la prestación por desempleo y, si es posible, obtener una indemnización por los daños causados. El acompañamiento psicológico durante este proceso es fundamental.
Preguntas Frecuentes sobre Acoso Laboral
¿Cómo se llama el maltrato en el trabajo?
Se le conoce principalmente como acoso laboral o mobbing.
¿El acoso laboral es lo mismo que el estrés o el burnout?
No. El acoso laboral es un comportamiento intencionado y sistemático de hostigamiento. El burnout es un desgaste por las exigencias emocionales del trabajo. El estrés es una respuesta a la presión laboral general.
¿Puedo demostrar que estoy sufriendo acoso?
Sí. Aunque es difícil, el acoso es objetivable. Es fundamental documentar cada incidente con detalles, buscar testigos y, si es necesario, realizar una evaluación psicológica pericial.
¿Qué consecuencias tiene el acoso laboral para la víctima?
Tiene graves consecuencias psicológicas (ansiedad, depresión, pérdida de autoestima, somatizaciones) y laborales (bajas, pérdida del empleo, dificultad para encontrar otro trabajo, estigmatización).
¿Existe protección legal contra el acoso laboral?
Sí, muchos países, incluyendo España, Bolivia, Colombia y Chile, tienen leyes que lo tipifican y buscan proteger a las víctimas. Uruguay cuenta con protección genérica y proyectos en estudio.
¿Qué debo hacer si creo que sufro acoso laboral?
Documenta todo, informa a personas de confianza, busca asesoramiento psicológico y legal especializado, y no retrases la respuesta activa al problema.
¿Qué es el acoso maternal?
Es una forma de acoso laboral dirigida específicamente a mujeres en relación con su embarazo o maternidad, buscando discriminar o disuadir la maternidad.
Conclusión
El acoso laboral es una realidad dolorosa y destructiva que mina la salud y la vida de quienes lo padecen. Identificarlo correctamente, diferenciarlo de otros problemas laborales y, sobre todo, responder de forma activa y documentada son pasos cruciales para enfrentarlo. La búsqueda de apoyo legal y psicológico profesional es fundamental para navegar este difícil proceso y buscar una salida que permita la recuperación y la defensa de la dignidad en el trabajo.
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